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CARACAS, lunes 07 de mayo, 2012
 
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EDICIÓN ANIVERSARIA | Los enemigos

Dejar de fumar es siempre buena idea

Abandonar el vicio requiere la convicción de aceptar el sufrimiento que implica pero los beneficios superan sobradamente a los costos y se perciben desde el primer día. No es tan difícil. Escribe un exfumador

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PEDRO GARCÍA OTERO | EL UNIVERSAL
lunes 7 de mayo de 2012



Es un lugar común, pero no por ello menos cierto: Si usted va a dejar el cigarrillo, el mejor día es hoy. Asumir el reto más tarde en su vida, solo incrementa el riesgo de que forme parte del 75% de los que morirán o desarrollarán una enfermedad pulmonar, coronaria o cardiovascular irreversible a consecuencia del cigarrillo.

Un psicólogo me dijo una vez que el que no deja el tabaco es porque no quiere aceptar el sufrimiento de hacerlo. Dejar de fumar es duro, sin duda, pero solo por un tiempo. Los beneficios, sin embargo, son infinitamente mayores que los costos, y mucho más inmediatos. Lo dice un exfumador de dos cajas diarias durante un cuarto de siglo (o sea, yo).

Un año después de dejar el cigarrillo, lograrlo me había parecido fácil, e incluso cuando hacía aquellas cosas que normalmente se asocian al tabaco (tomar café, comer comidas picantes, beber alcohol) ya no me acordaba de él. A cuatro años, estoy convencido de que fumar es una de las formas con las que se disfraza la locura, y que los argumentos con los que los fumadores se justifican son demenciales. Se los oigo a aquellos con quienes compartía fumadas y fumadas. No es agradable recordar que uno usaba los mismos justificativos.

A 24 horas de dejar de fumar, señala José Rafael Marquina, médico neumonólogo, la agregación plaquetaria que padecen los fumadores cesa, con lo cual el riesgo de padecer trombos e infartos cae súbitamente; también mejora la circulación microcapilar.

Mi experiencia personal es que apenas 72 horas después de apagado el último cigarrillo, el olfato reaparece, el pulso (el de las manos) empieza a ser estable, se duerme mejor y la comida sabe más sabrosa. Esos mismos tres días son los que se sufre lo más duro del síndrome de abstinencia a la nicotina: luego la cosa empieza a correr más fácilmente.

A un año, el vicio está casi olvidado, el riesgo de padecer un infarto es igual al de quién nunca fumó; tras diez años, hay el mismo riesgo de enfermar de cáncer que el de una persona que no ha consumido tabaco.

Lo importante, señala Marquina, es intentarlo hasta lograrlo. Solo 5% de los fumadores consigue dejar el cigarrillo al primer intento. Si no se puede, volver en dos semanas. 60% de los fumadores recaen en seis meses; el médico indica que un método muy efectivo es el de los Cinco Pasos (Precontemplación, Contemplación, Preparación, Acción y Mantenimiento).

En cualquier caso, la "alternativa Mark Twain" (el escritor afirmaba, jocosamente, tener el récord mundial de abandono del cigarrillo, 156 veces en un año) siempre será mejor que no intentarlo en absoluto.

Hoy hay fármacos que al tiempo que inhiben la acción de la nicotina sobre el cerebro, hacen que este libere dopamina, con lo cual se reducen a mínimos los efectos depresivos de dejar el cigarrillo. Estos medicamentos permiten que la recaída en la adicción al cigarrillo sea, también, de casi cero.

EL PRÓXIMO, PARA NUNCA

A lo largo de seis años, el método de Laudín Mora para dejar de fumar ha ayudado a más de siete mil personas a escapar del cigarrillo. Combina hipnosis, información sobre los mecanismos de la adicción y técnicas de respiración; pero solo funciona si el que lo toma está verdaderamente interesado en cesar en el vicio.

"La cosa no está en dejar de fumar, porque la mayoría recae. La cosa está en dejar de ser adicto", indica Mora, quien señala que todas las normativas restrictivas del consumo en lugares públicos solo estimulan al fumador a fumar más, a acumular nicotina. La Ley Marco Antitabaco "está pensada para proteger a los que no fuman", señala. Fumar es un ciclo de adicción que se rompe "dejando para nunca el encender el próximo cigarrillo".

Mora, como Marquina, considera que el enemigo es la nicotina. El médico no está en contra del uso eventual de parches o chicles de nicotina como terapia complementaria para dejar de fumar pero Laudín sí: "La nicotina es el malvado lobo, disfrazado de Caperucita. Es venenosa y neurotóxica. Entonces, mal puede eliminarse suministrando más nicotina". Ambos coinciden en que esta droga debería prohibirse, como lo hace también María Auxiliadora Villarroel, pediatra y neumonóloga del hospital de Los Magallanes. "Lo mejor para los padres de un hijo con enfermedades respiratorias es, al menos, no fumar dentro de la casa, pero mejor es no fumar en absoluto, porque la nicotina queda impregnada en la ropa y sigue haciendo daño al niño", indica.

UN ESTADIO VACÍO

Para comprender el daño que causa el tabaco, llene mentalmente el estadio Universitario de gente y vea morir a una persona cada media hora. Cuando pase un año, estará vacío. Y esa será la cantidad de venezolanos a los que se llevará el cigarrillo: unos 16 mil. Más que el Sida, pero menos -lamentablemente- que la violencia.

De cada diez fumadores, siete desarrollarán una enfermedad irreversible, señala Marquina. "Todos conocemos a alguien que murió de viejo a pesar de ser un fumador. Pero esa es la excepción, no la regla. La regla es que 75% de los fumadores desarrollarán Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), enfisema, u otro mal que no tiene cura".

Después de los 35 años, el humano pierde anualmente 25 mililitros (sobre un total de entre cinco y seis litros) de capacidad respiratoria. En el fumador, esa pérdida es seis veces mayor (150 mililitros). A los 50 años, los pulmones se convierten en una masa silbante.

"El enfisema es irreversible, al igual que la EPOC", indica Marquina. "Pero inmediatamente después de que se deja de fumar, el ritmo de pérdida de capacidad pulmonar vuelve a ser de 25 mililitros por año. También mejora la bronquitis crónica asociada al cigarrillo. Por eso, independientemente de cuántos años se lleve fumando o cuán enfermo se esté, abandonarlo siempre es una buena decisión", afirma.

Hágalo. Sin miedo. Asesórese, busque ayuda. Y déjelo. Pronto se sentirá mucho mejor. Se lo recomienda alguien que jamás pensó que podría.

potero@eluniversal.com

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Comentarios (1)
Por Victor Iglesias
10.05.2012
12:00 PM
Un fumador promedio de cajetilla o cajetilla y media se gasta en promedio 12.000 Bs. al año.