Caracas
miércoles 22 de agosto, 2012
Faltan recursos técnicos y humanos para combatir el ruido

Vecinos lamentan que las ordenanzas existen pero no se hacen cumplir

Raúl Gutiérrez está cercado por el ruido. Vive en Terrazas de Club Hípico frente a un centro comercial que alberga un parque de diversiones y un salón de fiestas. Los sábados se instala un mercado popular en la zona y es ensordecedor el ruido de los tubos que lanzan sobre el pavimento antes de armar los toldos.

Gutiérrez habla con resignación de su entorno ruidoso. El mismo que no deja dormir tranquila a Raquel Mora, vecina de Los Naranjos, donde hay fiestas con música a alto volumen todos los fines de semana.

Aunque Chacao, Baruta, El Hatillo y Libertador tienen ordenanzas para combatir los ruidos molestos y Sucre acaba de anunciar la creación de una normativa para sancionar a los ruidosos la realidad repica en los oídos de quienes soportan escándalos y no se quejan por considerarlo una pérdida de tiempo.

En El Hatillo se aprobó una ordenanza contra sonidos molestos en abril, pero el Instituto Autónomo de Gestión Ambiental del municipio aún no está dotado de decibelímetros.

Fran Huisa, quien preside el instituto, informó que todavía no pueden hacer las mediciones para aplicar los correctivos y dar las recomendaciones pues están esperando los equipos que son importados. "Llegaron incompletos y los tuvimos que devolver. Estos meses han sido de divulgación. La policía es la encargada de iniciar los procedimientos y aplicar las multas administrativas y en caso de reincidencia se envía el caso a la fiscalía ambiental".

Las ordenanzas municipales establecen castigos para los ruidosos que van de 25 a 400 unidades tributarias (Bs 2.250 a 36.000).

A juicio del concejal de El Hatillo, Rafael Albertos, quien estuvo a cargo de la ordenanza, lo más difícil es activar al componente humano que va a ejercer labores de fiscalización y control de este tema. Denuncia que en el municipio aún no se inició una campaña educativa. "Ni siquiera los agentes policiales conocen la ordenanza".

Albertos agrega que otra cosa que perjudica a El Hatillo es la ausencia de jueces de paz en el municipio pues "esta instancia de resolución de conflictos y de negociación es clave para resolver muchos problemas de convivencia ciudadana".

En Chacao (el municipio que más ha avanzado en la lucha contra el ruido) tienen 9 años realizando mediciones en las zonas donde hay denuncias.

Julio Cubas, director de Gestión Ambiental del Instituto de Protección Civil de Chacao, explica que el municipio cuenta con un equipo de inspectores ambientales, personas formadas para hacer las mediciones de ruido con los sonómetros, un equipo cuyo costo oscila entre los 4 mil o 5 mil dólares.

Destaca la importancia de tener equipos adecuados porque en estas mediciones la precisión es importante, además de personal entrenado. "Si no se sabe utilizar el sonómetro es muy fácil alterar los datos".

Pero lo más importante, aclara, es la voluntad real del municipio de querer solucionar este tipo de problemas e impulsar campañas educativas.

En Sucre, durante los primeros meses de 2012, los funcionarios policiales han practicado 26 procedimientos, la mayoría a causa de la emisión de música en altos decibeles. Los casos donde hubo reincidencia fueron remitidos a la Fiscalía Municipal Cuarta del Municipio Sucre. En lo que va de año este ente ha condenada a 10 residentes de Petare a pagar multas pecuniarias o a trabajo comunitario. Al cierre de esta edición no estuvieron disponibles las versiones de Baruta y El Libertador.

El decreto 2217 establece que a partir de las 9 pm y en zonas residenciales los ruidos no pueden exceder los 50 decibeles, equivalente al sonido que puede hacer una nevera ruidosa.