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Andrés Neuman: "La literatura nos hace compañía"

"La cuerda de la escritura tiene dos extremos que deben estar tensos: lo vivido y lo imaginado", manifiesta el escritor.

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El autor publicó la novela "Hablar solos" (Cortesía Daniel Mordzinski)
DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL
martes 9 de julio de 2013  08:23 AM
Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) hizo de una experiencia dolorosa algo imaginario. Su mamá murió de cáncer, su papá estuvo a punto de fallecer. El cuidar a dos enfermos le sirvió al escribir Hablar solos, la nueva novela del autor hispano argentino que fue publicada en Venezuela por Alfaguara. Un libro en el que se refleja el sufrimiento de una mujer que se encarga de atender a su esposo en sus días finales.

La obra está estructurada por tres monólogos que dialogan entre sí en torno a un hecho. Un enfermo terminal que viaja en camión con su hijo para fabricarle un último recuerdo; una profesora de literatura que saca flote su miseria al debatirse entre el duelo y el deseo; un niño de 10 años que ignora el estado de salud de su padre. Moribundo, cuidadora e infante en una travesía a través de la ausencia y la memoria. "No me interesaba tanto poner el énfasis en la enfermedad misma sino pensar cómo se va transformando el recuerdo del otro cuando lo perdemos", dijo -desde Madrid- el narrador, que lleva años residenciado en territorio español.

Que quede claro un detalle: a Neuman no le agrada la literatura como efecto catártico. Eso suena más a autoyuda. "El arte es un terrero privilegiado para compartir las heridas, pero jamás me atrevería a tomar al lector como terapeuta. La literatura es una indagación en el lenguaje, una creación de una estructura temporal y es un acto de imaginación estética. Todo eso es tan o más importante que la función catártica (...) Hay entre los poderes de la literatura uno extraordinario que es el de producir una alquimia que hace del dolor y el gozo vivido una forma de comunicación con el otro, pero eso es sólo el punto de partida".

Y escribir también es eso: inventar recuerdos, imaginar experiencias que no viviremos. Que lo diga el propio Neuman: "La cuerda de la escritura tiene siempre dos extremos que necesitan estar tensos, lo vivido y lo imaginado, lo profundamente individual y lo conmovedoramente colectivo, lo que es nuestro y lo que es del otro (...) He cuidado a mis padres, pero no quería contar mi historia, quería hacer una ficción con esa emoción que es real".

Ya Neuman había trabajado antes el tema de la muerte. La literatura es una forma de acercarse a ella y salir airoso. "La muerte no se puede vencer. Lo intenso, temblorosa e innegociable que tiene nuestra vida es la certeza de que es una sola y a partir de esa modesta certeza terrenal uno trata de intensificar su vida como puede. Una de esas maneras es leer o escribir (...) Los japoneses tienen esa idea hermosa de la literatura como el arte del bien morir (...) La ficción mantiene tenso el músculo de la lucidez. Es un ensayo para tomar conciencia de la muerte y para valorar cada línea de la vida", agregó el también poeta, que volvió a leer libros sobre el tema al escribir su novela.

Elena, la protagonista de Hablar solos, establece en su diario un diálogo con aquellos autores en los que se reconoce. Se topa con su vida en los textos, los subraya, les responde. Porque escribir también es tener una conversación con los escritores que uno ha leído. "Ella compone una antología de la literatura de la pérdida. La tristeza preexiste esos libros. Estamos solos nos guste o no, perdemos cosas y gente y la literatura lo que hace es venir a hacernos compañía, socorrernos con la reflexión, que también es un modo de sobrevivir. (...) Hablar solos es una novela que reflexiona sobre el monólogo y el diálogo. A mí me gusta esa idea de que el conocimiento es un largo e incierto ejercicio de conversación. Con otros y con lo otro (...) Es otro modo de dialogar con fantasmas. La historia de la literatura es una amable y rara conversación entre fantasmas afines", concluyó Andrés Neuman. Escribir, leer, hablar solos para estar acompañados.

dfermin@eluniversal.com

ANDRÉS NEUMAN

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