Cuando en 1981 la obra El Cascanueces se presentó en el Teatro Municipal de Caracas, los aplausos y reconocimientos no se hicieron esperar. Las palabras de estímulo arroparon tanto a sus bailarines y actores como a la mujer responsable de darle vida sobre las tablas a esta creación del célebre compositor ruso Piotr Ilich Tchaikovski. Fue la primera vez que en el país se montaba un espectáculo de esas magnitudes escenográficas. En diciembre del año 2007, en el Teatro Manuel Artimes de Miami, Keyla Ermecheo, la misma bailarina y coreógrafa que puso a vibrar al Municipal y luego al Teresa Carreño, logró también llevar con éxito a las tablas este clásico navideño.
"La óptica creativa de la reconocida pedagoga de las artes" y un "mágico ballet" lograron narrar una historia que contó con la participación de los bailarines del Ballet Metropolitano de Caracas y de los alumnos de Keyla Ermecheo Perfoming Arts Center de Miami, se reseñó el pasado mes de diciembre en el periódico El Venezolano, de Miami.
Y es que desde el año 2000, la caraqueña Keyla Ermecheo, graduada en la Escuela Nacional de Ballet, fundadora del Ballet Metropolitano de Caracas y con estudios en Nueva York en la School of American Ballet y en el Ballet Theater School, motoriza este centro de capacitación que en Estados Unidos busca que niños y adolescentes, principalmente, desarrollen su creatividad y aprendan las técnicas y disciplinas artísticas que a lo largo de sus vidas le permitirán ser los mejores en distintas áreas del quehacer artístico-cultural como el ballet, la actuación y el canto. El New kids on stage y las Voces Blanca USA son dos de sus programas medulares.
Uno de los logros más representativos de Keyla Ermecheo, quien a lo largo de su dilatada carrera ha recibido innumerables reconocimientos como el Premio Nacional a las Artes otorgado por el Consejo Nacional de la Cultura, ha sido lograr combinar sobre las tablas lo mejor del folclor tradicional con las técnicas clásicas del ballet.
"Con el correr de los años, ella logró ensamblar un repertorio donde incorporó al ballet sus propias versiones del Cascanueces y de la Bella Durmiente, inspirada por la historia de su país y su herencia artística", reseñó en una ocasión el periodista Jack Anderson en el New York Times, una apreciación que otros profesionales de la comunicación, escritores y críticos han compartido. Algunos de ellos con añadidos como el realizado por Anna Kisselggoff, cuando escribió para el mismo rotativo que Ermecheo logró imprimirle fuerza y un estilo neoclásico con derivada influencia soviética al ballet en su país. Ernesto Linzalata