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Por JOSÉ ANTONIO GÁMEZ ESCALONA


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Ecología de la regeneración

02.06.2015 10:37 AM
Aunque está documentada la posibilidad de influir en la diferenciación de las células madre, mediante modificaciones del ambiente celular, todavía está muy lejos la posibilidad de que esas modificaciones permitan intervenciones terapéuticas seguras. La interacción de las células madre con su ambiente inmediato es fundamental para el mantenimiento de su potencialidad y posibilidades de diferenciación hacia destinos celulares específicos. Las células madre son sensibles y responden a los estímulos ambientales, a través de diferentes mecanismos que incluyen vías de respuesta mediados por receptores de membrana, hasta cambios en la conformación de proteínas, inducidos por fuerzas mecánicas. Una vez expuestas a sus nichos, las células madre comienzan a recibir los estímulos y las claves que pueden regular el comportamiento celular (Chan Choi, Suk Choi, Hee Woo, & Woo Cho, 2014). No resulta difícil advertir que todo el proceso regenerativo depende del adecuado funcionamiento de un auténtico ecosistema celular. Este ecosistema basa su equilibrio en el establecimiento de unos intercambios que apenas se comienzan a conocer recientemente. Dentro de los estímulos estudiados se encuentran las señales de matriz extracelular y secresión de factores solubles, la migración, la proliferación y la diferenciación celular (Chan Choi, Suk Choi, Hee Woo, & Woo Cho, 2014). En base a esa información, en la última década se han realizado esfuerzos a gran escala, para establecer y expandir los nichos celulares que permitan la diferenciación de las células troncales en linajes específicos. Tradicionalmente estos estudios se han basado principalmente en las claves bioquímicas como: factores de crecimiento, citoquinas, señales de matriz extracelular, entre otros. Continuar leyendo

Ambiente celular

31.05.2015 10:26 PM
Las células madre podrían representar el aspecto central dentro de las terapias regnerativas, en la medida en que se logren las condiciones fisiológicas que permitan a estas células mantener sus potencialidades. A pesar de la gran potencialidad de las células troncales, todavía deben ser superadas numerosas dificultades para asegurar su utilidad terapéutica. Algunas de estas dificultades son: la formación de teratomas, los rechazos autoinmunes y la baja disponibilidad de células en ciertos tejisdos. Los sistemas de liberación de las células madres se vislumbran como estrategias terapéuticas efectivas para el tratamiento de múltiples enfermedades. La meta principal de los sistemas de liberación de células troncales, es facilitar la creación de micro ambientes denominados "nichos celulares". Esos micro ambientes deben ser capaces de mejorar la supervivencia de los implantes y el destino de las células madre trasplantadas. La creación de estos nichos celulares, lleva consigo el acoplamiento de múltiples factores bioquímicos, biofísicos y biomecánicos. Los estudios más recientes tratan de descifrar cuáles son las claves de ese acoplamiento. Lo que se trata de lograr es mimetizar los nichos de células madre para mejorar las posibilidades regenerativas (Chan Choi, Suk Choi, Hee Woo, & Woo Cho, 2014). Continuar leyendo

Simétrico, asimétrico, fecundo

13.04.2015 09:17 PM
Todo ser vivo se constituye desde un material de partida, que es una información contenida en el ADN, que constituye los cromosomas que cada uno hereda de sus progenitores y que puede trasmitir a su desendencia (López-Moratalla, 2009). En cada generación se trasmite un mensaje bioquímico contenido en las hebras de ADN. Cada progenitor se encarga de trasmitir la mitad del mensaje total a través de sus cromosomas. Este patrimonio genético es el sustrato material de su identidad biológica. El contenido de ese mensaje genético representan la instrucciones básicas para formar un nuevo organismo. El material heredado de los progenitores describe al individuo puesto que le otorga la identidad biológica propia de la especie, del sexo y del individuo singular. Esa identidad que mantiene durante toda la vida, deberá manifestarse en un fenotipo que estará influido por las variaciones ambientales, o microambientales, en las que se desarrolle el individuo. Esa identidad biológica de cada individuo singular es, desde el comienzo, sexuada. En condiciones normales cada individuo recibe un cromosoma X de la madre, además de un cromosoma X o Y del padre. Así adquiere un genotipo masculino o femenino desde la concepción. A partir de la fecundación se da una activación de ese genoma que genera una nueva vida, con una trayectoria vital unitaria. "El nuevo estado del ADN supone la apariación de una nueva información con una característica importante: le capacita al viviente para iniciar la expresión del mensaje contenido en los genes, de manera regulada por las señales intracelulares creadas en la fecundación" (López-Moratalla, 2009). La construcción del organismo supone la sucesión ordenada de los mensajes de los diferentes genes: una regulación ordenada, unitaria, armónica y coordinada de la expresión de los genes, en el espacio corporal y en el tiempo de la existencia. El mismo individuo macho o hembra, con su identidad biológica inamovible, va pasando por las diferentes etapas de su desarrollo vital debido a: en primer lugar al estado estructural de su genoma, y en segundo lugar a las señales bioquímicas que regulan la expresión de los genes, que cambian para cada etapa del desarrollo. Continuar leyendo

Mujer, varón, humanos

07.04.2015 09:41 PM
Parece que la pregunta de cómo la condición sexual está intimamente integrada en la persona, es pertinente. Es evidente que existen unos elementos en los seres humanos, manifestados principalmente por la libertad, que son capaces de superar la mera determinación orgánica. Inclusive el determinismo genético, que es modificado por el ambiente para manifestar un fenotipo, puede ser superado por esa dimensión humana libre. La libertad que capacita a cada uno para establecer sus ropios fines y decidirse, procede de la persona (en su conjunto), y no solo de cerebro (López-Moratalla, 2009). Toda persona posee en propiedad la naturaleza humana común a todas las mujeres y hombres. La dimensión corporal, abierta y relacional, que es precisamente el elemento constitutivo de la personalidad humana, es signo de la presencia de la persona, pero de ninguna forma es su causa. No está el ser humano encerrado en un nicho ecológico. Por el contrario, está en el  mundo, en tanto que se relaciona con los demás y se hace cargo de la realidad en sí misma, con objetividad y subjetividad, en función de su situación biológica. "El cuerpo es el punto de engarce entre la libertad personal y el mundo, porque el cuerpo es el ámbito que permite manifestar la libertad en el encuentro singular de la persona con el mundo que le rodea" (López-Moratalla, 2009). Además, la condición de mujer y varón dan una dirección propia a la apertura y la capacidad relacional. Basándose en el dimorfismo corporal, el modo de apertura posee una forma sexuada. Esa forma corporea está dirigida por las "ordenes" emitidas desde el cerebro. De esta forma, hay un modo de funcionar el cerebro masculino que difiere del cerebro femenino. Entendemos así que la relación con el cosmos en general es co-tarea, donde tanto la mujer como el varón tienen sus tramos propios. Continuar leyendo

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