Escribir para hacer reÍr a un continente. Juan Andrés Ravell es el menor de 5 hermanos y cuando era niño quería ser guardia de seguridad, según él así se tiene todo el tiempo del mundo para estar echado sin hacer nada.
Hoy, a sus 26 años, piensa diferente. Estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello porque en ese momento, apenas 17 años, se inclinaba por hacer televisión y cine.
Pero lo que realmente quería era ser escritor de cuentos y novelas, así que pensó que la carrera de psicología sería conveniente, por aquello de construir un acertado perfil de los personajes. La idea le duró poco y al ver que el pénsum incluía biología desistió. Así que paralelamente a sus estudios formales, se formaba en el Taller de Narrativa del Celarg, además de hacer cuanto curso de guión se le atravesaba en el camino.
Claro que querer ser escritor es una cosa y lograrlo es otra, así que empezó trabajando en el Departamento Creativo de Sony Entertainment Television. Ahí se enfrentó a sus primeros escritos, no eran novelas, pero sí campañas promocionales que requerían mucho ingenio para definir su contenido. Así sus jefes de aquellos tiempos (2004) supieron descifrar su talento creativo innato, no sin antes lidiar con una también innata rebeldía que lo caracteriza hasta hoy.
Y como dice el dicho: Más vale a tiempo que invitado. En 2005 Sony necesitaba producir un programa propio, innovador, basado en el humor, y así se lo encargaron a Aileen Angulo, directora de Nuevos Negocios, quien no dudó en reclutar a un par de secuaces: Oswaldo Graziani y por supuesto a Juan Ravell.
Así entre los tres dieron forma al concepto de la primera serie de dibujos animados hecha en Latinoamérica: Nada que ver. Doce episodios que vieron luz en junio de 2007, con un estilo humorístico inteligente y algo trasgresor que captó sintonía en los principales países del continente americano, en un formato de "comiquitas" para una audiencia adulta y algunos que no lo son tanto.
Nada que ver orientó sus parodias hacia retratar los diferentes formatos que marcan pauta en la TV por cable, como novelas y reality shows, lo que implicaba de los guionistas mucha documentación para hacer hablar el programa en "latinoamericano".
En adelante Ravell no ha parado. Salió de Sony para conformar, junto a Graziani, una empresa generadora de contenidos. Desde su búnker de Los Palos Grandes trabajan en cuanta campaña promocional requieran en Sony y canales de envergadura como Animax o AXN; cocinan la historia de otra serie de comedia pero esta vez con actores de carne y hueso; y escriben para Sony los guiones de la segunda temporada de Nada que ver. Iván Vera