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Famosos en el Met-Ball: La "fiesta del año" de Nueva York

El lunes por la noche llega por fin el esperado momento, y esta vez el lema es "punk", lo que por supuesto fija el código de la indumentaria a vestir.

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Beyoncé cuando asistió a la cita el año pasado (Archivo)
EL UNIVERSAL
domingo 5 de mayo de 2013  11:33 AM
Nueva York.- La cantante Beyoncé apareció con un vestido de larga cola con plumas en tonos negros y lilas, Madonna con un tocado con dos cuernos de tela y la actriz Christina Ricci con un moño enorme en la espalda. Y es que la "Costume Institute Benefit Gala" convierte cada año las escalinatas del Metropolitan Museum (Met) de Nueva York en una pasarela de la alta costura que atrae a miles de estrellas.

La Met Ball, cuyo objetivo es conseguir fondos para la colección de vestidos del renombrado museo, está considerada en Estados Unidos la "fiesta del año". Al menos, se anuncia de la misma manera que la fiesta de Vanity Fair después de la entrega de los Oscar. El lunes por la noche llega por fin el esperado momento, y esta vez el lema es "punk", lo que por supuesto fija el código de la indumentaria a vestir.

Los neoyorquinos se muestran expectantes por comprobar quiénes vienen esta vez, acompañados por quién y con qué look. "Ya estuve investigando bastante", dijo la actriz estadounidense Allison Williams -de la serie "Girls"- en vísperas del evento, citada por la revista "The New York Times". "Miré fotografías de los Sex Pistols y de Vivienne Westwood, me encanta dedicarme a este tema".

Con la gala, el Metropolitan Museum inaugura también la exposición "Punk: Chaos to Couture". La patrocinadora y soberana en la lista de invitados de la prestigiosa fiesta es la editora jefa de la revista "Vogue" e icono de la moda Anna Wintour. "Vogue" también paga, junto con el imperio de la moda Chanel, todos los costos, que según estimaciones ascienden a varios millones de dólares.

Todos los ingresos se destinan al Instituto del Vestido del Metropolitan Museum y constituyen su presupuesto anual total. Las entradas pueden costar hasta 15.000 dólares (unos 11.500 euros) y las mesas enteras 150.000 dólares, por lo que en esta gala se puede reunir cada año una suma de unos tres millones de dólares.

La velada se celebró por primera vez en 1948, pero no se convirtió en una fiesta de moda hasta la década de 1970, cuando tomó la dirección la legendaria redactora de moda Diana Vreeland. Ella convocó a personalidades como Jackie Kennedy Onassis para integrar los comités de organización, organizó exposiciones espectaculares y bombeaba, dependiendo del lema, litros del perfume correspondiente en los salones.

En verdad no siempre todo transcurre siguiendo las estrictas reglas conservadoras de un museo. En 1995, por ejemplo, la fiesta se realizó en un gran salón del Metropolitan, entre piezas porcelana que tenían siglos de antigüedad. "Aquello quizá fue demasiado", recuerda Wintour.

A la Met Ball" le preceden meses de preparativos. Tan pronto como se fija el lema, lo que ocurre generalmente en septiembre, los miembros de "Vogue" discuten sobre la lista de invitados. Cuando la jefa Wintour da su aprobación, se envían las invitaciones a estrellas y personalidades de la cultura y la política, como Oprah Winfrey, Renée Zellweger, Hillary y Bill Clinton, Tom Ford y Drew Barrymore. Si uno de los astros no confirma enseguida su asistencia, la propia Wintour levanta el teléfono para convencer al invitado a ir a la gala.

Entonces comienza el trabajo para Stephanie Winston Wolkoff. Desde hace unos diez años, ella es la encargada de "Vogue" de distribuir los asientos en la Met Ball. "Es la invitación más deseada", contó Wolkoff a "New York Magazine". "Mi teléfono suena todo el tiempo y yo tengo que decir siempre: "Mire, tengo 100 personas en la lista de espera, que son importantes para Chanel, que son importantes para 'Vogue', que son importantes para el Met, pero no hay más sitio", añadió.

Los famosos reservan con meses de anticipación una habitación en un hotel cercano al museo. Y es que los caros vestidos no pueden arrugarse durante el trayecto en automóvil de camino a la fiesta. Naturalmente, quién se pone qué no es cosa del azar, sino que depende también de la decisión de Wintour y el diseñador jefe de Chanel, Karl Lagerfeld.

Esta es la fiesta en la que no se debe aparecer sólo elegante, sino excéntrico, llamativo y fuera de lo común. La Met Ball, según los conocedores del mundo de la moda, puede significar el despegue de la carrera de un diseñador, o su destrucción para siempre. "Con toda modestia", dijo el coeditor de "Vogue" André Leon Talley, "esta es la fiesta de sociedad y de la moda más importante del año".
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