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Los cincuenta años de "2001: Odisea del Espacio": anécdotas y curiosidades

Se cumple el primer medio siglo del estreno de “2001: Odisea del Espacio”, película clave de la historia del Séptimo Arte y que todavía hoy sigue generando preguntas sobre el destino cósmico de la humanidad

  • MICHAEL NISSNICK

14/05/2018 09:20 am

Caracas.- Este 2018 se cumple el primer medio siglo del estreno de una de las grandes películas de la historia del cine: “2001: Odisea del Espacio” (“2001: A Space Odyssey”), dirigida por Stanley Kubrick. Dicho film, además de plantear profundas reflexiones sobre la evolución humana y el papel de nuestra especie en el cosmos, también supuso la mayoría de edad de la ciencia ficción, un género cinematográfico hasta entonces desdeñado por pueril y barato, abriéndole así el camino a otros logros de la talla de “La Guerra de las Galaxias” o “Interstellar”. Conozcamos más sobre este hito del Séptimo Arte en las próximas líneas.

El cineasta y el escritor

Stanley Kubrick nació en Nueva York en 1928. Tras dar sus primeros pasos como fotógrafo, pasó a dirigir largometrajes a partir de 1953. Para mediados de los sesenta tenía labrada una importante reputación de cineasta perfeccionista y exigente gracias a títulos como “Atraco perfecto” (1956), “Senderos de gloria” (1957), “Espartaco” (1960), “Lolita” (1962) y” Dr. Strangelove” (1964).

Por esa época rondaba por la cabeza de Kubrick la idea de filmar una buena película de ciencia ficción. Para tal propósito se puso en contacto con uno de los grandes nombres de ese género en la literatura: el inglés Arthur C. Clarke (1917-2008), quien además destacó en el terreno científico, pues a su genio debemos la actual tecnología de satélites artificiales.

Clarke sugirió a Kubrick que partieran de un relato suyo publicado en 1951: “El centinela”, cuyo argumento gira en torno a un astronauta que descubre en la luna una pirámide translúcida protegida por un campo magnético, y que en realidad se trata de un dispositivo tecnológico dejado allí en tiempos inmemoriales por una civilización alienígena más avanzada con el fin de monitorear el desarrollo y alcance de la evolución humana. 

Kubrick y Clarke escribieron a cuatro manos el guion de la cinta, para la cual barajaron varias propuestas de título (entre ellas “Viaje más allá de las estrellas” o “La conquista del Sistema Solar”), antes de decidirse por un nombre de resonancias homéricas: “2001: Odisea en el espacio”. Según Kubrick, “nos percatamos de que para los griegos las vastas extensiones del mar tenían el mismo tipo de misterio y lejanía que el espacio tiene para nuestra generación”.

Al mismo tiempo que trabajaba en el guion, Clarke escribía la versión novelada de la película, que a instancias de Kubrick salió publicada poco después del estreno del film.

La película

“2001” inicia en la prehistoria, cuando un grupo de simios prehumanos recibe la visita de un inquietante monolito negro, que acelera su desarrollo evolutivo al hacerlos capaces de usar herramientas tanto para sobrevivir y progresar como para matar.

Tres millones de años después, la humanidad ha avanzado tecnológicamente al extremo de tripular naves espaciales y establecerse en la luna. En nuestro satélite, los científicos desentierran un segundo monolito que lanza una potente señal de radio hacia Júpiter tras verse expuesto a la luz solar.

Dieciocho meses después, en el 2001 (o como entonces se creía que sería dicho año) la gigantesca nave Discovery I, tutelada por el superordenador HAL 9000 y con cinco tripulantes a bordo, se dirige a dicho planeta. Tras diversas peripecias solo sobrevive uno de los viajeros, Dave Bowman (Keir Dullea), quien al arribar a Júpiter se topa con un nuevo monolito, en realidad una “Puerta Estelar” a través de la cual Bowman vivirá una alucinante experiencia que concluirá en la promesa de un nuevo salto evolutivo para la humanidad: su conversión en entes de pura luz y energía gracias a la superación de la materia. 

Personajes, banda sonora y efectos especiales

Kubrick y Clarke tuvieron dudas con respecto a la apariencia que debían tener los alienígenas avanzados que posibilitan la evolución de Bowman, por lo que buscaron el consejo del astrofísico Carl Sagan, muy conocido gracias a su serie de divulgación “Cosmos”, emitida en los años 80. Sagan escribió años después: “sugerí que cualquier representación explícita de un ser extraterrestre avanzado sin duda mostraría al menos un elemento de falsedad, y que la mejor solución sería sugerir a los extraterrestres en lugar de retratarlos”.

Los simios prehumanos de la primera parte del film fueron intrepretados por mimos profesionales. Los trajes y el maquillaje corrieron a cargo de Stuart Freeborn, quien años más tarde sería el responsable de diseñar a Yoda y Chewbacca en la primera trilogía de “La Guerra de las Galaxias” (1977-83). Los actores vestidos de mono grabaron sus escenas en estudio y detrás de ellos se proyectaron tomas del desierto africano de Namibia. 

Hubo cierta controversia con respecto al traje de los simios. Kubrick originalmente deseaba que fueran humanos primitivos totalmente desnudos. Pero como el estudio se opuso a esto último, el director optó por criaturas más antiguas cuya desnudez estuviera cubierta con pelo.

En lenguaje cinematográfico se denomina “elipsis” a la supresión de determinadas partes de la historia narrada en la película con el fin de dinamizar y sintetizar el relato fílmico. “2001” tiene la elipsis más impresionante de la historia del cine: uno de los simios prehistóricos arroja un hueso al aire y cuando éste empieza a caer repentinamente se convierte en una nave espacial orbitando la tierra. A juicio del historiador Mark Cousins, Kubrick “no solo acorta el tiempo, sino que omite nada más y nada menos que toda la historia de la humanidad. Se vale de la economía funcional de un corte para eliminar de la película todo cuanto se ha pensado o se ha hecho”.

Kubrick deseaba que la película fuera lo más científica y tecnológicamente precisa posible, por lo que revisó numerosos documentales sobre astronomía, se rodeó de asesores de la NASA para las maquetas y los efectos especiales y visitó las instalaciones de dicha organización. 

“2001: Odisea del Espacio” consta de dieciséis mil tomas, de las cuales doscientas cinco (un tercio del metraje) corresponden a efectos especiales. Todavía hoy sorprenden por su detallismo y calidad, pues el director apostó por maquetas artesanales cuidadosamente fotografiadas e iluminadas. También se recreó el ambiente de gravedad artificial en el que se mueven los tripulantes de la nave Discovery. Para ello se construyó una enorme centrifugadora giratoria. Tenía la altura de una casa, medía doce metros de diámetro, pesaba treinta toneladas, rodaba a una velocidad de cinco kilómetros por hora y su costo fue de 750 mil dólares. Los actores tuvieron que usar cuerdas y arneses para moverse en su interior.

Kubrick contó con un equipo de 35 diseñadores, 70 técnicos y 25 expertos en efectos especiales, entre ellos Douglas Trumbull, quien en los años siguientes continuaría una prolífica trayectoria en el ramo con películas como “Encuentros cercanos del tercer tipo” (1977) y “Blade Runner” (1982).

Uno de los grandes personajes de la cinta es HAL 9000, la supercomputadora que controla todos los aspectos de la nave Discovery gracias a su omnipresente ojo rojo. Una popular leyenda sostiene que Kubrick originalmente quiso que fuera una máquina de la marca IBM, pero que dicha empresa se rehusó al temer que el público la asociara con un computador que se vuelve loco. El director, no obstante, optó por nombrar al ordenador con las letras previas a las que conforman las siglas IBM. Esto último ha sido desmentido por Arthur C. Clarke, quien precisó que el nombre deriva de “Heuristic ALgorithmic Computer”, es decir, “Computadora de Algoritmos Heurísticos”.

En la película, HAL 9000 experimenta un serio fallo que lleva a los tripulantes humanos a plantearse la posibilidad de desconectarlo. La computadora se entera y responde matando a cuatro de ellos. Solo sobrevive Bowman, quien finalmente desconecta a HAL en una de las escenas más conmovedoras de la historia del cine.

Las razones de la locura de HAL no se explican en la película, pero se aclaran en la novela de Clarke. Así lo sintetiza el crítico Antonio Castro: “En la rebelión del ordenador existen una serie de causas. En primer lugar, lo que podríamos llamar un conflicto de programación. HAL está programado para decir la verdad, pero tiene que ocultar a los astronautas la verdadera razón de la expedición, que únicamente él sabe. Este conflicto lo desequilibra, haciéndole cometer un fallo (el hecho de que su computador gemelo en la Tierra que no tiene este problema, no falle, avala esta interpretación). Una vez cometido el fallo, su orgullo le impide aceptar su error, y eso hace que los astronautas piensen en la posibilidad de desconectarlo”.

 

Al comienzo, HAL iba a llamarse “Atenea” e iba a tener una voz femenina, pero esto se descartó para evitar lecturas sexuales del personaje. Kubrick finalmente seleccionó a Douglas Rain, narrador del premiado documental canadiense “Universo” (1960). Rain grabó sus líneas en diez horas durante dos días. Hoy tiene noventa años y asegura que jamás ha visto la película.

HAL 9000 ocupa el decimotercer lugar en la lista de los cincuenta villanos más grandes del cine elaborada por el American Film Institute (AFI). Anthony Hopkins ha reconocido la influencia de este ordenador ficticio en su papel del asesino Hannibal Lecter en “El silencio de los inocentes” (1991). También se homenajea a HAL en la película animada de Disney-Pixar “Wall-E” (2008).

A diferencia de lo que pronosticaba “2001” en 1968, los humanos aún no tenemos bases en la luna ni hemos salido en misiones tripuladas a los planetas. No obstante, sí acertó al augurar tecnologías actuales como las videollamadas al estilo Skype, los iPads o los asistentes virtuales como Siri o Alexa.

La película dura dos horas y diecinueve minutos, pero apenas tiene 40 minutos de diálogo. Kubrick afirmó al respecto: “Para alcanzar el subconsciente de los espectadores es necesario prescindir de las palabras y penetrar en el mundo de los sueños y los mitos (…). He querido que el film, con su contenido emocional y filosófico, alcance al espectador a un nivel profundo de conciencia, igual que la música”.

Mención aparte merece la banda sonora. Kubrick contrató originalmente al compositor Alex North, con quien ya había trabajado antes en “Espartaco”. North trabajó durante dos semanas y llegó a componer cuarenta minutos de música. La presión que recibió fue tal que sufrió un infarto y tuvo que acudir al trabajo en ambulancia. Cuando acudió al estreno de la cinta, North se sorprendió al descubrir que Kubrick no había usado ni una nota de su partitura.

Stanley Kubrick decidió usar temas de grandes compositores de los siglos XIX y XX. Quizás la partitura más asociada a “2001” sean los acordes iniciales del poema sinfónico “Así habló Zaratustra”, de Richard Strauss e inspirado en la obra homónima del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien por cierto afirmó: “la distancia que hay entre el mono y el hombre es comparable a la que existe entre el hombre y el superhombre”.

También destaca el célebre vals “el Danubio Azul”, de Johann Strauss hijo, cuyas notas encajan a la perfección en la escena del “baile espacial”, cuando una nave se acopla a una estación giratoria que orbita la tierra.

Otro compositor con importante presencia en la cinta es el húngaro Gyorgi Ligeti. Kubrick usó cuatro de sus composiciones para acompañar las apariciones de los distintos monolitos. Ligeti demandó al director tras enterarse de que había usado su música sin permiso, aunque ello no le impidió expresar su admiración por la película. 

“2001: Odisea del Espacio”, producida por la MGM, empezó a filmarse en diciembre de 1965, con un presupuesto inicial de seis millones de dólares y estreno programado para el año siguiente. Pero el perfeccionismo del director y los meticulosos efectos especiales hicieron que los gastos se dispararan hasta los diez millones de dólares y el rodaje se alargara hasta 1968. Los técnicos incluso llegaron a sufrir agotadoras jornadas de veinticuatro horas sin relevos. 

Estreno y trascendencia

“2001: Odisea del espacio” se estrenó en Nueva York el 3 de abril de 1968. Las primeras reacciones no fueron favorables, pues a un sector de la crítica y el público les resultó confuso el simbolismo de la película. Incluso la estrella de Hollywood Rock Hudson exclamó: “¿Alguien me puede explicar de qué demonios va esto?”.

La situación, sin embargo, no tardó en volverse favorable para la película, pues los jóvenes contestatarios aquellos años sesenta convirtieron a “2001” (en especial gracias a la colorida secuencia del viaje de Bowman por la “Puerta Estelar”) en un emblema de la contracultura y la sicodelia. El boca a boca hizo el resto y el film terminó recaudando 56 millones de dólares solo en Estados Unidos. Asimismo, le hizo ganar a Stanley Kubrick el único Óscar de su carrera, en la categoría de Mejores Efectos Especiales. 

Se cuenta que el mismísimo Charlie Chaplin, entonces de casi ochenta años, fue a ver la película y se conmovió hasta las lágrimas. George Lucas, creador de “La Guerra de las Galaxias” dijo de “2001” que “hay que verla con calma, sin prisa, y asimilar su plástica elegante, empapándose de sus sutilezas. Es como mirar una puesta de sol”. El director neoyorquino Woody Allen también dio su particular opinión: “Cuando vi “2001” por primera vez, no me gustó, me decepcionó mucho. Meses después, estaba en California con una mujer que me decía que era un film maravilloso. Volví a verlo y me gustó mucho más. Dos años después la vi de nuevo y pensé: es una película realmente sensacional”.

“2001: Odisea en el espacio” tiene bien consolidada su condición de obra maestra del cine. El American Film Institute (AFI) la considera la mejor película de ciencia ficción de la historia y le otorgó el puesto cuarenta y siete en su lista de las cien películas estadounidenses más inspiradoras. Asimismo, en 1991 fue incluida en el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por su “importancia cultural e histórica”. También ha sido homenajeada y parodiada en numerosas películas y programas televisivos como “Los Simpson”.

Luego del éxito de “2001: Odisea del Espacio”, Stanley Kubrick siguió filmando clásicos de la talla de “La naranja mecánica” (1971) o “El resplandor” (1980), entre otros. Falleció repentinamente el 7 de marzo de 1999 antes de ver estrenada su decimotercera y última película: “Ojos bien cerrados” (“Eyes Wide Shut”), protagonizada por Tom Cruise y Nicole Kidman.

Twitter: @mhnissnick

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