A veces el mejor equipo sí es el que gana. A veces el
fútbol sí es justo, y quienes buscaron todos los
partidos, quienes anotaron más goles, quienes dejaron
en el recuerdo grandes jugadas, son también los que celebran
al final y levantan el trofeo. España fue un justo ganador,
y Alemania confirmó que llegó demasiado lejos con
lo poco que tenía.
La final no podía ser de otra manera, al menos si España
mantenía el nivel que venía mostrando desde el primer
día de la Euro. Alemania sólo podía soñar
con algún centro al área y un descuido en la marca
española, y esto nunca se dio. Tuvieron tiros libres,
pero ninguno llegó de buena manera al área de Casillas.
El "Niño" Torres jugó el partido de su vida, corriendo
todo el tiempo, y peleando él solo con los cuatro defensores
germanos. Mereció más, pero fue suficiente con el
gol que marcó.
La mitad de la cancha, al igual que en el resto del torneo,
tuvo su toque constante y su calidad para liderar el encuentro,
con un Xavi especialmente animado. Marcos Senna siguió
con su solvente función destructora, apoyado al final
por Xabi Alonso.
Atrás no hubo mayores inconvenientes, luego de unos
primeros minutos de confusión de Sergio Ramos, que se
acomodó y terminó el torneo de buena manera. Casillas
paró las que hizo falta, y dejó la memorable imagen
del levantamiento del trofeo Henry Delauney, con el papelillo
y los fuegos artificiales como telón de fondo en Viena.
Por Alemania, Ballack luchó lo que pudo en su mejor
partido en la Eurocopa, a pesar de llegar golpeado y recibir
temprano un fuerte golpe en su ceja. No apareció Podolski
y apenas lo hizo Schweinsteiger, dejando sin opciones a los
tricampeones continentales y mundiales.
La poca consternación del equipo de Joachim Löw
luego del pitazo final es una clara muestra de la alegría
que sienten por llegar segundos, ya que, al igual que en el
Mundial de Corea y Japón en el 2002, no tenían un
equipo campeón, y estuvieron siempre escoltados por el
peso de su camiseta.
La Eurocopa se despide dejando buenos recuerdos. Buenos partidos
y mucha intención ofensiva fueron enseñando los
croatas, los holandeses, los rusos y los españoles. Turquía
dejó siempre su corazón y sus remontadas sorprendentes,
Alemania su contundencia, e incluso los austriacos animaron
a su público más de lo que se esperaba, a pesar
de despedirse sólo con un punto.
Difícil la escogencia del once ideal del torneo, sobre
todo por intentar colocar un sistema lógico y similar
a lo que se vio en la mayoría de los equipos. Iker Casillas
va sin duda al arco. Por delante de él Hamit Altintop
como lateral derecho, Marchena y el italiano Chielini de centrales,
y el ruso Zhirkov por izquierda. Marcos Senna sería el
volante defensivo, con el holandés Wesley Sneijder más
adelantado a su lado. Se complica el equipo en la creación,
donde al final hay que decantarse por el canario David Silva,
y el alemán Bastian Schweinsteiger. La dupla delantera
no incluye, en mi opinión, al goleador del torneo, y
estaría compuesta por el alemán Podolski y el "Niño"
Fernando Torres.
En el banco esperarían hombres como el golero holandés
Van der Sar, los laterales croatas Pranjic y Corluka,
el portugués Pepe, Puyol, Xavi Hernández, Iniesta,
Semak, Arshavin, Pavlyuchenko y el pichichi David Villa.
Éste último no lo integro en el equipo ideal porque,
a pesar de hacer cuatro goles, los marcó en los dos primeros
encuentros. No jugó el tercer partido del grupo ni la
final, y salió temprano en semis. Torres, con sus asistencias
y apertura de espacios, así como su gol de consagración
en el cierre del torneo, hizo para mí más méritos.
Así despedimos esta serie de blogs "especiales" de la
Euro, recordando (humildemente) la confianza que siempre le
tuvimos al título español, y con buen sabor de boca
por el fútbol que se vivió en la Eurocopa. Pronto
reiniciarán la actividad las selecciones europeas, buscando
cupos en la Copa del Mundo de 2010, y España, de paso,
ya tiene un hueco en la Copa Confederaciones 2009. Felicidades
al campeón, y honor al gran arquitecto del triunfo, "el
sabio de Hortaleza", Luis Aragonés.