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Gabriela Montero
Improvisar es su don
Frente al piano, sus manos se crecen. Audiencias de todo el mundo aplauden la espontaneidad con la cual brota la música desde las teclas que viene tocando prácticamente desde que nació
   
La facultad de esta pianista de improvisar frente a cualquier melodía que se le cruce por delante se ha convertido en el sello de su carrera internacional (Oswer Díaz)
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MARÍA ELISA ESPINOSA 
EL UNIVERSAL

Gariela Montero improvisando
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Comenzar por decir que Gabriela Montero aprendió a tocar piano antes que a caminar puede sonar a recurso fácil, pero no lo es. Tampoco es una exageración. Es, sí, una verdad tan contundente que llega a abismar a cualquiera. Con apenas año y medio, esta venezolana podía escuchar de boca de su madre una canción de arrullo y, casi de inmediato, atrapar la melodía en ese pequeño teclado con el cual ocupaba buena parte de sus horas de divertimento en la cuna.

¿Tenía oído la niña? Desde entonces -inicio de la década de los setenta- podía concluirse que era mucho más que eso, especialmente si se toma en cuenta que, ya a los cinco años, daba su primer concierto en público y que, a los ocho, era dirigida por el maestro José Antonio Abreu junto a la Orquesta Juvenil Simón Bolívar.

Hoy, a los casi 38 años cumplidos y una trayectoria que trasciende con creces su Caracas querida, la evidencia de que se está frente a un fenómeno no da pie a la duda. Sus manos, diminutas, como ella las ha descrito en las tantas entrevistas que le han hecho en cualquier rincón de Europa, Asia y toda América -donde principalmente se ha desarrollado su carrera- se crecen frente a ese piano al que se entrega en cada concierto ofrecido. Y la verdad es que no han sido pocos, como tampoco lo son los que tiene en agenda -al menos- hasta el año 2010.

Desde Boston, su actual centro de operaciones, comparte con sus hijas (Natalia, de 10 e Isabela, de 5) los escasos ratos de ocio que le quedan. "En mi calendario, yo marco con anaranjado mis compromisos profesionales y con verde el tiempo libre, y puedo decir que casi todo mi calendario es anaranjado", cuenta a un hilo telefónico de distancia y podría pensarse que lo dice resignada, pero no: Gabriela Montero suena más plena que nunca.
Ha entendido -y no es que no le haya costado aceptarlo, aunque para ello le tuviera que ayudar otra virtuosa de las teclas: la argentina Martha Argerich- que se puede nacer con un don especial, y el de ella lo es, sin dudas, la facultad de improvisar con el piano. Por algo será que sus audiencias deliran, justo, o mucho más, a partir de la mitad de sus conciertos, cuando generosa -y no con poca picardía- anima al público para que le tarareen una canción y así ella hacer con eso una pieza magistral nunca antes escuchada.


Escenarios como el Avery Fisher Hall del Lincoln Center de Nueva York, el Royal Albert Hall de Londres, el Teatro Colón de Buenos Aires… Filarmónicas de todo el mundo… Cuatro discos propios (Piano Recital, Bach & Beyond, Barroque y el que grabara recientemente con el chelista francés Gautier Capucon)… Además de importantes reconocimientos, como su membresía en la Royal Academy of Music de Gran Bretaña y el prestigioso Echo Klassik de la Academia Fonográfica de Alemania -que recibiera en 2007 por segundo año consecutivo junto al otro grande de Venezuela: Gustavo Dudamel- resumen, si eso es posible, lo andado por Gabriela Montero en su afán por honrar las obras de Rachmaninoff, Chopin, Mozart, Bach, Beethoven, Vivaldi… pero, asimismo, su necesidad de dejar aflorar a través de sus dedos la mágica espontaneidad de la música.   

Y en todo esto Venezuela no está ausente: "Ese nexo está siempre allí. Por donde paso, soy 'la pianista venezolana', y ahora que Venezuela tiene una importancia musical en el mapa internacional, obviamente me da mucho placer ser conocida así... Aunque mi carrera la he hecho en el exterior, toco con frecuencia en mi país y no quiero dejar de hacerlo. Para mí es muy importante seguir conectada con mi gente".


LLEVA EL TALENTO EN LA PUNTA DE LOS DEDOS
El reconocido jazzista Arturo Sandoval por una razón u otra se relacionó musicalmente con Venezuela. Pero de forma particular hace algunos años fue cautivado por el talento de la joven pianista Vanessa Pérez, y en 2002 la invitó a interpretar la pieza de su autoría "Sureña" en el festival de Jazz Blue Note de Nueva York. Pérez se interesó por la música "nueva" del siglo XX, sin embargo es de formación clásica. Desde que debutó, a los 11 años, con la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, cosecha premios en competencias juveniles en América y Europa. Como solista ha acompañado a orquestas como L'Orchestra Pro Arte Marche en Italia, Orquesta Sinfónica de la Royal Academy of Music en Londres y la orquesta Berliner Symphoniker, incluso realizó con ésta una gira latinoamericana y grabó el CD del Concierto No. 1 para Piano en Do mayor de Beethoven. Se ha sentado frente al piano en escenarios de Francia, Berlín, Turín, Bruselas o Bogotá. Milfri Pérez Macías
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Comentarios
(2)
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Fernando Peña
28.04.2008 | 5:05 PM
Felicitaciones a Gabriela Montero!! y al UNIVERSAL en acordarse que hay cientos y miles de venezolanos talentosísimos, que hacen brillar junto a ellos el nombre de nuestra patria en los confines del planeta.
 
Freddy Molina
28.04.2008 | 8:44 AM
Excelente pianista venezolana. No la conozco pero tengo una amiga que la conoce y dice que es muy buena
 
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EL PROTAGONISTA
Javier Weyler

Sin habérselo planteado el venezolano-argentino Javier Weyler se convirtió en 2004 en el baterista de la agrupación británica Stereophonics, con la que inició su carrera internacional.

Su profesión como baterista comenzó con la fundación de la agrupación caraqueña Claroscuro. Luego, en 2001, viaja a Inglaterra, donde estudió ingeniería de sonido, y su destino se unió al de la banda británica. El primer contacto con el grupo fue cuando empezó a trabajar en Londres como ingeniero de grabación de Sahara Studios (ubicados en Fulham).

"Conocía a la banda tres años antes, cuando trabajaba como asistente en el estudio de grabación y nos mantuvimos en contacto, pero nunca se me ocurrió que iba a tocar con ellos. Fue un accidente feliz, ellos vinieron al estudio a grabar los demos del disco nuevo y yo terminé tocando la batería porque ya no tenían baterista entonces. Al final me llamaron para grabar el disco, como que una cosa dio paso a otra, ha sido algo increíble porque fue un proceso muy natural, nunca fue que nos sentamos a hablar, sino más bien a tocar música juntos, grabar el disco y después ser parte de la banda", aseguró en una oportunidad Weyler para la cadena BBCmundo.com

En 2007, Javier Weyler editó en el Reino Unido por el sello independiente Black Beans Music el primer trabajo donde debuta como solista, de nombre Lágrima. Capitán Melao se hace llamar cada vez que el baterista viste su traje de cantautor. Con un disco influenciado por el rock, bossa nova, bolero y la electrónica, asegura el músico que es una mezcla con la que ha podido expresarse mucho mejor. "Tiene esa mezcla de lo que soy: nací en Buenos Aires, crecí en Caracas y ahora estoy acá, en Londres, haciendo rock", informó Weyler para el diario La Nación. 

Este primer trabajo discográfico lleva el titulo Lágrima, el cual posee 10 canciones, además cuenta con un gran grupo de colaboradores: la mexicana Natalia Lafourcade, hace voces en Estelar; Phil Manzanera (Roxy Music y productor musical de Robi Draco Rosa, Fito Páez y Aterciopelados) en las guitarras del tema Terraplén; Carlos Reyes (Claroscuro y Chuck Norris) quien colaboró en las guitarras de Te amanezco; y Erik Aldrey en las guitarras de Lágrima, entre otros.

Por ahora, Weyler continuará recorriendo el mundo junto a Stereophonics. Hacia fin de año se espera que toquen en Buenos Aires, donde el grupo espera saldar su deuda con ese país después de que en 2006 la banda se vio obligada a suspender el concierto por problemas de salud de un familiar del cantante.

Hasta ahora la intención del grupo es recorrer América Latina y en el calendario dejaron libres las últimas fechas de su agenda 2008 para dar cumplimiento a ese propósito.

 LA REVELACIÓN
Sello hispano

Entre los grandes. El venezolano Alejandro Salas cuenta con una larga experiencia en el panorama musical internacional. Su nombre está escrito en mayúsculas entre los más destacados compositores de habla hispana del mundo. Muestras de su talento son su profusa carrera como arreglista, compositor y el reconocimiento de otros grandes de la música.

Con los mejores. Alejandro ha trabajado junto a cantantes reconocidos como el  mexicano Armando Manzanero, el español Pedro Aldimayo, el argentino Chiqui Lorenzo y el italiano Ster Fazzolari.

En la OTI. Fue arreglista y director de orquesta en España (1993), repitió en 1997, en Perú, y en 1998, en Costa Rica.

 LOS PIONEROS
Pura Clase

Leopoldo Betancourt. Reconocido pianista venezolano, considerado por la crítica musical como un ejecutante de fuerza, talento y condiciones innatas extraordinarias. Es el productor del Miami Beach World Music Festival en Florida, Estados Unidos, desde el año 2001, entre tantos otros eventos.

Gabriel Cano. Primera flauta solista de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela (1995-1999) con la que hace giras internacionales por América Latina, Estados Unidos y Europa. En 2000, ganó el Concurso Latinoamericano de Flauta, presidido por William Bennett; en 2003, el Premio de Honor Concurso Internacional UFAM en Francia y en 2005, el Prix du Conservatoire Supérieur de París.