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Francisco Azuaje
Cálculos a favor del corazón
Sus abuelos le enseñaron, en Valera, que la filosofía se basa en hacer bien sin mirar a quien. Eso lo aplica en el Laboratorio de Investigación Cardiovascular de Luxemburgo
 
Predecir el futuro de aquellos que padecieron un infarto es su labor, y no tiene nada de metafísica: Se basa en la informática y en conocimiento cardiológico especializado (Cortesía Francisco Azuaje)
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ALFREDO YÁNEZ MONDRAGÓN 
EL UNIVERSAL

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Resulta curioso cómo a los 10 años, al tiempo que se iniciaba en las complejidades del juego de dominó en la pulpería de su abuelo materno, Francisco Azuaje ya tenía claro que la Universidad Simón Bolívar sería la casa que lo iba ver vestido de toga y birrete. No sabía en ese entonces, principio de los 80, que aquellos ejercicios de habilidad matemática servirían de base para convertirse en ingeniero electrónico.

Radicado en Luxemburgo, desde hace más de 10 años, el hijo de Francisco José y Nelly, nacido en Valera, estado Trujillo, trabaja en un laboratorio de Investigación Cardiovascular, donde desarrolla "técnicas informáticas que permitan un pronóstico más exacto sobre el futuro de aquellas personas  que padecen un infarto".

Su labor se inicia, según cuenta, en las propias salas de emergencia a las que llegan los "infartados", sin embargo, en ningún momento se siente médico, pues tiene claro el valor de cada uno dentro del equipo, y así lo explica "en un ambiente científico verdaderamente multidisciplinario, uno podría sentirse a veces como el shortstop, o el pitcher, o el recoge bates de un equipo de beisbol. Con habilidades similares, y otras diferentes. Pero con un mismo propósito: ganar para el equipo y la afición".

Su vinculación con la medicina se dio a principios de los noventa en su Alma Mater, "cuando me  abrieron las puertas del grupo de Bioingeniería, primero como preparador, luego como aprendiz, después como pasante, más tarde como tesista y al final como coleado", De allí heredó disciplina y ética profesional, lo que suma al legado familiar, que según sus palabras consiste en la simple filosofía del haz bien y no mires a quien, "un modo de ver las cosas que sigue muy vigente dentro de mí, hasta en los momentos cuando la vida muestra su lado más cínico e injusto".

Azuaje, como muchos otros venezolanos que conoce no cree mucho en la influencia de su gentilicio, aun cuando está convencido de que el haber nacido en Venezuela, como si lo hubiera hecho en otra parte del mundo, por sus características, tuvo una influencia en su desarrollo. No le mortifica el que lo consideren apátrida, pues para él el concepto de patria "es una abstracción que se ha maltratado demasiado", y agrega  citas al respecto de Roberto Bolaño, quien decía, "soy chileno y muchas otras cosas más" y que "patria es la gente que uno quiere". Cierra el tema con una postura diáfana: "uno no tiene que estar fuera de su país para sentirse a veces apátrida".

Por ser entonces ciudadano del mundo, el doctor Azuaje ha publicado sus investigaciones. Tres libros, en coautoría, y un cuarto en camino, forman parte de su aporte, junto con un centenar de artículos en revistas y medios especializados.
Sin embargo, más allá de cuánto la ciencia pueda aplicar al resultado de sus investigaciones, Azuaje, que se considera exitoso "a veces síi y a veces no" establece que "si al final del camino tengo la certeza de que ayudé a salvarle la vida a una persona (o a alargársela con dignidad), pues ese sería mi aporte a esa persona, al mundo entero", lo mismo que si pudo inspirar a alguien a transformarse en un ser humano más apegado al conocimiento y a la razón.

Con 34 años, y dándole a su esposa Alayne y a su familia -en Venezuela- el máximo crédito para no pelearse con la vida, Francisco no cierra la puerta a un regreso, porque "siempre hay un lugar y un momento oportuno para todo", hasta para el dominó.


EN EL EXTERIOR ADQUIRIÓ LAS ARMAS CONTRA LA MALARIA
La inquietud y la preocupación por una enfermedad, la malaria, empujó a Arnoldo Gabaldón a buscar un lugar donde pudiera abocarse al estudio de la enfermedad que diezmaba la población de su país, donde no había los medios ni estaba a su alcance el conocimiento científico del terrible paludismo. En 1931 se fue a Europa, donde ingresó al Instituto de Enfermedades Tropicales de Hamburgo, Alemania, donde obtuvo el certificado de especialista en el Instituto de Enfermedades Tropicales, luego continuó su trabajo de investigación en la estación experimental para la lucha contra la malaria, en Roma. Su trabajo de campo lo desarrolló en la región Pontina y en Cerdeña. Viajó a Estados Unidos como becario de la Fundación Rockefeller; en la Universidad de Johns Hopkins de Baltimore se doctoró en Ciencias de Higiene con mención especial en Protozoología. Como profesor ocupó la Cátedra  Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Cambridge, Inglaterra.
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EL PROTAGONISTA
Humberto Fernández Morán

Nació en maracaibo el año 1924 y se llamó Humberto Fernández-Morán Villalobos, quien estudió primaria y parte del bachillerato en Nueva York. A los 15 años se graduó de bachiller en Alemania y estudió Medicina en la Universidad de Múnich. Obtuvo su título summa cum laude en 1944 y lo revalidó en la Universidad Central de Venezuela. Pionero en Microscopía Electrónica y Física, en 1945 trabajó en el Hospital Psiquiátrico de Maracaibo y se especializó luego en Neurología y Neuropatología en la Universidad George Washington y sus aplicaciones en Biología, Medicina y Ciencias de los Materiales. Luego partió a Estocolmo, Suecia, a trabajar en el Hospital Serafimer y en los laboratorios de microscopía electrónica del Instituto Nobel de Física. En ese tiempo concibió la cuchilla de diamante, convirtiéndose en 1967 en el primer venezolano y el único latinoamericano en recibir el Premio John Scott. Ese invento lo llevó a ser investigador principal del Proyecto Apolo de la NASA, en EEUU. Trabajó en el Massachusetts General Hospital de Boston. Colaboró con el Departamento de Biología del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y ejerció la docencia en universidades como Harvard, Chicago, MIT, George Washington y, en Europa, en la Universidad de Estocolmo.

En Venezuela desarrolló un centro regional para investigación y entrenamiento en ciencias neurológicas y cerebrales, fundó el Instituto Venezolano de Investigaciones Neurológicas y Cerebrales (Ivnic), precursor del IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas) creado en 1959.

"Fernández-Morán puso a Venezuela en el mapa científico mundial, al producir investigaciones originales en el campo del cerebro y las neurociencias", manifestó el neurocirujano Abraham Krivoy.

Rechazó la nominación al Premio Nobel en EEUU por no aceptar la ciudadanía norteamericana y no perder la nacionalidad venezolana, lo cual habla de su gran sentido nacionalista. Cabe destacar un reconocimiento de la NASA por el X aniversario del Programa Apolo.

El cirujano Ismael J. Salas Marcano describe a Fernández-Morán  como "un venezolano ilustre. Es así como puede definirse a este hombre de ciencia quien hizo de Venezuela cuna de investigaciones que hoy en día son referencia obligada para el desarrollo tecnológico mundial".

Tras la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, dejó el país. Vivió y se casó en Estocolmo con la sueca Anna Browallius. Tuvo dos hijas. Falleció el 17 de marzo de 1999. El Gobierno venezolano solicitó traer sus restos pero ello no fue posible. Fue cremado y sus cenizas reposan hoy en su segunda patria. Ileana Magual

 EL DESTINO
Vamaflorida.org

Expertos en salud. La Venezuelan American Medical Association (VAMA) es una entidad con más de 10 años de funciones que agrupa a más de 170 médicos venezolanos que trabajan principalmente en el estado de Florida, en Estados Unidos.

Sus objetivos. Promover, soportar y orientar a los profesionales de la salud durante su adaptación al nuevo entorno. Busca además fomentar la identidad dentro de la comunidad venezolana para incentivar el intercambio de conocimientos.  

Su misión. Proporcionarles a todas las familias venezolanas residenciadas en Estados Unidos un directorio de médicos, también venezolanos, por especialidad. Ser guía y referencia para las consultas.