Milicia no garantiza seguridad en los hospitales
Robos, agresiones y "mafias hospitalarias" siguen siendo una realidad
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En 2011, el Dibise implantó el Dispositivo Bicentenario de Seguridad con milicianos para custodiar las entradas de los hospitales FOTOS KISAÍ MENDOZA
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VALENTINA OVALLES R.
| EL UNIVERSAL
lunes 13 de agosto de 2012 12:00 AM
El martes pasado, Alfredo José Hernández Calzadilla, de 33 años, perdió la vida en los alrededores del Hospital Clínico Universitario, junto a uno de sus clientes, cuando trabajaba en su negocio informal. Un sujeto, con el que había discutido por el puesto de trabajo, lo asesinó a tiros.
Los testigos en el lugar afirmaron que efectivos de la Milicia Nacional Bolivariana que custodian el lugar se resguardaron de las balas, en vez de actuar contra el hombre armado.
Y es que a pesar de que el panorama en los hospitales es similar: dos o tres milicianos, y algún funcionario del Dibise, apostados en las entradas de los nosocomios, como parte del Dispositivo Bicentenario de Seguridad de dicho cuerpo de seguridad; las opiniones sobre la eficiencia en su labor de vigilancia no son nada positivas.
"Esos no meten la mano por nadie. Si pasa algo aquí no puedes contar con ellos", comentó un trabajador de la línea de mototaxis que se ubica frente al hospital Universitario, que prefirió omitir su nombre.
En otros hospitales, los comentarios del personal médicos coinciden. "No existe ningún tipo de seguridad ni para pacientes, obreros o médicos", sentenció el doctor Edgar Clavier, miembro de la sociedad médica en el Hospital Periférico de Coche.
"La situación nunca se ha logrado controlar", indicó el médico, quien recuerda que hace unos cuatro meses una doctora fue agredida en Emergencia por los familiares de un paciente, cuando no pudo prestar atención completa por falta de insumos. "Eso siempre se ha visto a pesar de la presencia de los milicianos", agregó el profesional que lleva doce años trabajando en el sitio.
"Piso 4 (cirugía y traumatología) se ha convertido en "tierra de nadie" (...) Allí roban e incluso se ha visto tráfico de droga dentro del mismo hospital", agregó.
En el Magallanes de Catia, desde el año pasado, la situación de inseguridad se ha agudizado por las invasiones que tienen en los terrenos alrededor del hospital.
"Aquí hay mucha ratería, roban celulares, se meten en los cuartos y se llevan bolsos", comentó José Luis González, presidente de la sociedad médica del centro de salud, quien explicó que los milicianos en su mayoría "son señores mayores. Los malandros saben cómo actuar ante ellos".
Una "medida" involuntaria que sí ha contribuido a que disminuyan los actos delictivos y de agresión a personal médico es la poca operatividad de las emergencias, por falta de personal, equipos o insumos.
Por ejemplo, en el Hospital Vargas, desde hace cinco años, por las obras de reparación, no funciona la emergencia durante las noches.
"Como no trabajamos de noche no recibimos tiroteados y eso ha disminuido los casos en que venían los familiares a agredir a los médicos para que atendieran a las víctimas", explicó el doctor Daniel Sánchez, jefe de Anestesiología del nosocomio. "Antes sí padecíamos por eso".
El Domingo Luciani es donde han impuesto un poco más de control.
Hace casi dos años instalaron una garita de vigilancia y un detector de metales a la entrada, según explica el personal por los problemas que se presentaban durante la madrugada en el área de Emergencia.
Las medidas fueron tomadas por el director actual, quien es militar, Alexis Parra. "Prácticamente lo que han hecho es militarizar el hospital".
En 2009, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia juramentó una brigada de 211 funcionarios de la Policía Metropolitana que se encargarían de la vigilancia de los centros de salud.
En agosto del año pasado, el viceministro de Prevención y Seguridad Ciudadana, Néstor Reverol, lanzó el Dispositivo Bicentenario de Seguridad del Dibise.
Con el proyecto, se disponían a 434 miembros de la Milicia Nacional Bolivariana para el resguardo de los centros de salud del área metropolitana.
Reverol también anunció la instalación de cámaras de vigilancia que evitarían el robo de equipos.
Sin embargo, a casi un año de las medidas, los robos y actos de violencia siguen siendo una realidad de los centros de salud públicos.
"Estamos como todos los hospitales", era la frase común a la consulta sobre la situación de inseguridad.
Los testigos en el lugar afirmaron que efectivos de la Milicia Nacional Bolivariana que custodian el lugar se resguardaron de las balas, en vez de actuar contra el hombre armado.
Y es que a pesar de que el panorama en los hospitales es similar: dos o tres milicianos, y algún funcionario del Dibise, apostados en las entradas de los nosocomios, como parte del Dispositivo Bicentenario de Seguridad de dicho cuerpo de seguridad; las opiniones sobre la eficiencia en su labor de vigilancia no son nada positivas.
"Esos no meten la mano por nadie. Si pasa algo aquí no puedes contar con ellos", comentó un trabajador de la línea de mototaxis que se ubica frente al hospital Universitario, que prefirió omitir su nombre.
En otros hospitales, los comentarios del personal médicos coinciden. "No existe ningún tipo de seguridad ni para pacientes, obreros o médicos", sentenció el doctor Edgar Clavier, miembro de la sociedad médica en el Hospital Periférico de Coche.
"La situación nunca se ha logrado controlar", indicó el médico, quien recuerda que hace unos cuatro meses una doctora fue agredida en Emergencia por los familiares de un paciente, cuando no pudo prestar atención completa por falta de insumos. "Eso siempre se ha visto a pesar de la presencia de los milicianos", agregó el profesional que lleva doce años trabajando en el sitio.
"Piso 4 (cirugía y traumatología) se ha convertido en "tierra de nadie" (...) Allí roban e incluso se ha visto tráfico de droga dentro del mismo hospital", agregó.
En el Magallanes de Catia, desde el año pasado, la situación de inseguridad se ha agudizado por las invasiones que tienen en los terrenos alrededor del hospital.
"Aquí hay mucha ratería, roban celulares, se meten en los cuartos y se llevan bolsos", comentó José Luis González, presidente de la sociedad médica del centro de salud, quien explicó que los milicianos en su mayoría "son señores mayores. Los malandros saben cómo actuar ante ellos".
Una "medida" involuntaria que sí ha contribuido a que disminuyan los actos delictivos y de agresión a personal médico es la poca operatividad de las emergencias, por falta de personal, equipos o insumos.
Por ejemplo, en el Hospital Vargas, desde hace cinco años, por las obras de reparación, no funciona la emergencia durante las noches.
"Como no trabajamos de noche no recibimos tiroteados y eso ha disminuido los casos en que venían los familiares a agredir a los médicos para que atendieran a las víctimas", explicó el doctor Daniel Sánchez, jefe de Anestesiología del nosocomio. "Antes sí padecíamos por eso".
El Domingo Luciani es donde han impuesto un poco más de control.
Hace casi dos años instalaron una garita de vigilancia y un detector de metales a la entrada, según explica el personal por los problemas que se presentaban durante la madrugada en el área de Emergencia.
Las medidas fueron tomadas por el director actual, quien es militar, Alexis Parra. "Prácticamente lo que han hecho es militarizar el hospital".
En 2009, el ministro de Relaciones Interiores y Justicia juramentó una brigada de 211 funcionarios de la Policía Metropolitana que se encargarían de la vigilancia de los centros de salud.
En agosto del año pasado, el viceministro de Prevención y Seguridad Ciudadana, Néstor Reverol, lanzó el Dispositivo Bicentenario de Seguridad del Dibise.
Con el proyecto, se disponían a 434 miembros de la Milicia Nacional Bolivariana para el resguardo de los centros de salud del área metropolitana.
Reverol también anunció la instalación de cámaras de vigilancia que evitarían el robo de equipos.
Sin embargo, a casi un año de las medidas, los robos y actos de violencia siguen siendo una realidad de los centros de salud públicos.
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Comentarios (2)
páginas:
1
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Por Jose Sanchez
13.08.2012
10:00 AM
Como van a poder controlar la inseguridad si la mayoria de los integrates de las milicias que estan en esa funcion son ciudadanos de la tercera edad, cosa que esta bien porque estan desempeñando un trabajo, pero no tienen ningun tipo de armamento defensivo a la hora de repeler cualquier acto delictivo, y tampoco cuentan con las condiciones fisicas para defenderse asi mismo, producto de la edad, ellos deberian ser apoyados, como era antes, por policias armados, preparados y entrenados para cumplir esa funcion, pienso que se ha desvirtuado la funcion de la milicia, que en realidad lo que estan es sustituyendo a los vigilantes en los edificios publicos. y de paso el estado se aprovecha de la necesidad del pueblo.....! Estoy de acuerdo con que los empleen, pero que les den responsabilidades acordes con sus capacidades, por ende no podemos hacerlos responsables de la situacion reinante en los centros asistenciales.
Por Antonio Bolivar
13.08.2012
5:26 AM
Vengan al hospital jesus yerena de lidice para que vean un desastre en materia de salud y atencion, los medicos trabajan con las uñas y sin insumos medicos y la estructura fisica y alrededores es un desastre total. "AUXILIO".
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