El Museo Postal es una deuda en la esquina de Carmelitas

En el antiguo edificio del correo se dictan talleres y ensaya la Banda Marcial

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El Correo de Carmelitas fue recuperado por el Gobierno de Distrito Capital
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DELIA MENESES |  EL UNIVERSAL
domingo 8 de junio de 2014  12:00 AM
Para el transeúnte que pasa de prisa, la pesada puerta de hierro del antiguo edificio del Correo de Carmelitas, en la avenida Urdaneta, parece cerrada.

El que se acerca e intenta entrar descubre que la edificación, decretada Monumento Histórico Nacional en 1984, es desde enero la sede permanente de la Banda Marcial de Caracas. El viernes pasado, en el patio central, ensayaban los miembros de esta agrupación musical, la más antigua de Venezuela.

Anteriormente los ensayos tenían lugar prácticamente en la puerta de la Casa de Gobierno de Distrito Capital frente a la plaza Bolívar. De allí que se decidiera el traslado hacia Carmelitas.

El que llegue buscando el Museo Postal y Telegráfico que se anunció a finales de 2008 y que estaría listo a mediados de 2009 no lo encontrará. Tampoco la oficina moderna de correo que allí funcionaría ni la tienda filatélica.

Actualmente la antigua sede postal tiene otros usos. En el piso 1 funcionan los salones de talleres. Los lunes y miércoles a partir de las 2:00 p.m. se dictan clases de alambrismo y de todo reusable y los martes y jueves hay talleres de performance, tejido y de música para niños. Mientras acondicionan un salón con ventanas selladas en el piso 2, la Banda Marcial de Caracas ensaya en el patio central de lo que era el Correo de Carmelitas, de martes a viernes de 11:30 a.m. a 2:00 p.m.

A un costado del patio central está el área de exposición, que estuvo abierta al público el año pasado cuando se llevó a cabo el lanzamiento de una colección filatélica alusiva al expresidente fallecido Hugo Chávez Frías.

Fueron un total de 500 mil estampillas, 8 mil postales y 10 mil sobres que se lanzaron como un homenaje a Chávez en abril de 2013, que estuvieron a la venta al público.

Hoy esa área de exposición está clausurada por labores de mantenimiento y auditoría mientras se prepara una nueva edición de estampillas.

El destino de esta edificación patrimonial y el surgimiento del museo postal dependerá de las decisiones que tome la nueva directiva del Instituto Postal Telegráfico (Ipostel).

El pasado 27 de mayo quedó reflejado en Gaceta Oficial el nombre del nuevo presidente. Franklin Ramírez Araque sustituyó a Carlos Joa Vásquez en sus funciones, quien llevaba siete meses en el cargo.

El paro que por más de ocho días realizaron los trabajadores de Ipostel a finales de mayo obligó a destituir a la anterior directiva del organismo. Además de la lucha por el pago de sus pasivos laborales y la firma de la convención colectiva, los empleados denunciaron otras dificultades como la falta de dotación de insumos para almacenar las cartas, vehículos inoperativos y falta de material.

"Ante estas fallas básicas por falta de recursos vemos difícil que se invierta en la realización del museo postal", comentó un trabajador de Ipostel que pidió no ser identificado y lamentó la politización del espacio.

"Inicialmente la promesa fue convertir el Correo de Carmelitas en un lugar para explicar a los niños que existió y perdura un sistema de correos que implica el trabajo de carteros, rutas, traslados, filatelia. Este objetivo educativo se debe mantener pero alejado de la política", comentó el trabajador.

Sin embargo, en abril del año pasado, Juan Carlos Rodríguez, para ese momento presidente de Ipostel, se refería a abrir la exposición de manera permanente (integrada por las estampillas de Chávez y otras de importantes próceres venezolanos) para que niños y jóvenes pudieran ver el contenido de su verdadera historia pero "desde el punto de vista como no las enseñó nuestro Comandante Chávez; desde el punto de vista de la biografía de héroes independentista pero graficado con el discurso del presidente".

Miembros de la comunidad rechazan que la historia del Correo de Carmelitas se escriba con ideologización y política. María Teresa Linares, vecina de El Silencio, piensa que el espacio y sus actividades deben tener fines pedagógicos, tal como planteaba la maqueta del proyecto. El Museo Postal contaría con un auditorio, exposiciones itinerantes y permanentes, pantallas gigantes, una sala educativa, un laboratorio de puntos de interactividad y un laboratorio de restauración y conservación de filatelia.

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