La producción industrial se desacelera y sólo crece 1,3%
El país ingresará al Mercosur con limitaciones para exportar
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La inyección de gasto público ha logrado que la economía venezolana crezca nuevamente y recupere lo perdido durante la última recesión, pero sectores como la industria privada pierden fuerza rápidamente y emiten señales poco satisfactorias.
Las estadísticas del Banco Central registran que al contrastar los primeros cuatro meses de este año la producción de la industria crece 1,31%, resultado que refleja una fuerte desaceleración frente al avance de 5,24% obtenido en el mismo período de 2011.
Analistas explican que en un entorno donde las empresas sufren limitaciones para el acceso a las divisas, la competencia de importaciones baratas adquiridas con una moneda sobrevaluada y un ambiente hostil que no alienta la inversión, es comprensible que la producción pierda fuerza a pesar de que el Gobierno inyecta gasto para estimular la demanda.
Las estadísticas oficiales desnudan que la producción de productos textiles, cuero, calzado, productos de metal, maquinaria, vehículos y muebles se ubica por debajo de la alcanzada en 1997.
Si bien es evidente que en los últimos quince años la industria privada ha desmejorado su producción, la pérdida de capacidad del sector es un fenómeno que comienza antes.
Durante el período 1950-1978, el país dio un salto significativo en sus niveles de industrialización y el producto manufacturero creció al 7,9% anual, con lo que Venezuela pasó del último lugar entre los países medianos de América Latina (Colombia, Chile y Perú) al primer lugar, en términos de su producto industrial.
El declive comienza a hacerse palpable desde 1989, cuando el Gobierno de Carlos Andrés Pérez inicia un período de apertura comercial donde no se protegió adecuadamente al sector y el retroceso iniciado entonces no se revirtió en la última década, se agravó.
Entre 2004-2008 América Latina recibió la mayor inyección de inversión extranjera de su historia, pero Venezuela no subió el tren y no se valió de este recurso para captar tecnología e impulsar su industria.
Sin un cambio en la política industrial, que logre que el sector pueda competir, Venezuela se arriesga a retroceder aún más con la entrada al Mercosur.
Para que el país no se convierta en un simple importador dentro del Mercosur es necesario corregir, entre otras cosas, la inflación y la sobrevaluación de la moneda.
Al cierre de abril de este año la inflación acumulada en doce meses era de 23% en Venezuela mientras que en el resto de los integrantes del Mercosur la variación es mucho menor: Paraguay 3,3%, Brasil 5,1%, Uruguay 8% y Argentina 9,8%.
Esta disparidad en el avance de los precios se traduce en que para un empresario venezolano es más costoso producir y sus productos son poco competitivos en el exterior.
Cuando este factor se une a un tipo de cambio que permanece fijo las importaciones se tornan muy baratas y crecen aceleradamente mientras que la producción nacional pierde mercado.
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