Un estilo delicado y enérgico a la vez es el que bien podría definir a Eduardo Marturet. El director caraqueño es actualmente el titular de la Sinfónica de Miami, con la cual ha montado el exigente repertorio romántico y moderno: Beethoven (del cual es un especialista), Brahms, Mahler, los rusos y lo que le demande el exigente público de la capital de Florida.
Su nombre también está íntimamente asociado a la Berliner Symphoniker, con la cual incluso ha grabado importantes obras, como la integral de las sinfonías de Johannes Brahms.
Pero sin duda algo que ha marcado tanto su carrera como el inconsciente colectivo del venezolano, es su pasantía como titular de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, sencillamente porque fue el último director que estuvo en tal cargo. Su gestión duró de 1988 al 95, al cabo de lo cual renunció para emprender su carrera internacional. No obstante, cada vez que los compromisos tanto del conductor como de la OSV lo permiten, Marturet se sube al podio para compartir visiones de las partituras junto a sus ex compañeros sinfónicos.
Nacido en Caracas, en 1953, Marturet estudió en Inglaterra: piano con Hilda Bor, percusión con Peter Britton, dirección con Brian Thomas, John Carewe y Franco Ferrara, y composición con Alexis Rago y Roger Smalley.
En la Gran Bretaña tuvo ocasión de demostrar su talento como percusionista, acaso uno de los roles menos admirados por el gran público: tal posición dentro de la orquesta implica prácticamente sostener el piso rítmico de las obras. En el caso de la formación de quien luego será director, le da una "visión" en perspectiva del asunto sonoro. Así, Marturet estuvo como percusionista en la CCAT Symphony Orchestra, y luego trabajó como pianista en el Grupo de Danza Contemporánea de Cambridge.
Otra de sus facetas es la composición, donde ha demostrado ciertas ideas de avanzada, como la de componer una obra, Carillón para "todos los campanarios del mundo". Otras piezas de su catálogo son Las tres caras de la marioneta para piano, Piezas cinéticas para piano y objetos determinados en movimiento; Canto llano, Tres tiempos para piano solo o dúo de guitarras; Sol por Occidente y Siglos de luz, para solistas y orquesta. Por su obra Nocturno para gran orquesta, ganó la mención de Mejor música como banda sonora de la película Oriana, de Fina Torres, en el Festival de Cine de Mérida, en 1986.
En 2006 fue designado director musical de la Miami Symphony Orchestra, a la vez que recibió la nominación al Grammy Latino por el mejor Álbum de música clásica con el CD Encantamento, dirigiendo la Berliner Symphoniker.
Mezcla de ritmos. La agrupación King Changó nace en 1994 gracias a los esfuerzos de Andrés Blanco, mejor conocido como Blanquito Man, quien emigró desde Venezuela a Nueva York en busca de mejores oportunidades. Empezaron tocando reggae y ska, pero la gran variedad cultural de la Gran Manzana filtró su música y fusionaron lo que ya hacían, con salsa, vallenato y cumbia.
En la cima. Luaka Bop fue la disquera con
la que grabaron su disco debut King Changó y alcanzaron
la cabeza del rock latino internacional. A partir de ese disco
se dan a conocer en países como México, España
o Japón. Ganaron el Sesac Latino en 1997 como Mejor grupo
de rock latino en Estados Unidos.