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1786: El año en que los caraqueños conocieron el café

La celebración del Día Internacional de Café sirve como excusa para recordar la primera degustación de esta bebida en la capital venezolana, ocurrida hace más de dos siglos.

  • MICHAEL NISSNICK

27/09/2018 10:22 am

Caracas.-Una antigua leyenda cuenta que en cierta ocasión un pastor etíope llamado Kaldi notó que sus cabras se excitaban tras comer los frutos rojos de un arbusto cercano. Intrigado, el joven probó las bayas y no pudo dormir en toda la noche. Al día siguiente Kaldi mostró las frutas al superior del monasterio local, quien las recomendó a sus discípulos para que se mantuvieran despiertos durante las plegarias nocturnas. Como la provincia de Etiopía donde ocurrieron estos hechos se llama Kaffa, el producto en cuestión pasó a llamarse CAFÉ, si bien una versión más precisa hace derivar el nombre del árabe “qahwah”, es decir, “vigorizante”. 



El café se popularizó por todo el mundo musulmán desde la Edad Media, pues resultaba un sucedáneo perfecto del alcohol, prohibido por el Corán. Llegó a Europa en 1615 y se tiene constancia de su presencia en Estados Unidos desde 1668. A comienzos del siglo XVIII el oficial de la armada francesa Gabriel Mathieu de Clieu sufrió diversos percances para traer un arbusto de café a la isla caribeña de Martinica, desde donde se extendió su cultivo por el resto de las Antillas. 



Desde el Caribe, el preciado fruto no tardó en llegar al territorio de la actual Venezuela. Aprovechemos la celebración del Día Internacional del Café este 29 de septiembre para conocer los orígenes del popular “guayoyo” en nuestro país. 



Del Orinoco a Caracas 

El jesuita español José Gumilla fue el primero en sembrar un arbusto de café en Venezuela: “Yo mismo hice la prueba: lo sembré y creció, de modo que se vio ser aquella tierra muy a propósito para dar copiosas cosechas de este fruto”, escribió el clérigo en su libro “El Orinoco ilustrado y defendido” (1741), donde relata su labor misionera en el máximo río venezolano. Hoy su nombre lo lleva un prestigioso instituto de investigación fundado en 1968: el centro Gumilla. 



Los jesuitas y franciscanos cultivaron el café en varios puntos de nuestra geografía, aunque con fines ornamentales. Otro hombre de iglesia sería el responsable de darle el empujón definitivo a la popular planta venida de África. 



Nacido en Talarrubias (España) en 1741, José Antonio García Mohedano se convirtió en 1770 en el primer párroco del entonces recién fundado pueblo de Chacao, cercano a Caracas. 



El padre Mohedano ostentó el cargo durante casi tres décadas y entre los méritos de su gestión destaca una promesa que hizo en la Semana Santa de 1776 para paliar una epidemia de fiebre amarilla, cuando hizo traer hojas de palma del Ávila para recrear la entrada de Cristo en Jerusalén el Domingo de Ramos. Dicha iniciativa se volvió una popular costumbre anual que persiste hasta nuestros días: los palmeros de Chacao. 



El sacerdote chacaoense manifestó interés por el café y se propuso explotarlo con fines industriales. En 1784 sembró seis mil arbolillos, pero esta primera tentativa fracasó cuando casi todas las plantas murieron. El clérigo decidió entonces unir esfuerzos con otras dos figuras notables del lugar: Pedro Palacios y Sojo y Bartolomé Blandín. 



El también sacerdote Pedro Palacios y Sojo (1739-1799), abuelo materno de Simón Bolívar y dueño de la hacienda La Floresta (donde se ubica la actual urbanización homónima), fue el impulsor de la “Escuela de Chacao”, primera gran iniciativa musical de la historia venezolana, a la que pertenecieron compositores notables como Cayetano Carreño, hermano de Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar; Juan José Landaeta, autor oficial de la música del “Gloria al Bravo Pueblo”; y José Ángel Lamas, responsable del “Popule Meus”, la partitura más famosa de nuestra etapa colonial. 


Por su parte Bartolomé Blandín (1745-1835), de ascendencia francesa y gran aficionado a la música y la agricultura, era uno de los principales terratenientes de Chacao. 



Los tres hombres tuvieron éxito y obtuvieron una abundante cosecha de cincuenta mil plantas, por lo que decidieron celebrar la hazaña por todo lo alto. Las crónicas refieren que la ceremonia se efectuó en un “día festivo” de finales de 1786, aunque no precisan la fecha. El acto tuvo lugar en los terrenos de la hacienda Blandín (actual Country Club) y contó con la asistencia de las familias más aristocráticas de Caracas. Se dispuso un toldo con varias mesas, muebles y vajillas importadas de China y Japón. 



La jornada empezó con un paseo por los cafetales, seguido de música, baile y canto. Tras el almuerzo, todas las mesas se retiraron salvo la del centro, decorada con tres floreros de porcelana rellenos de arbustos de café. Había llegado el momento de servir el preciado brebaje. El padre Mohedano tuvo el honor de ser el primero en degustar una taza de café caliente en el valle de Caracas. Los demás asistentes celebraron su gesto con aplausos. 



El histórico día finalizó con discursos de los padres Mohedano, Sojo y Domingo Blandín (hermano de Bartolomé) y división de los asistentes en dos grupos: los jóvenes siguieron bailando y los mayores se retiraron a conversar sobre diversos temas de actualidad política e internacional. 



El cultivo del café no tardó en extenderse y prosperar. Durante el siglo XIX Venezuela incluso se convirtió en el segundo productor mundial (después de Brasil), hasta la llegada del petróleo en la década de 1920. 



El padre Mohedano utilizó parte de los beneficios de aquella primera cosecha de café para culminar la construcción de su templo parroquial, antecesor de la actual iglesia de San José de Chacao. En 1800 fue designado segundo obispo de Guayana, cargo que ejerció hasta su muerte en 1804 a la edad de sesenta y tres años. Su legado sigue vigente en el hoy municipio Chacao, donde calles e instituciones llevan su nombre. 



Asimismo, tanto la escuela musical del padre Sojo como la hazaña cafetera de Mohedano son homenajeados en el escudo municipal. En uno de los cuarteles superiores figura una partitura y en el flanco izquierdo destaca una rama de café. 



Twitter: @mhnissnick 

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