Jesús Soto asoció el color a la diversión
El próximo domingo abre la muestra "Color sobre color" en Arte Ascaso.
Jesús Soto no solía vestirse con prendas de color. Las guayaberas que utilizaba se paseaban casi siempre por distintas tonalidades de crema. Mientras que sus pantalones, por lo general, se ubicaban dentro de la gama del marrón y el caqui. A pesar de ello, el maestro era un hombre de color.
"Para él, el color fue un elemento formal muy importante. Lo utilizó de la manera más libre que pudo", asegura la curadora Bélgica Rodríguez acerca de Soto, quien hubiese cumplido ayer 89 años de vida.
Es precisamente el empleo del color en diversos etapas de su trabajo el tema que eligieron la hija del maestro, Isabelle Soto, Tomás Musset y la Fundación Jesús Soto, para presentar en Color sobre color, la exposición que se inaugura el domingo en la Galería Arte Ascaso, de Las Mercedes.
La exposición abarca las tres salas. Al entrar, el Penetrable azul de Valencia (1999), una de las obras más completas del creador, recibe al visitante. Mientras que detrás de él se muestran las Ambivalencias, que en los años 80 fueron usadas por Soto para traer de nuevo el color al primer plano.
"Aquí se ve la capacidad que tiene el color para desvirtuar nuestra percepción del espacio. Son campos de color que, vistos a cierta distancia, pareciera que algunos de los tacos que incluye se hundieran mientras otros sobresalen", asegura el investigador Ariel Jiménez acerca del trabajo del artista que murió el 14 enero de 2005.
En el segundo piso están las Escrituras y Virtuales, obras en las que, según Jiménez, se expone la capacidad de color para producir vibración, pues "para él la vibración era luz y la luz era el eje de su producción". Y en el tercer piso se exhiben 16 gráficas.
Al maestro nunca le interesó el círculo cromático. Mucho menos los colores primarios y secundarios. "Él usaba el color en función de la energía y la diversión. Pero buscaba los efectos cinéticos: el movimiento con la transparencia. Usó el color sin seguir los esquemas convencionales cromáticos. ¡Fue un genio! Hizo que, en cada una de sus familias de obras, el color tuviese una función distinta", apunta Bélgica Rodríguez, quien escribió el texto de la exposición.
Y es que Jesús Soto usó el color con gran libertad. Y en las 37 obras que se presentan en la exposición antológica queda por sentado. "Uno de los aportes de la muestra es que vemos cómo Soto, dentro de su 'arbitrariedad' cromática, logra una obra de una carga cromática espectacularmente fuerte. Logra un espacio ambivalente entre tú y él a través de una placa de color, de una rejilla negra y de la vibración", apunta Bélgica Rodríguez, quien agrega que la preparación y el talento intuitivo del maestro lo llevó a romper los paradigmas formales de una obra de arte. La sacó del muro y la puso en el espacio real.
"Consiguió colocarla en los espacios virtuales, el espacio metafísico, el espacio cromático. A él le interesaba atrapar la luz por todos los medios. Y lo consiguió", concluye Bélgica Rodríguez.
dfalcon@eluniversal.com
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