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ÁNGEL RICARDO GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Por sus venas corre la sangre de una escritora y la de un
escultor; su abuela fue Morenita Rey y la tía de su abuela,
Libertad Lamarque, hitos del tango en Argentina. Bárbara
Martínez canta y baila flamenco y es considerada una
de las más importantes representantes del género.
La venezolana ha compartido escenario con la bailaora mexicana
Pilar Rioja en el Repertorio Español y ha actuado en
la Ópera Metropolitana, frente a 5 mil personas, por
sólo mencionar algunos de sus éxitos internacionales.
Definitivamente es madera venezolana que arma y hace brillar
tablaos a escala mundial.
Con apenas tres años, Bárbara se fue a Estados
Unidos pero siempre ha mantenido un lazo con su país
natal. "He vivido los dos mundos; sin embargo, siempre me
he sentido una extranjera en los dos sitios", dice Martínez
desde Nueva York.
La "extranjera" prepara un montaje para traerlo a su terruño.
"Ahora mismo doy los primeros pasos para llevar un espec-táculo
con Gonzalo Grau, un musicazo venezolano… Lo más lindo
es saber que como mi carrera en Nueva York siga floreciendo
más me acerco a un sueño que he tenido toda la vida,
que es compartir lo que he aprendido con Venezuela".
Además, Bárbara Martínez no puede evitar sentirse
embajadora cultural. "Quiéraslo o no, estás representando
a tu país al decir públicamente de dónde vienes,
y más aun si eres una figura pública".
FLAMENCO PERSONAL
"Mi mamá dice que yo bailaba flamenco desde chiquita.
Ella ponía sus discos de Camarón, y yo hacía
lo mío", recuerda Bárbara Martínez su vida
infantil en una casa donde se escuchaba de todo. Pero fue
hace apenas una década cuando decidió concentrar
su formación en un estudio.
"Lo que sí tomé muy en serio desde los 10 años
fue el canto. Estudié clásico y canté en el
coro de niños de la Ópera Metropolitana por tres
años y he seguido estudiando", narra la artista.
Pudo Bárbara haber estudiado ballet clásico, como
la mayoría de las niñas interesadas en bailar, pero
se inclinó por el flamenco que para ella es más
personal. "Si te pones a observar a todos los buenos bailaores,
cantaores, guitarristas, cada uno tiene un 'estilo' propio,
debido a que cada uno explora sus sentimientos".
Además de cantar y bailar, Bárbara Martínez
es coreógrafa y dice que a sus creaciones trata de imprimirles
honestidad y naturalidad. "Me interesa el punto donde el teatro
se encuentra con la danza. Nunca me llamó la atención
el baile 'difícil".
A pesar de que no sabe mucho de Diana Patricia, reconocida
como La Macarena, sí ha seguido la carrera de sus compatriotas
Siudy Garrido, Daniela Tugues, Tatiana Reyna y Las Lizarraga,
entre otras, y considera que están viviendo el flamenco
de una manera "muy auténtica". "Me encanta también
que como mujeres estén logrando tanto sobre el escenario
y compartiéndolo con las nuevas generaciones".
TA-LENTO
Bárbara Martínez ha aprendido que el sentimiento
humano es universal, "que en todas partes del mundo se ama,
se llora, se sufre, se ríe, se vive, se sueña...
en todos los idiomas y en todos los paisajes".
"El baile es música visual. Es la expresión de
un ser con todos los colores que uno tiene adentro", dice
quien cree que existen claves para el éxito como la disciplina.
"El talento es algo muy especial que todos tenemos, pero es
'ta-lento' no es 'ta-rápido'", subraya la artista.
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EL FLAMENCO, FENÓMENO EN ASCENSO
En el verano de 1994 un fenómeno de masas surge desde
España. La inspiración: una venezolana. Los del
Río conocieron un año antes a la bailaora venezolana
Diana Patricia y compusieron "La macarena", que se convirtió
en la coreografía de moda en todas partes del mundo.
Aprovechando el boom, Diana Patricia fundó una escuela
de flamenco, El Rocío Estudio, para responder al interés
que se generó en los jóvenes por bailar flamenco.
Pero el interés no era nuevo, ya existía la escuela
de Siudy Garrido, por ejemplo.
La afición por el baile español aumenta cada vez
más en Venezuela. Según Diana Patricia en cada estado
hay por lo menos dos academias y en Caracas, además de
la de Siudy Garrido y El Rocío, están la de Tatiana
Reyna y Azilde Henríquez, entre otras. "En los gimnasios,
en los colegios, en todas partes, hay clases de flamenco",
cuenta "La macarena".
Sólo en El Rocío Estudio hay más de 100 personas
inscritas, con edades que van desde los 5 hasta los 40 años.
ARG
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