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El despertar del pasado

Expertos analizan la extinta idea de devolver títulos atados al narcotráfico

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Aficionados ondeaban insignias y banderas con el rostro de Rodríguez Gacha en los años 80. CORTESÍA DEL DIARIO EL TIEMPO
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RICARDO JOSÉ MACIÑEIRAS |  EL UNIVERSAL
domingo 4 de noviembre de 2012  12:00 AM
¿Devolver dos títulos por voluntad propia? Cataclísmica propuesta que apareció como un embarazo no deseado: sin conocimiento o consentimiento alguno de un grupo mayoritario de aquellos que le entonan líricas de amor y apoyo a su equipo desde las gradas. Ausente de previo aviso, bosquejo o boceto... emergió; como se diría en palabras burdas y populares, sin anestesia. Así se coló la idea dentro del afamado Millonarios FC de Colombia, pensamiento cuyo tiempo de vida fue tan limitado como el contexto mismo en el que surgió.

Romántica resultó esta proposición que ciertos políticos colombianos aplaudieron, al considerarla un intento por cortar el lazo que une al club con el lado oscuro de su propio pasado e, incluso, demostrar inclinación hacia la transparencia. No obstante, aquellos quienes compran abonos, acciones, cantan y saltan por su 'Millos', no se mostraron tan contentos al sentir que sus más recientes glorias desaparecerían de los archivos así nada más.

El motivo por el que brotó el asunto, el reciente 25 de septiembre, fue desligar a Millonarios de los que ejercían poder sobre la entidad, durante aquellas ocasiones consecutivas en las que el conjunto se proclamó campeón de la hoy llamada Liga Postobón: 1987 y 1988. Eran el capo del narcotráfico, José Gonzalo Rodríguez Gacha, y sus séquitos Germán Gómez y Guillermo Gómez Melgarejo, los accionistas quienes inyectaron capital, no precisamente limpio, y fueron el sostén económico de los dos éxitos ligueros más frescos del elenco.

Pero señalar solo el pasado de Millonarios es vago y parcializado. ¿Dónde quedan las cinco estrellas al hilo que ganó América de Cali, entre 1982 y 1986, bajo el manto del también 'narco' Miguel Rodríguez Orejuela?; ¿quién olvida el vínculo entre Pablo Escobar y el fútbol?, fuerte lazo que derivó en la Copa Libertadores del Atlético Nacional en 1989 (la primera conquistada por un club colombiano). Estos y otros personajes atados al mundo de los estupefacientes, fueron envión monetario de una pasión.

Cercano a la fuente del balompié colombiano, el periodista Pedro Pablo Romero analizó lo ocurrido dentro de Millonarios: "Me atrevería a decir que el fútbol en Colombia es limpio hoy día. Tal vez es por esto mismo que la idea creó tanto impacto, porque el narcotráfico en el fútbol colombiano es algo a lo que ya le habían echado tierra encima".

Desde su puesto de trabajo en el diario El Tiempo (Bogotá), Romero opinó que se trató de una medida muy drástica: "Es jugar con la pasión del aficionado, quitarle demasiado a nivel emocional". Igualmente su compañero laboral y editor deportivo, José Ascencio, coincidió al formular un juicio de valor: "Con el hecho de reconocer las irregularidades, todo hubiese quedado bien. Al hincha no se le puede tocar el tema de sus títulos (...) quitarle algo aislado a la gente no me parece justo".

Ambos integrantes del gremio periodístico contaron que la frágil procedencia del planteamiento está atribuida a uno de los socios de la entidad albiazul. Es Gustavo Serpa, quien soltó el tema durante una reunión social en Madrid. A partir de ahí, empezó la polémica que torturó a los fans de 'Millos' por menos de un mes.

Sin duda, el malestar y la discrepancia se hicieron presentes. Los seguidores de Millonarios asistieron a su estadio, en un partido celebrado el pasado 26 de septiembre, con pancartas que exhibían diversas consignas: "Las estrellas no se regalan; gloria a los que sí sudaron la camiseta; etc.". Mientras tanto, en España, la plantilla titular jugaba un amistoso con el Real Madrid.

Hasta aquellos colombianos quienes residen fuera de su país, se sintieron aludidos de una u otra forma. Es este el caso de Yohir Akerman, graduado en Economía, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Vive en Miami y a través de su columna, publicada en el portal web del periódico El Colombiano, escribió al respecto.

En una amena conversación vía telefónica, Akerman admitió no ser aficionado al fútbol. Sin embargo, sí afirmó ser un apasionado de lo que este deporte genera en la sociedad. "Fue una propuesta que nació muerta, pero de todas maneras generó una reflexión sobre la dinámica social de todas las personas que nos beneficiamos directa e indirectamente del dinero del narcotráfico. No solo fue el fútbol, ya que también creó infraestructura", explica el analista político de 32 años.

Akerman además confesó haber recibido la noticia con emoción: "La ley no puede ser retroactiva, pero la moralidad sí".

Con perfume de mujer

En el instante que se filtró la información en los medios, la idea de devolver las estrellas fue acreditada popularmente al alto mando de Millonarios. Los primeros en hablar para entrar en detalles y negar que hubiera un planteamiento como tal del equipo, fueron el presidente de la institución, Felipe Gaitán, y la cabecilla de la junta directiva, Noemí Sanín.

La ex candidata a la presidencia de Colombia, Sanín, tildó de "sana y valiente" la idea; suficiente como para que la fanaticada mostrara su enfado.

"La nueva directiva busca la transparencia. No son expertos en fútbol, pero son buenos administradores", destacó Pedro Pablo Romero, resaltando también que parte del rechazo del hincha hacia Gaitán y Sanín se vincula al poco conocimiento que tienen sobre el balompié.

La presencia de Sanín en Millonarios, sin duda, ha despertado curiosidad y asombro.

"Desde el punto de vista de relaciones internacionales y contactos, ella (Sanín) ha sido fructífera para la organización", apuntó José Ascencio.

"Noemí Sanín es a Colombia lo que la reina Isabel es a Inglaterra", expuso Akerman. Por su parte, Romero acotó que "fue ella quien hizo la gestión para que se llevase a cabo el partido contra el Real Madrid".

El rastro indeleble

Mirar atrás parece difícil, más si lo que antecede no gusta. De esto reflexionó Akerman, diciendo: "Está bien que la sociedad esté consciente de su historia, porque el que no reconoce los errores está condenado a repetirlos".

La intolerancia sembrada por el llamado 'narcofútbol' dejó títulos, pero también se llevó vidas. Entre ellas la del capitán de aquella selección de Colombia que fue por primera vez a un Mundial (1994): Andrés Escobar. Otro que falleció a manos de este oscuro reino fue el juez de línea Álvaro Ortega.

Amenazas a árbitros y al equipo nacional. Así vivió el país su entorno más negro, durante los 80 y 90; ante el terror, un enemigo cuyas acciones no puede encubrir ningún trofeo.

La polémica propuesta duró 19 días. Falleció en el intento.

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