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“La olla de la Misericordia”, es un regalo de la providencia

Cada martes 500 personas reciben un plato de sopa en la iglesia Santa Capilla

  • LUIGI RAMIREZ

07/12/2018 03:20 pm

Cada martes desde octubre del 2016 en la Basílica menor Santa Capilla, ubicada en el centro de la ciudad capital, la comunidad de religiosas Siervas del Santísimo Sacramento que hacen vida en el lugar, junto a un grupo de fieles y colaboradores, reparten comida a un aproximado de 500 personas necesitadas.

Esta iniciativa se hace tras el anuncio del año santo de la Misericordia, anunciado por el Papa Francisco, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II. 

“Le damos este aporte a quienes buscan en el templo un poco de comida” así afirmó la religiosa Camila Véliz. 


“Todo comenzó antes de culminar el año de la Misericordia, recuerdo haber empezado con una olla de 100 litros, la cual repartíamos junto al grupo de las colaboradoras por la calles de la ciudad, especialmente a aquellos que tienen más necesidad” comentó la religiosa.

Para ella “milagros son muchos, personas que han llegados desmayadas del hambre con grandes problemas sociales”. Recordó en una oportunidad haber tenido pocos alimentos y sin embargo comieron un alrededor de 150 personas de acuerdo a la hermana “un verdadero milagro de amor que ocurre, gracias a la generosidad de tantas personas, pero como se los digo a ellos siempre es el Señor quien hace la obra”. 

En esta labor participan las religiosas: la superiora Juanita Páez y Camila Véliz. También las colaboradoras como Juanita Chinea quien se encarga de la administración, y junto a Mariana Guerrero son las encargadas de “darle esa sazón a la olla”, en conjunto con Judith, Isabel, Coromoto, Milagros. Entre otros feligreses que hacen esta gran obra, afirma la religiosa Véliz.    

“Le hemos llamado la olla de la Misericordia, ya que todos vivimos del amor de Dios” acotó.

Recordó una anécdota con el Padre Ponce Capell quien es capellán del templo a quien dijo en una ocasión “con un hueso de res, maíz, cebolla, ajo y aliños podemos hacer una sopa”. En aquella oportunidad fieles comenzaron a traer pollo, carne, pan para acompañar la sopa entre otros ingredientes.

Para quienes prestan esta labor no ha sido tarea fácil, debido a la falta de gas y luz que en algunas veces sucede en el recinto sagrado, limitando esta acción social , sin embargo, todo se hace posible a pesar de las circunstancias.“Ver a Jesucristo en la hostia, pero también verlo de carne y hueso, que vive y pasa necesidad a nuestro lado, ese que toca a la puerta de tu casa buscando ayuda”, destacó la religiosa.  
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