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Entorno Urbano

SARDINAS A LA BRASA

En su artículo el arquitecto Víctor Artis afirma "Vivimos una etapa interesante y estimulante, abundan expectativas, sugerencias y propuestas para construir un país eficiente".

  • Diario El Universal

15/02/2019 04:42 pm

Víctor Artis
Vivimos una etapa interesante y estimulante, abundan expectativas, sugerencias y propuestas para construir un país eficiente, generador de prosperidad y donde lo necesario se pueda adquirir, no un derecho merecido. Cercanos a un cambio de rumbo, parece oportuno evaluar el país formado con petróleo y decidir qué país queremos, por ejemplo, ¿con los vehículos actuales fundaríamos todos los poblados distanciados por los ochenta kilómetros que en la colonia recorría una mula en un día? Tal planteamiento afectaría la ocupación del territorio, la división político territorial y la estructura de los gobiernos.

 Pasar del país presente al futuro conllevaría adoptar metas alcanzables, procesos flexibles, definir prioridades y presupuestos en función de recursos ciertos, no de deseos. La dirección debería corresponder al más alto nivel del Estado, tal como CORDIPLAN en 1959, no como lo degradado a Ministerio que perdió autoridad porque se impone quien administre más recursos, situación que lleva a caer en rebatiñas y a que cada quien trate de arrimar la brasa a su sardina. Los especialistas en electricidad proponen dotar de energía a toda ciudad, caserío y finca del país e igual piensan los responsables de los acueductos; la Cámara de la Construcción propone millones de viviendas y los expertos en vialidad autopistas interurbanas y urbanas, además de puentes a granel. Cada ciudad al desear universidades, hospitales con especialidades y todo servicio o equipamiento imaginable, actúa en rebatiña sin considerar los recursos necesarios,.

Definir prioridades será arduo y complejo. ¿Atender a todos por igual o favorecer a las ciudades metropolitanas, principales generadores de prosperidad? Ello atraería más población y aumentaría las carencias; ¿Cómo favorecer la producción intensiva de alimentos, sin caer en negligencia hacia la población rural dispersa? Lo estupendo para el país, puede ser muy duro para algunos. Por ahora no ayudan planes urbanos que presumen de “perfectos”, pero las ciudades son desastres porque “otros” no los ejecutaron. ¿Quién puede o debe abogar por mejores procedimientos?.

Disfrutamos de subsidios en servicios públicos y combustibles con precios que no guardan relación con el costo de producirlos y deseamos educación, salud, deporte y cultura gratuitos. Hemos institucionalizado el culto a la golilla con el “situado constitucional” artificio que asigna parte del presupuesto nacional a gobernaciones y municipios en proporción con la población residente, lo que equivale a considerar que la distribución actual es perfecta y se debe mantener, pero en realidad es una camisa de fuerza que impide cambiar y preserva la dispersión. Hay mucho por evaluar para no seguir en rebatiñas y arrimes de sardinas, aunque las actitudes sean honestas.
 vartisg@gmail.com  

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