En los laboratorios se constata que el producto destilado cumple los estándares de la marca. Los ingredientes se cruzan con la experiencia en el negocio, para dejar un exquisito ron (Kisaí Mendoza)
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Ron Santa Teresa
Calidad y tradición añeja
Pionera en la elaboración de rones destila sabores en Aragua desde 1796. Allí la siembra de caña de azúcar inicia una cadena productiva que mezcla lo ancestral con los avances industriales
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ERNESTO J. TOVAR
EL UNIVERSAL
Una leyenda cuenta que se puede pedir un deseo en el cruce
del Camino de Chaguaramos erguido en la hacienda Santa
Teresa. La Cruz de Aragua, hecha de esos chaguaramos a lo
largo de cientos de metros, se levanta en una tierra fértil
que durante más de 200 años ha cumplido sueños
y servido de cuna para la tradición que significa Ron
Santa Teresa.
NACE UNA EMPRESA
En la historia de Santa Teresa, el apellido Vollmer marca
un punto de inflexión. A mediados del siglo XIX, Gustav
Julius Vollmer, oriundo de Hamburgo, había sistematizado
y organizado con perspectivas empresariales la producción
de bebidas alcohólicas a partir de la caña de azúcar.
Para 1890, ya se llevaban registros ordenados de producción
de papelón, aguardiente y ron en la hacienda Santa Teresa.
Durante el gomecismo, a finales de la década de 1920,
Alberto Vollmer Boulton mejora considerablemente el desarrollo
agrícola de la empresa. Se incentivó la mejora genética
de las variedades de caña y café, se abrieron carreteras,
se otorgaron mejores condiciones de trabajo, se amplió
la frontera agrícola, etc. Hasta bien entrados los años
40 el crecimiento es en todos los ámbitos, creándose
marcas de ron como Carta Roja, Carta Blanca y Colonial.
Ya alcanzando la era de la Venezuela Saudita, a finales de
los 70, vienen nuevas inversiones para el complejo Santa Teresa,
que incluyen la instalación de una nueva destilería,
una nueva planta embotelladora, otra planta de procesamiento,
y la ampliación de las bodegas de envejecimiento.
DE LA CAÑA AL ROBLE
Aproximadamente 1.000.000 de cajas (cada una contiene 12
botellas de 0,75 litros) es la producción anual de Ron
Santa Teresa. Cerca de 30% (unas 300.000 cajas) se exportan
a destinos como España, Italia y Chile; no obstante,
Henrique Vollmer, director de la compañía, explica
que "el negocio en Venezuela sigue siendo una parte medular
de las operaciones".
Sin embargo, a mediano plazo, la internacionalización
es un proyecto en marcha. "Se está viendo que en muchos
mercados la categoría de rones premium o de calidad (a
la que pertenece Santa Teresa) está creciendo. La parte
internacional es en el futuro medular", afirma Vollmer.
En el segmento de calidad, la tradición de Santa Teresa
promete abrirle espacios, basándose en el alto estándar
de calidad que se impone en Venezuela, donde por ley es obligatorio
añejar durante dos años alguna bebida que se considere
como ron. Esto resulta en un producto de un sabor muy particular,
donde las barricas de roble americano que emplea Santa Teresa
le transmiten cualidades físicas y químicas a los
rones en proceso de envejecimiento.
Este concepto de calidad es el arma para penetrar un mercado
como el español, "que hace diez años consumía
3 millones de cajas anuales y ahora son 4 millones. Son 600.000
cajas de rones blancos y el resto oscuro", dice Henrique Vollmer.
Y agrega, "los rones de Venezuela, de República Dominicana
y Cuba, son los más vendidos y exitosos. Hay un boom,
y la base que tenemos en Venezuela sigue siendo la plataforma
sólida para promocionarnos".
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INVERSIÓN SOCIAL: EL INVALUABLE CAPITAL HUMANO
La responsabilidad social con genuinos resultados que perduren
en el tiempo es una de las prioridades de la Fundación
Santa Teresa. Cinco planes llevados a cabo se enfocan en el
municipio José Rafael Revenga, donde opera la hacienda.
Provive se ejecuta desde 1982, y provee asistencia médica
a mujeres embarazadas y niños, incentivando la Red de Madres
del sector. Precisamente esta red trabaja con el proyecto Alcatraz,
iniciado en 2003 y convertido en la "bandera" de la inversión
social de la Fundación. Recluta jóvenes con problemas
de conducta en el municipio Revenga, reinsertándolos con
talleres de formación humana y profesional, y oportunidades
laborales. También existe Consetours, creada como fundación
desde 2001, que aspira sentar las bases para el desarrollo turístico,
cultural y participativo en el municipio Revenga. Asimismo,
el Taller del Constructor Popular pretende instruir en oficios
a las comunidades, para promover la mejora de su calidad de
vida. EJT
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