CARACAS, domingo 05 de febrero, 2012 | Actualizado hace
05.02.2012
12:32 PM
Durante la pausa entre una pieza musical y la siguiente, la emisora radial difunde un mensaje que solicita de manera respetuosa la cooperación de la ciudadanía. La empresa energética que suscribe el anuncio se disculpa con la población por las molestias ocasionadas, mientras sugiere a los escuchas varias maneras de ahorrar energía. No mantener encendido el muy popular y apreciado artefacto automático para preparar el arroz, es una de ellas. Otra es, durante este invierno, ajustar la temperatura del calefactor eléctrico en dos grados más abajo de lo acostumbrado. Desde el pasado verano, tras el terremoto y tsunami del 11 de Marzo de 2011 y la subsiguiente crisis nuclear, la meta de conservación de energía (setsuden, en japonés) fue establecida en un 15%. Los hogares apagaron las luces, aguantaron sin aire acondicionado, desconectaron muchos de sus modernos aparatos eléctricos y ajustaron sus hábitos a la exigente realidad energética. En un esfuerzo a escala nacional, la población alcanzó la meta con bastante sacrificio. Aunque se esperaba que pudieran ocurrir apagones, de Marzo 2011 para acá, no se ha producido ninguno en el país del sol naciente.
El año 2011, el Japón vio reducida en un 5% el total de su producción de energía eléctrica. La contribución de la población en el ahorro de energía compensó con creces la caída en la generación de energía durante el año. Tras los acontecimientos de Fukushima, de un total de 54 centrales nucleares, 43 se mantuvieron fuera de servicio. La mayoría de los reactores permanecerán detenidos hasta tanto se realicen pruebas de esfuerzo para determinar su condición segura. Esto se tradujo en que apenas un 10% de la capacidad de esas centrales de producción de energía estuvo disponible para satisfacer la demanda en el 2011. La energía generada de origen nuclear cerró con una reducción de casi 44%. La producción de origen térmico, principalmente de gas y carbón, aumentó en casi un 19% para compensar en parte esta caída. Fue necesario para el Japón importar más combustibles de origen fósil, lo que terminó impactando también en su balanza comercial, que resultó deficitaria por primera vez en décadas. Pero los efectos económicos no acaban allí. Una prolongada crisis de generación de energía, con la mayoría de las centrales nucleares apagadas por un año o más, terminaría impactando fuertemente en el producto bruto y en el empleo.
No obstante, la batalla mayor pareciera llevarse a cabo a nivel de la opinión pública. Según los sondeos, una porción mayoritaria de la ciudadanía dice tener poca confianza en la generación nuclear. En el debate, las críticas se han centrado en las empresas eléctricas, en especial en la operadora de la central de Fukushima. Una intervención directa del gobierno en la dirección de la empresa y en su re-capitalización parecen inevitables. La necesaria compensación a los desplazados y demás victimas de la crisis, así como asegurar la viabilidad financiera de la empresa, aconsejan una medida como esa. Después de los terribles acontecimientos y del manejo de la crisis, que le costó al gobierno hasta un cambio de gabinete, siguen vigentes muchas interrogantes entre la ciudadanía. Con la confianza del público por el suelo, el futuro de la generación nuclear en este país pareciera seguir en vilo en este momento. Sin embargo, la pregunta crucial es la relativa a la seguridad de las centrales. La investigación continúa con el objetivo de determinar si los reactores de Fukushima resultaron dañados directamente por el propio terremoto o exclusivamente por el tsunami que le siguió. La respuesta a esta interrogante es clave para establecer los estándares para la seguridad futura de este tipo de producción de energía, en un país sometido a movimientos telúricos de variada intensidad regularmente.
Por otra parte, algunos analistas consideran que todo el sector requiere de una transformación. Proponen una reforma que abra el actual monopolio de las empresas regionales de energía, separando las actividades de generación, transmisión y distribución. Sugieren que debe existir más competencia y permitir el acceso a nuevos actores, especialmente en el campo de las energías renovables. Estiman que medidas como estas permitirían una mayor eficiencia en las actividades de esta industria y una reducción de las tarifas al consumidor residencial, las cuales se encuentran hoy entre las más altas del mundo industrializado.
Lo cierto es que una reducción de la energía de origen atómico pareciera vislumbrarse en el futuro para el Japón. Y hacia allá se encaminarían los planes del gobierno. Sin embargo, en el corto plazo no existiría otra alternativa que reactivar las centrales apagadas para garantizar así el suministro energético, actualmente deficitario, y minimizar las consecuencias económicas para la producción y el empleo. Se requerirá de gran voluntad política, y de cambios de importancia en el ámbito regulatorio, para lograr un Japón menos dependiente de la energía de origen nuclear y con una mayor cuota de energía de origen renovable. Las fuentes eólica, geotérmica y solar, aún representan solo una muy pequeña porción de la generación de energía en este país. La recuperación de la confianza del público es el gran reto de la industria y de la clase política japonesa. La clave estará en la credibilidad de las medidas que se originen e implementen a partir de la investigación acerca de la crisis de Fukushima.
izquierdomoreno@gmail.com
twitter: @nizquiermo
Por Nelson Izquierdo Moreno
19.02.2012
3:17 AM
Estimado amigo William: Un ajuste tarifario en el corto plazo es inevitable y ya se comienza a sentir. El desafío está en promover una mayor competencia y diversificación en el mercado de suministro eléctrico, al tiempo de mitigar los efectos que un aumento en los precios de la energía tienen en el desempeño económico. Solo una mayor eficiencia y la reducción de costos a mediano y largo plazo, pueden aliviar el impacto tarifario. Más tarde o más temprano, los inmensos costos asociados a la crisis de Fukushima se dejarán sentir en forma de impuestos o de tarifas más altas.
Por William Rivas
12.02.2012
7:15 AM
Apreciado Nelson, ya después de un año con esta situación energética, el estado ha establecido algún plan de ajustes tarifarios para compensar los incrementos de costos derivados del cambio mecanismos de generación?
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