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CARACAS, lunes 07 de mayo, 2012
 
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EDICIÓN ANIVERSARIA | Factores

¡Ni la casa ni la oficina son seguras!

Tanto en la casa como en el trabajo hay riesgos, muchos de los cuales se previenen fácilmente con precaución y sentido común. Sin embargo, hay dolencias que merecen una atención especializada

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ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. | EL UNIVERSAL
lunes 7 de mayo de 2012



"Mejor me quedo en casa, que es más tranquila que mi oficina". Cuántas veces no se escucha esta frase, pero resulta que ni en esas conocidas cuatro paredes, la seguridad y salubridad están a resguardo.

Pero esto no es causa de paranoia ni de darle paso a la hipocondría, sino más bien se deben abrir los ojos y tener algo de precaución.

La necesidad o la incapacidad para estarse quieto hace que surja la inspiración por realizar alguna actividad en casa: montar cortinas, colocar bombillos, decorar con cuadros, arreglar el clóset, hacer trabajos de plomería o verificar si viene o no el agua, realizar ajustes en la cocina, por nombrar lo más común.

Si la "señora Prudencia" no está cerca pueden suceder accidentes como martillarse un dedo, cortinajes que aterrizan en la cabeza, cortes con vidrios rotos, incendios por tomas de corriente mal instaladas, inundaciones, o, lo más dramático, explosiones y asfixias por escapes de gas doméstico.

Estos accidentes suelen solucionarse en el mismo hogar, cuando las consecuencias son menores, pero pueden llevar a la sala de emergencia, dependiendo de su gravedad.

Otro tanto ocurre cuando en la casa aparece un cuadro de enfermedad, como fiebre, vómitos, diarreas, dolores generales, o situaciones súbitas e incontrolables, tal es el caso de un infarto o accidente cerebrovascular.

En los casos de cuadros gripales, el médico neumonólogo Hermes Rivas, recomienda "reposo para quitarse el malestar general y tomar bastante líquido. Ese es el tratamiento de una enfermedad viral".

Se debe acudir a la consulta en caso de que los síntomas se extiendan por más de tres días para evitar que la afección pueda hacerse crónica; y bajo ningún concepto automedicarse. Cuando la situación empeora, lo adecuado es dirigirse directamente a una emergencia.

ACCIDENTES, IMPREVISTOS

Sin embargo, hay otras situaciones en las cuales lo imprevisto es el santo y seña. Puede ser que al abrir una arepa, el filo cortante frene en el dedo pulgar de la mano opuesta a la que manipula el instrumento, y haya que suturar con tres o cinco puntos, dependiendo de la fuerza aplicada.

Como también podría ser que una pistola se dispare, porque se cayó o tenía una bala en la recámara y, como las personas suelen actuar por costumbre, y en su algoritmo no cabe la instrucción "tampoco revisa bien y con cuidado antes de manipular". Y va la bala a tener en el costado de una guitarra, en la mano izquierda del que manipula o terriblemente, puede que acabe con la vida de quien más amamos.

En el hogar pueden ocurrir otros accidentes y los especialistas señalan como lugares de alto riesgo los baños y las cocinas. Esas altas probabilidades de que allí ocurran más siniestros se debe a la presencia del agua y el fuego y como requiere de una mayor higiene, si no se cumple, pueden ser las zonas más vulnerables.

De nuevo, la precaución y el cuidado extremo nunca serán suficientes, ni tampoco redundantes: no dejar niños solos en los baños, guardar de manera rápida y segura cualquier objeto punzante o cortante que se haya empleado, no echar agua al aceite hirviendo, verificar que no haya escapes de gas, comprobar el buen estado de los enchufes y cables de electrodomésticos, limpiar de inmediato los líquidos derramados, y en caso de vidrios, recogerlos con utensilios de limpieza y jamás con las manos.

También hay imponderables. En cierta ocasión, una señora casi pierde el ojo derecho al cerrar la ventana y presionar el cerrojo con tanta fuerza que el empuje aplicado hizo que de alguna manera estallara el vidrio en añicos y uno de los fragmentos fue a parar en el ojo de la dama.

En otra oportunidad, un señor dormía plácidamente en su cama. ¿Quién puede imaginar que en ese momento ocurra un imprevisto? Se despertó súbitamente y fue tal el salto, que cayó al suelo, con la consecuencia de la fractura de la cabeza del cúbito.

LA OFICINA ENFERMA

El doctor Rivas comenta que las oficinas "se enferman" debido a la falta de mantenimiento adecuado, sobre todo en los sistemas de aire acondicionado. "Eso puede ocasionar enfermedades que van de las agudas a las crónicas".

Sin embargo, el neumonólogo tranquiliza al comentar que las afecciones crónicas de oficina "son muy pocas, al menos que esos espacios estén dentro de un taller mecánico o de una latonería".

Para el especialista también está el factor ambiental, y al evaluar la polución en una ciudad como Caracas, señala que sus efectos se observan por el incremento de los pacientes que asisten a las consultas. A este se le suman los cuadros virales. "También lo vemos en los cambios estacionales, agrega el especialista. En el Ávila, durante los meses de diciembre a marzo, florece el capín melao y el polen de esa planta aumenta la incidencia de alergias, enfermedades nasales, respiratorias y el asma".

Sobre esta última dolencia, Rivas asegura que "el asma no incapacita hoy en día, pero la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) sí. Cerca de 90% de estos pacientes tiene esa condición por el cigarrillo y la otra causa es la contaminación. Aunque recientemente estamos viendo EPOC en gente que nunca fumó pero que cocinó con leña o kerosén durante muchos años".

Otra cosa importante es bajo qué circunstancias se debe acudir a la consulta, en caso de una enfermedad respiratoria. El doctor Rivas no lo duda: "Si se presenta una tos que dure unas dos o tres semanas porque podríamos estar ante un cuadro crónico, y lo más importante, agrega, podríamos pensar que se trata tuberculosis, que dentro de las afecciones respiratorias está en boga porque su incidencia se encuentra en aumento cada día en nuestro país".

La recomendación final ante una enfermedad respiratoria es mantenerse hidratado. "Ese es el mejor remedio casero, tomar mucho líquido para que las vías aéreas estén húmedas e hidratadas", concluye.

amhernandez@eluniversal.com

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