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Las infecciones acechan al hospital J.M. de los Ríos

Los familiares de los pacientes se ocupan de limpiar las áreas de hospitalización

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Cuando el hospital fue fundado en 1937 disponía de 420 camas para una ciudad de poco más de cien mil habitantes. Hoy cuenta con apenas 178 camas operativas ADOLFO ACOSTA
JAVIER BRASSESCO |  EL UNIVERSAL
sábado 24 de agosto de 2013  12:00 AM
Desde hace cinco semanas el hospital de niños JM de los Ríos no tiene quien limpie sus instalaciones, toda vez que la empresa de mantenimiento dejó de prestar sus servicios por falta de pago. Suelen ser las propias madres de los pacientes quienes, con algún desinfectante que todavía queda en los cuartos de limpieza, se ocupan de asear las áreas de hospitalización con la ayuda de médicos y enfermeras.

La doctora Yamila Battaglini, presidenta de la sociedad médica del hospital, alerta que la situación es ya insostenible y temen un repunte de las infecciones nosocomiales o intrahospitalarias, que son aquellas que se contraen en el propio recinto de salud.

Relata que existe una invasión de cucarachas y roedores porque ni siquiera hay quien se lleve la basura. Se está acumulando la suciedad en pisos, paredes y baños, y el peligro que tienen los pacientes de contraer una infección en este hospital es cada vez más grande.

Una enfermera explicó que muchas madres, espantadas de la suciedad que reina en las áreas de hospitalización, se ofrecen para limpiar los pisos y las paredes, y que ellas entonces le facilitan algún trapo y algo de desinfectante.

El Universal intentó conocer la versi on del director del hospital sobre los presuntos problemas en el pago que hicieron que la empresa de mantenimiento que se encargaba del JM de los Ríos se retirara del lugar, pero se nos informó que el doctor Víctor Siegert se encuentra de viaje en Europa.

Crisis en todos los ámbitos

Aunque en estos momentos la situación más grave que atraviesa el JM de los Ríos es la ausencia de personal de limpieza, pues esto coloca a todos sus pacientes a merced de cualquier tipo de infección, lo cierto es que el hospital atraviesa una crisis en diversos ámbitos.

El área quirúrgica está al borde del colapso por falta de anestesiólogos, pues debería haber treinta y apenas hay cuatro. Esto ha hecho que en la práctica no existan los turnos quirúrgicos electivos (hace quince años había diez turnos quirúrgicos electivos semanales) y todos los casos deben remitirse a emergencia, con todos los retrasos que esto ocasiona.

La falta de anestesiólogos ha provocado situaciones algún día impensables, como hacer quimioterapia a niños de meses o muy pocos años con anestesia local y no general, siempre con el consentimiento de los padres. "Imagina lo difícil que es hacer una intervención quirúrgica con un niño al que no le puedes explicar que no debe moverse", dice la doctora Battaglini al tiempo que explica que no hay otro remedio: "Es eso o un desenlace fatal".

Las limitaciones para operar afectan no solo al área quirúrgica, pues muchos servicios no quirúrgicos (grastroenterología, odontología, hematología y oncología, entre otros) necesitan utilizar sedación para ciertos procedimientos.

Además que este hospital está pensado como centro de formación de profesionales en muchas áreas, pero debido a la falta de turnos quirúrgicos los futuros médicos del país apenas están interviniendo en operaciones. En el JM de los Ríos funcionan varios posgrados que son únicos en el país: neurocirugía infantil, ginecología infanto juvenil, oftalmología pediátrica y urología pediátrica.

La crisis de insumos también golpea con fuerza a este centro de salud, y así faltan suturas, material médico quirúrgico, inyectadoras, kits de bioseguridad para quirófanos, bombas de infusión, medicamentos y antibióticos, entre otros.

Colapso estructural

Como si todo eso fuera poco, el hospital sufre también un problema estructural grave, pues están colapsadas las tuberías de aguas negras, lo que obligó al cierre y reubicación de varios servicios, con la consiguiente disminución de camas.

Infectología debió salir de su área natural y ahora comparte el espacio con hematología. Cirugía, a su vez, comparte área con ginecología infanto-juvenil, pues donde antes estaba este último servicio debió instalarse el banco de leche, que fue especialmente afectado por los problemas en las tuberías.

Así las cosas, un hospital que fue pensado para albergar 420 camas, hoy apenas cuenta con unas 178 camas operativas.

Otra de las cosas que se ha denunciado reiterativamente es que un centro de este tipo no cuente con los servicios de psicología y psiquiatría, especialmente útiles para los familiares de pacientes con leucemia y otras graves patologías.

Cuando fue fundado en 1937, el JM de los Ríos estaba llamado a ser un hospital de referencia nacional, y sus 420 camas eran todo un modelo para una ciudad que escasamente superaba los cien mil habitantes. En sus tiempos de canciller, allá por agosto de 2011, el hoy presidente Nicolás Maduro habló de jornadas para convertir este hospital en un modelo a seguir, un modelo que superaría incluso al Cardiológico Infantil de Montalbán.

Lo cierto es que a más de 75 años de su fundación y a dos de aquellas promesas de Maduro, este hospital tipo IV (la más alta jerarquía para un centro de salud) se encuentra a merced de cualquier tipo de infección por la falta de personal de limpieza desde hace cinco semanas, sin anestesiólogos, con muy pocos insumos y con menos de la mitad de las camas con las que fue concebido.

jbrassesco@eluniversal.com

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