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El "Siddhartha" llega al teatro tailandés con estética hippie

La novela "Siddhartha" de Herman Hesse será llevada a un teatro de Tailandia con música de Los Beatles, Bod Dylan, entre otras melodías que representan los sesenta y setenta. Eso sí, el director de la adaptación teatral asegura que el texto no perderá su esencia.

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Parte del cartel promocional de la obra (Google)
EFE/ EL UNIVERSAL
sábado 22 de junio de 2013  11:38 AM
Bangkok.- La novela "Siddhartha" de Herman Hesse ha sido adaptada en una obra de teatro en Tailandia con estética hippie y música de los años 60 y 70, aunque sin perder el sentido y el mensaje del premio nobel alemán.

"No elegí la novela por su relación con el budismo, sino por su mensaje subversivo, desde el punto de vista de la educación, de una persona que decide buscar su propio camino", señala a Efe Damkerng Thitapiyasak, director de la adaptación teatral.

La obra, escrita originalmente en 1922, se representa esta semana y hasta el próximo lunes en el centro Democrazy Theatre Studio, uno de los escasos escenarios de teatro independiente en Bangkok.

"La historia no transcurre en India, como en el 'Siddhartha' de Hesse, sino en un lugar indeterminado; los personajes van vestidos con estética hippy y el coro toca canciones de Bob Dylan para señalar momentos importantes", explica el realizador, de 45 años.

Damkerng se sirve de una mesa con cachivaches, algunos taburetes, dos armarios y una escalera, así como del juego de luces y sonido, para recrear el viaje geográfico y psicológico de Siddhartha, quien entra en escena con el pelo recogido en una cola, gafas de sol y una camisa roja con motivos botánicos.

"El protagonista representa la ruptura para buscarse a sí mismo, no sólo con su familia, sino también con Buda, al que me refiero en la obra por su otro nombre, Gautama", precisa el director.

Junto con su fiel amigo Govinda, el protagonista conoce al precursor del budismo, que en esta adaptación teatral viste vaqueros y una camiseta naranja, en referencia al color de las túnicas de los monjes.

Siddhartha comparte el original nombre de Buda antes de su iluminación y simpatiza con sus enseñanzas, pero seguirá su propio camino.
El coro interpreta "500 Miles" del grupo Peter, Paul and Mary cada vez que Siddhartha se encuentra en una encrucijada o momento importante y, al separarse de su amigo, al que deja junto a los seguidores de Gautama, lo acompaña al ritmo de "Blowin' in the Wind" de Bob Dylan.

La adaptación teatral combina momentos de humor con el dramatismo que experimenta el protagonista a lo largo de su viaje.

"Para poder representar la complejidad psicológica de Siddhartha creé un nuevo personaje, que actúa como la voz de la conciencia que trata de disuadir al protagonista para que vuelva a casa, a la tradición y la obediencia", señala el tailandés Damkerng.

Parnrut Kritchanchai da vida a esta conciencia que reprende con escándalo a Siddhartha por desligarse de sus costumbres y raíces.

"No sé si es la conciencia mala, pero sí representa lo convencional, la autoridad patriarcal y de los profesores que se cruzan en su camino. Es una voz que todos tenemos dentro", comenta la actriz tailandesa.

Uno de los momentos más brillantes de la representación es la aparición del barquero Vasudeva, un hippy con rastras y pantalones de campana que simula el río con una pecera colocada encima de una mesa en la que hunde su pequeño remo.

Como en la novela de Hesse, el joven Siddhartha prueba los placeres de la carne y el éxito junto con la bella Kamala, los sinsabores como progenitor de un hijo rebelde y hastiado y, finalmente, la sabiduría de una vida sencilla, serena y profunda.

Quizá el director no pudo elegir mejor tema que "Let It Be" de los Beatles para cerrar el telón.

El realizador consigue de forma magistral, con unos pocos elementos simbólicos y guiños al público, relatar la historia escrita por el nobel de literatura alemán hace casi cien años, pero que aún conserva una lección importante en la era de las redes sociales e Internet.

"No trato de cambiar la forma de pensar de nadie, sino abrir un debate. En Tailandia todavía hay poco espíritu crítico, todavía los alumnos aprenden lo que les dictan sin rechistar", argumenta el director, quien estudió durante unos meses en la Escuela de Arte Dramático de Madrid.
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