Home
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
[an error occurred while processing this directive]
Rubén Quintero
Cirugía fetal de vanguardia
En el Hospital Universitario de Caracas se realizan estas intervenciones, mientras que en el IVIC se simula en un modelo animal la enfermedad de un bebé humano para luego tratarlo.
Para este agresado de la UCV con postgrado en la Universidad de Yale, la ginecología y la obstetricia en el país son de altura, debido a la gran formación quirúrgica de los galenos 	(Gustavo Bandres) (Gustavo Bandres) (Gustavo Bandres) (Gustavo Bandres)
Para este agresado de la UCV con postgrado en la Universidad de Yale, la ginecología y la obstetricia en el país son de altura, debido a la gran formación quirúrgica de los galenos (Gustavo Bandres)
Enviar Imprimir Comentarios
[an error occurred while processing this directive]
Votar
ERNESTO LINZALATA  
EL UNIVERSAL

La cirugía fetal endoscópica es sinónimo de tecnología. Y de la más sofisticada. Es utilizar instrumental muy delgado con fibra óptica para realizar operaciones a través de pequeñísimas incisiones por vía abdominal y uterina. A inicios de los 90 pensar en algo así formaba parte de los sueños. En 1994 Rubén Quintero, médico egresado de la UCV con posgrado en la Universidad de Yale, le gritó al mundo que sí era posible.  

-¿Cómo llegó a la cirugía endoscópica fetal? 

  -Se trató de un proceso que surgió de las limitaciones en el diagnóstico prenatal. Hacía falta una tecnología distinta al ultrasonido. En una fase inicial desarrollé la fetoscopia o el poder ver al feto a través de una cámara endoscópica. Luego vino el material médico-quirúrgico y la técnica para realizar la intervención. 

 -¿Cuál es la patología más frecuente que amerita una cirugía fetal?

  -La transfusión feto-fetal, a través de la cual gemelos que comparten una misma placenta intercambian sangre. Para esa enfermedad desarrollé la clasificación que se usa hoy, el estadio de Quintero, además de las técnicas quirúrgicas específicas. Se ubican las arterias y las venas compartidas y se sellan con láser. Antes, si no se trataban, se perdía 95% de los embarazos. Hoy salvamos el 95%. Este éxito ha generado un auge en el mundo por desarrollar y entrenarse en cirugía endoscópica fetal.

  -¿Se hacen las cirugías en Venezuela?

  -Sí, en el Hospital Universitario de Caracas y en la Policlínica Metropolitana. Tenemos en Tampa (Florida) un programa internacional de entrenamiento para médicos que nos permitió preparar al doctor Carlos Bermúdez. Con ese mismo programa hemos  entrenado a cuatro cirujanos fetales en Japón, tres en Australia y varios en Latinoamérica, pero hacen falta muchos más. Originalmente venía al país a operar a ciertos pacientes seleccionados, pero no es práctico. Un embarazo bajo esas condiciones se pierde rápidamente. Se necesita a alguien localmente dispuesto y capacitado.

 -¿Dónde realiza sus experimentos?

  -En el país hemos creado la Fundación Venezolana de Diagnóstico y Tratamiento Fetal, en el marco de  un convenio entre la Universidad del Sur de Florida y el IVIC, donde está el Centro de Cirugía Experimental que lleva mi nombre. La idea es simular en un modelo animal la enfermedad de un bebé humano para luego tratarlo. Tenemos varios años trabajando en la hernia diafragmática, un problema no resuelto.

  -¿Cuál es el impacto de hacer esos experimentos en el país?

  -Muy grande. Tanto los venezolanos como el resto del mundo se benefician de los resultados, que pueden ser aplicables en humanos. Yo podría hacer esos experimentos en Tampa, pero acá hemos logrado montar un equipo de profesionales y una infraestructura que queda en el país.  

 -¿Viene con frecuencia a Caracas?

  -Sí. Desde 1986 vengo cada cuatro meses. Es una manera de retribuir a mis maestros todo lo que me enseñaron.

  -¿Se siente un poquito Dios?

  -No. Hemos aprendido a ser muy humildes, pues todavía no controlamos el útero. Una operación puede salir impecable y se pierde el embarazo, porque se infecta la mamá o se desprende la placenta, por ejemplo.

  -¿Qué opina de la obstetricia y de la ginecología en el país?

  -Son de altura. Tenemos una gran formación quirúrgica.


PUBLICIDAD
 
 
Participa
envíanos tu comentario. 
 
PUBLICIDAD
Desde Venezuela cautivaron la atención de Europa
La Fundación de Ayuda al Paciente Cardiovascular (Fundacardio) es una institución creada para la asistencia y la ayuda económica y profesional a personas de escasos recursos o necesitadas de tratamiento por enfermedades cardiovasculares. Dicha fundación nace en Valencia, estado Carabobo, donde funciona desde el año 1992. Además de disponer de la tecnología necesaria para prestar servicio en las áreas de cateterismos cardíacos, angioplastias y valvuloplastias, la fundación cuenta con un equipo médico altamente calificado para tratar a los pacientes. Presidida por el Dr. Máximo Guida, Fundacardio ha intervenido a 465 personas con resultados muy satisfactorios, éxito que ha sido reseñado en revistas científicas internacionales de gran renombre. En 2005 la fundación realizó en Venezuela una operación que fue transmitida en vivo para el Hospital de Roma, donde un gran número de cirujanos de varios países de Europa se sorprendieron con los avances alcanzados en el país.
LA OPINIÓN
Fracasar con éxito

ALEXIS BELLO
CIRUJANO CARDIOVASCULAR

Venezuela, tradicionalmente ha estado embargada de grandes contradicciones y enormes paradojas. Quizás la mayor de todas ellas, está representada por el incontrovertible hecho de que siendo un país con enormes recursos naturales, ha sido históricamente, de extraordinaria pobreza (en términos de ingresos brutos per cápita).

Por otra parte, los venezolanos, estamos acostumbrados a concebir el éxito, como virtual subproducto del fracaso. En otras palabras, pareciese que la improvisación, la ignorancia  y la negligencia nos obligan -con frecuencia- a fracasar antes de entender algo que resulta más coloquial que pragmático, que hemos dado en llamar éxito. Probablemente  ello sería una de las causas, (parafraseando a Hugo Faría), de por qué somos pobres los pobres.
Los médicos y la medicina venezolana, ciertamente representan otro ejemplo de esa severa paradoja. Por una parte, nuestra situación geopolítica, los enormes recursos y la vocación e idoneidad de muchos de quienes a lo largo de los años, decidimos hacer de esta profesión, una forma de vida más que una forma de carrera, ha permitido una aproximación al éxito mediante un ágil ejercicio de excelencia. En otras palabras, la medicina venezolana, ha representado un verdadero paradigma en la prestación de servicios de salud  en  buena parte de nuestro continente. Sin embargo hoy somos un pueblo cada día más enfermo, "rico" de acuerdo a los estados financieros, pero insalubre, sin techo y con hambre. Somos grandes productores de petróleo pero importadores  de médicos y exportadores de enfermos.

De allí, que siempre he conceptualizado al éxito, no como  un logro o  una meta, sino más  bien como una extensa frontera, a la cual podemos llegar desde distintos ángulos, en diversos vehículos, o con variados objetivos (no necesariamente riqueza): existen ricos fracasados y pobres exitosos. Se trata de una frontera, de la que  resulta relativamente fácil regresar, pero sumamente complicado llegar o mantenerse en ella. Por otra parte ese viaje, (con algunas excepciones) es usualmente escabroso y además debe estar etiquetado por principios éticos y morales no  negociables.

De allí, como diría Einstein, hemos tratado de ser no tanto hombres de éxito sino personas de "valor".

Con el inexorable paso de los años, se ha promovido el cambio de una medicina tecnificada, costosa y muy efectiva por una práctica  médica simplificada y apenas consoladora.

Hace muchos años, el éxito del médico estaba medido  mediante tres atributos: el sombrero, que le daba sensación de autoridad; un globuloso abdomen que sugería dignidad y muchas expresiones elocuentes. De acuerdo con Escardó, hoy nuestro clima sería más miserable, sin retribución alguna por nuestros  votos de desasosiego y promesas de intranquilidad.

Desde la  óptica de esa lejana frontera, valdría la pena hacer el ejercicio autocrítico de conocer si realmente en este bello y paradójico país, los médicos, en su mayoría, hemos sido o no exitosos o cuán cerca hemos estado de sus límites fronterizos.

Personalmente pienso, que para todos quienes hemos vivido en permanente zozobra y  asumido  el privilegio de  convivir con la muerte más que con la vida, ha permitido rescatar a muchos secuestrados por el dolor, la enfermedad y la miseria humana. Además hemos asimilado el sufrimiento sin gestos y en silencio, pero tenemos la satisfacción, de haber recibido una inesperada recompensa: conocer la real humildad y los verdaderos límites de la lejana frontera del éxito.                 

 Presidente del Hospital de Clínicas Caracas