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Inacción agrava violencia en las aulas de clases

Armas, alcohol y drogas son materia pendiente que atender en los liceos

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La Organización No Gubernamental Cecodap recibe dos denuncias diarias, de colegios públicos y privados, por hechos violentos KISAÍ MENDOZA
DELIA MENESES |  EL UNIVERSAL
domingo 20 de enero de 2013  12:00 AM
La puerta de la U.E. Agustín Aveledo en El Mirador de El Cafetal, en Petare, está a la buena de Dios. Hace años que la escuela no tiene portero y cualquiera entra sin restricciones. A veces, cuando se forman balaceras, la comunidad se mete al plantel a refugiarse.

Los techos de algunos salones son de zinc y las balas pasan. Los niños se resguardan debajo de los pupitres, pero eso no es garantía. La Agustín Aveledo queda al final de un callejón donde a veces no llega el aseo y mucho menos la policía, comenta la directora de la escuela, Sonia Carrillo.

El patio no es seguro, pues desde el barrio lanzan peñones, trozos de cerámica o ladrillos, que le han caído a los niños. Carrillo asegura que no hay drogas ni alcohol en el plantel, pero sí niños con conductas agresivas que agreden a los docentes, a los otros alumnos y que han roto el mobiliario escolar.

"Muchos asumen que la violencia es la única forma de resolver sus problemas. Noviembre fue un mes muy violento, algunos alumnos se esperaban en el Mirador (en el Obelisco) y se caían a golpes y botellazos".

También en noviembre, en Macarao, estudiantes de la Escuela Técnica Policial Eduardo Meza Istúriz fueron atacados con botellas y piedras por alumnos del Juan Lovera.

Hace dos semanas, el asesinato de una estudiante dentro del liceo Andrés Bello revivió el debate de la violencia escolar con sus nuevos componentes: el consumo de alcohol y de drogas en las aulas y la presencia de armas. Hernán Matute, fundador y coordinador de la Cátedra Libre Antidrogas, precisó que en 287 de 311 planteles de Caracas que han visitado en los últimos dos años hay consumo de drogas y ventas en sus recintos, según información aportada por sus propios maestros, directivos, padres y alumnos.

"Antes el que vendía la droga era un elemento externo al liceo, ahora es un alumno que está dentro de la escuela y que consume y distribuye en la institución", explica el experto, que tiene casi cuarenta años trabajando en materia de prevención de drogas.

Pero esta cadena de comercialización está conectada con el crimen organizado puertas afueras y es allí donde se requiere, a juicio de Matute, la intervención del Estado pues los profesores y directivos no tienen cómo enfrentarse a la dinámica de los minicarteles y el contexto educativo se hace vulnerable y se inmoviliza ante estas situaciones.

Para Hernán Ávila, quien dirige Alianza para una Venezuela sin Drogas, hay una relación directa entre estupefacientes y armas. "Se arman para tener el control de la zona de venta de drogas, para amedrentar a alguna persona de la escuela que descubrió el negocio, los hampones mayores arman a los menores para usarlos como chivos expiatorios".

A juicio de Ávila, urge formar al educador con las herramientas necesarias para que actúe como agente de prevención. "También hay que trabajar con los alumnos y los padres. Y retomar la llamada policía escolar, para tener un mayor control sobre el ingreso de armas y drogas a los planteles".

Matute recuerda que durante su gestión en la Policía de Caracas, en 1997, había 300 funcionarios policiales en la Brigada Escolar, que trabajaban en nueve programas diferentes (resguardo de los colegios, plan antidroga, vial, ambiental, etc.). Eso se ha perdido; la presencia de psicopedagogos y psicólogos es algo que también desapareció de los liceos. "Se dejaron de atender los problemas de conducta y de personalidad de los alumnos. Esto se une a los hogares disfuncionales, a la sociedad violenta que tenemos, donde se transgreden las normas, hay impunidad y ausencia de cultura preventiva. Todo esto crea el escenario para que los liceos se conviertan en campos de guerra", dice Matute.

Para Oscar Misle, director de la ONG Cecodap, hay una violencia cotidiana en las escuelas, que no sale reseñada en los medios, que es la que luego deriva en hechos dramáticos.

"El tema de la violencia tiene que ver con la poca capacidad para abordar el tema en sus raíces, en los factores que la generan. La violencia física y verbal se ha convertido en la forma de resolver los conflictos".

A juicio de Misle, lo más grave del tema de la violencia es la inacción. "No hay planes ni políticas enfocadas al problema, no hay estadísticas que permitan analizar los factores generadores de violencia, los docentes no están capacitados para tratar esas situaciones, el puente entre la familia y la escuela está roto y el que es víctima de violencia no recibe atención oportuna y efectiva".

Lo que dice la práctica y en lo que coinciden los expertos es que no se está abordando el tema de la violencia escolar de manera coordinada desde una política pública de carácter integral y con la participación de las organizaciones que hacen trabajo preventivo. "Se reacciona aisladamente a determinados eventos, se dan tres o cuatro charlas y todo se olvida hasta que otro hecho grave vuelva a ocurrir", reflexiona Matute.

Las organizaciones no gubernamentales tienen programas que a juicio de los expertos es necesario articular.

La Alianza para una Venezuela sin Drogas imparte talleres de ocho horas para educadores, con material audiovisual y folletos. Hernán Ávila explica que cada año se hace una reunión de actualización porque el negocio de las drogas es dinámico y cambiante.

La Cátedra Libre Antidrogas (Cliad), del Instituto Pedagógico de Caracas, viene trabajando en la formación de "preventólogos". Están por graduarse 125 después de realizar un curso de 150 horas de acreditación académica universitaria.

Otras experiencias académica que existen en el Pedagógico de Caracas, explica Matute, son la asignatura: "Las drogas y su prevención desde el ámbito educativo", con 19 semestres de experiencia, y el Servicio Social Comunitario: "Prevención del Consumo Problemático de las Drogas y del Alcohol",

Para Matute se ha perdido la educación en valores. "El docente se transformó en un dador de clases y olvidó que también debe formar en valores para la vida".

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Comentarios (1)
Por Jose A. Fajardo Puertas
20.01.2013
9:40 AM
A los bolicomunistas este tema tan preocupante no les importa nada de nada. Se preocupan sólo del poder (poder político, poder corruptear, poder saquear, poder mentir, poder inculcar odio, etc).
 
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