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CARACAS, martes 08 de mayo, 2012
 
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La curiosidad de la preadolescencia

El paso de la niñez a la adolescencia puede ser tortuoso para padres e hijos. ¿Se adelantan estos a los acontecimientos? ¿Los niños de hoy viven la experiencia a sobremarcha? ¿Cómo apoyarlos?

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MARIA ELISA ESPINOSA | EL UNIVERSAL
martes 8 de mayo de 2012



Martín está por cumplir 8 años. De ser un niño dócil, de esos que llaman "ejemplares", ha comenzado a manifestar un comportamiento inusual: se encierra en su cuarto exigiendo privacidad, poco comunica lo que hace... Y con las mismas con que le lanza a su madre un "¡te quiero!", a las pocas horas le espeta un sonoro "¡te odio!".

Pero no hay demasiado de qué preocuparse, por ahora. Martín, simplemente, está manifestando los signos clásicos de quien está por entrar en la adolescencia. Biológicamente comienza a registrar cambios puberales (en su caso, el primero es el crecimiento de los testículos), así como le pasó a su prima Alexa con la aparición del botón mamario antes de cumplir 9 años. En cuanto a las emociones, también hay variación: susceptibilidad a flor de piel, llanto inusitado, mal genio hoy y euforia mañana.

Siguen siendo niños, pero están próximos a dejar de serlo. Ante tal ambigüedad, a un "preadolescente" le cuesta ubicarse, aunque no solo a él: a su padre y a su madre también, y mucho más si tienen gente cercana que ya ha pasado por el mismo "trance", y entonces les advierten: "A esa edad los hijos se creen los reyes del mundo, piensan que se las saben todas más una... ¡Prepárense para lo que les viene!".

A decir de Ricardo Montiel, médico de adolescentes, efectivamente hay cambios que un niño o niña empiezan a registrar al acercarse a los 10 años, edad en la que según la Organización Mundial de la Salud comienza a vivirse la propia adolescencia, llegando hasta los 20 años y, en países en vías de desarrollo como Venezuela, incluso hasta los 25.

Para el especialista, en un primer momento, la inquietud de los padres no debería ir más allá de tomar ciertas previsiones; entre ellas, informarse muy bien ("no con Wikipedia") y mantener una estrecha comunicación con los hijos. Otro paso importante es procurar que el niño o niña comience a ser tratado por un médico de adolescentes, pues esta etapa implica una atención diferente a la que presta un pediatra.

"El punto está -explica Montiel- en que un médico de adolescentes se forma no solo para atender al muchacho en términos de crecimiento y desarrollo físico, sino de una manera integral, incluyendo el componente emocional, pudiendo remitirlo a un psicólogo o psiquiatra, en caso de detectar un motivo de consulta con este tipo de especialistas".

PRECOCES AL RUEDO

A Franca Trezza, psicóloga clínica, precisamente le ha tocado enfrentar esta otra arista de la adolescencia y los años previos a esta etapa, en los que -al menos en Venezuela- se aprecian ciertas manifestaciones de manera precoz.

"Hoy en día tenemos una generación de niños preescolares y escolares (hasta sexto grado) muy adelantados porque son más inteligentes y han sido más estimulados. Como fenómeno social sucede que ya los niños de tercer grado (alrededor de 9 años de edad) empiezan a evidenciar unas características que más bien coinciden con las de la adolescencia como tal, la cual en psicología la definimos a partir de los 12 años. Lo biológico sigue dándose cuando corresponde, pero los cambios psicológicos se han adelantado. Entonces estamos viendo niñas y niños de 9 y 10 años viviendo la sexualidad de manera muy exacerbada, consumiendo alcohol, fumando cigarrillos, manejando pornografía y mostrando una coquetería desmedida que, incluso, puede conllevar al acoso sexual. Afortunadamente, no es la generalidad de los casos".

Otro tema son las drogas, que pueden entrar por la puerta chica y supuestamente inofensiva del narguile, pipa de origen oriental que se emplea para fumar tabaco de variados sabores y que en los últimos tiempos se ha puesto de moda entre los escolares sin reparar los padres en el riesgo que su uso conlleva. "Las están usando hasta con marihuana".

Trezza se pregunta, entonces, dónde están los padres de estos pequeños. "Hablamos de niños que están queriendo vivir cosas a destiempo y están totalmente expuestos porque no tienen las herramientas psicológicas para protegerse".

Otro motivo de preocupación es que a su consulta cada día llegan más niñas de 9 y 10 años que no quieren comer porque engordan. "Se registran problemas de desorden alimentario -anorexia y bulimia- desde muy temprano. En ninguna etapa esto es sano, pero estamos hablando de niñas en pleno proceso de desarrollo".

Como tampoco lo es la práctica que -según asegura- se está dando cada vez más de relaciones entre hembra-hembra y varón-varón... "¿Qué hay de malo en esto? La madurez sexual se concreta después de los 21 años; es decir, hasta esa edad no se debería hablar de homosexualidad. Los chamos de hoy experimentan, y esto forma parte de la evolución sexual, pero imaginen tal curiosidad a esta edad tan temprana".

Otra alerta tiene que ver con los casos que ha conocido de primera mano sobre el comportamiento en algunos colegios, donde sus alumnos de bachillerato estarían robando vehículos para luego venderlos. "Así como tengo reportes de bandas de muchachos que salen a la calle a matar con el solo fin de divertirse. Eso también está sucediendo".

"Estamos hablando de 'máscaras' que se ponen los muchachos para ser aceptados en un grupo. Pagan un precio muy alto por pertenecer", advierte la psicóloga y remata: "Lo que quiero transmitir con todo esto es que, al final del día, lo que está pasando es que no estamos educando las emociones de nuestros muchachos. Tenemos unos jóvenes con una gran inteligencia cognitiva (son niños que sacan en las pruebas unos coeficientes intelectuales altísimos), pero no tienen inteligencia emocional, y eso es porque nadie se los enseña... ¿Por qué el niño de hoy no diferencia lo que está bien de lo que está mal? Porque alguien no se lo está enseñando".

Pero Trezza no se queda allí. Aporta soluciones. "Esto se puede revertir siempre y cuando los adultos entendamos que todas estas emociones de nuestros niños y jóvenes hay que trabajarlas, hay que hablar mucho con ellos, hay que educar sus emociones".

mespinoza@eluniversal.com

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Comentarios (1)
Por lorena peraza
10.05.2012
4:03 PM
excelente artículo!! Estamos carentes de este tipo de informaciones que aveces solo un psicólogo puede ofrecer. Ya que no todos los hogares cuentan con inteligencia emocional para ofrecer, sin hablar de la falta de espiritualidad.