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Mario Sánchez Borges
A la caza de un ácaro
Se puso la bata el día cuando nació. El partero dijo que sería médico y desde que se enteró del vaticinio lo asumió como una decisión. Hoy es el alergólogo venezolano más reconocido en el mundo
Mario Sánchez Borges ha descubierto los orígenes de alergias que afectan al mundo entero. Su trabajo lo ha llevado al directorio de las sociedades Mundial y Latinoamericana de Medicina 	(Gustavo Bandres) (Gustavo Bandres)
Mario Sánchez Borges ha descubierto los orígenes de alergias que afectan al mundo entero. Su trabajo lo ha llevado al directorio de las sociedades Mundial y Latinoamericana de Medicina (Gustavo Bandres)
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GIULIANA CHIAPPE 
EL UNIVERSAL

Algunas veces, los médicos tienen que volverse detectives. Hacer de todo por encontrar un culpable, que puede ser una bacteria, un microbio o un ácaro irreductible. A este último bicho fue al que persiguió, por años, el doctor Mario Sánchez Borges.

Esa ha sido una de las líneas de investigación que ha dibujado su vida profesional y que le ha generado reconocimientos foráneos y locales: la extraña e intensa reacción que causa el ácaro del polvo casero al ser ingerido a través de la harina de trigo, donde se reproduce.

Descubrir tal hábitat y su vinculación con una alergia de proporciones internacionales ha mantenido a este doctor en el top de la especialidad. Hoy es secretario general de la Sociedad Latinoamericana de Alergia, Asma e Inmunología y desde diciembre director regional de la Organización Mundial de Alergias (es el primer venezolano dentro del directorio de esta sociedad de sociedades), cargos a los que se accede por elección y tras un largo trayecto de investigaciones publicadas.

Mario Sánchez Borges se puso la bata el mismo día cuando nació. "Este va a ser médico", le dijo el partero a su madre, a sabiendas de que no había profesionales de la Medicina en la familia. El pequeño Mario, enterado de esa historia, asumió el vaticinio como un camino inexorable, una decisión ya tomada. Y la cumplió. "Me fascina mi profesión. Estaba predestinado", dice.

Se graduó en la Universidad Central de Venezuela, realizó investigaciones en laboratorios de Tokio, Japón, durante dos años y regresó para cumplir funciones en la UCV como docente, médico adjunto y jefe del Servicio de Inmunología, donde fundó dos posgrados. Ahora ejerce en dos clínicas de Caracas, en los gremios mundial, latinoamericano y venezolano de médicos alergólogos y como editor regional de la revista de la Sociedad Mundial de Alergias.

Sánchez Borges se ha destacado en dos líneas de investigación. En una de ellas se ha dedicado a perseguir al ácaro del polvo casero, el mayor alergénico del mundo. Este microscópico animalito es capaz de generar asma, dermatitis, rinitis, conjuntivitis e incluso de mandar a alguien a terapia intensiva si es consumido a través de productos hechos con harina de trigo.

Es el "síndrome de las panquecas", nombre dado por Sánchez Borges y aceptado en las publicaciones internacionales. El ácaro del polvo encuentra un hábitat perfecto para reproducirse en la harina de trigo (que no la de maíz) guardada en lugares con polvo y resiste hasta las altas temperaturas. Sólo el frío parece desanimar al ácaro prolífico.

Para avanzar en sus investigaciones, Sánchez Borges persiguió al ácaro en molinos, casas, supermercados, neveras y cocinas. Su trabajo mereció el premio Luis Razetti y el de la Sociedad Venezolana de Alergias.

La segunda línea de investigación de este médico venezolano son las reacciones alérgicas a antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina. Se trata de un tema poco estudiado por la alergología, a pesar de afectar a un porcentaje importante de la población mundial. Y, en un proyecto muy actual, ahora indaga en las posibles travesuras de la genética en la tendencia de las personas a las alergias. 

Sánchez Borges se nota satisfecho con el médico que es. Y sabe que el éxito termina siendo una conjunción de claves de vida: informarse, mantenerse estudiando y, sobre todo, tener los ojos siempre abiertos. "Sólo así", dice, "es posible darse cuenta de que algo puede ser importante".


LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD LE ABRIÓ LAS PUERTAS
Italo Cesari es un científico venezolano que hoy en día es reconocido por haber sido miembro del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud, ente con el que trabajó para la evaluación de proyectos del Programa Especial TDR y donde fue fundador del Grupo de Investigación en Esquistosomiasis, creado bajo su idea de integrar la investigación con la necesidad de resolver con tecnología autóctona los problemas de control de las enfermedades transmisibles en el campo. El impacto de su producción científica (más de 50 publicaciones hasta la fecha) se refleja en el alto número de citas (cerca de 700) a sus trabajos e investigaciones en inmunología, área que comenzó a explorar después de graduarse en la Universidad de Pavía, en Italia, como doctor en Ciencias Biológicas. Cesari además es uno de los investigadores eméritos del IVIC, ente con el que se especializó en Bioquímica e Inmunología de Parásitos, usando como modelo la enfermedad de la bilharzia.
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Comentarios
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Mary Carmen Castro Suarez
29.04.2008 | 9:13 AM
Cuando tenía 18 años conocí y trabajé con un ser maravilloso, padre ejemplar, luchador por su familia y orgulloso de sus hijos. Se que de estar vivo hoy sería la persona más orgullosa del mundo por tener como hijo al Dr. Mario Sánchez Borges. Tuve el placer de conocerlo siendo solo un estudiante de medicina nadie se imaginaba que llegaría a ser un médico famoso. Espero que sea en este momento tan humilde y sencillo como lo fué su padre. Dios te Bendiga, se que donde esté tu padre te está cuidando.
 
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EL PROTAGONISTA
Otto Gago

Gran sabio de la medicina moderna y practicante a tiempo completo son las dos características que, aseguran quienes lo conocen, definen mejor su personalidad.
Es egresado de la Escuela de Medicina Luis Razetti de la Universidad Central de Venezuela. Desde sus inicios como profesional ha estado inmerso en el mundo de la docencia. Desde 1972, es profesor clínico asociado de Cirugía en la sección de Cirugía Cardiaca del Instituto Vascular de Cirugía en el Centro Médico de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. Durante sus años de residencia perteneció a varios equipos de hospitales estadounidenses muy reconocidos, como lo son el de la Universidad de Chicago, el Montreal General Hospital, Canadá. Luego a su regreso al país fue Jefe del Departamento de la División de Cirugía Experimental, División de Tuberculosis en El Algodonal, Caracas.

Al volver a Estados Unidos se desempeñó como profesor asistente de Cirugía en la Universidad de Michigan y al año fue nombrado jefe de la Sección de Cirugía Torácica del Wayne County General Hospital, en Eloise.

A pesar de que ha trabajado por muchos años en el exterior, ha visitado en diversas oportunidades su país de origen para difundir sus conocimientos y experiencias en favor del desarrollo de la medicina en Venezuela.

En varias oportunidades visitó la Unidad de Cardiología del Hospital Universitario de Caracas y ofreció algunas ideas para la actualización de esa unidad. En mayo del año pasado participó en diversos encuentros con sus colegas y estudiantes venezolanos en el Hospital Universitario de Caracas, en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, en el Hospital de Clínicas Caracas, en la Academia Nacional de Medicina, en la Sociedad Venezolana de Cardiología y en la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad de Carabobo en Valencia. Disertó sobre el tratamiento quirúrgico de la enfermedad coronaria, el reemplazo de la válvula aórtica con homotrasplante valvular y autotrasplante, y sobre el estado actual y futuro de la cirugía cardiovascular.

Su labor lo ha hecho merecedor de la condecoración Cruz Nacional de Sanidad de Venezuela en 1993; la orden Universidad Central de Venezuela en el año 1998; y el Distinguished Heart Award, otorgado por la American Heart Association en 2001.
Actualmente detenta el cargo de jefe de la Sección de Cirugía Torácica del Centro Clínico Catherine McAuley, en el St. Joseph Mercy Hospital y es miembro de la junta directiva de la Fundación McKinley. Para  Otto Gago los cirujanos de su generación son afortunados por haber sido testigos de los avances que ha tenido de la cirugía cardiovascular en las últimas cinco décadas. NV

 EL LEGADO
Química de vida

El científico. Rafael Apitz es un experto en Bioquímica de la Universidad Central de Venezuela, cuyos trabajos en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) gozan de gran aceptación en la comunidad científica internacional.

Sus hallazgos. Apitz descubrió dos compuestos: el ajoene y la draculina. El primero, por el cual el IVIC tiene una patente, es un derivado del ajo con un doble enlace entre dos carbonos que tiene importantes aplicaciones médicas. El segundo, que lo extrajo de la saliva de vampiro, posee cualidades anticoagulantes.

Reconocimiento. Ambos descubrimientos le merecieron el Premio Lorenzo Mendoza Fleury y una Guggenheim Fellowship.