LAS POSICIONES GERENCIALES que se ha ganado Margareth Henríquez hablan de su capacidad empresarial, de poseer poder de convencimiento, lo que habla de un agudo sentido de persuasión, además de tener olfato para detectar cuál es el momento oportuno para un lanzamiento. En su suculento currículo aparece el ejercer la presidencia de Chandon, una de las más importantes casas vitivinícolas de Argentina. Llegó allí al demostrar que sabe establecer estrategias para que los productos den la pelea, además de aglutinar los conocimientos que exige el moverse en los mercados que cada vez se vuelven más competitivos.
Compagina sus obligaciones profesionales con otras, como dictar conferencias donde el tema de las oportunidades es uno de los que ella trata. Su tiempo lo marca una agenda de actividades que le exige robarle horas al sueño, sin embargo siempre reserva algunas para estar con su familia. Y cuando comparte con ellos procura darles calidad.
Estudió en el colegio Sagrado Corazón, en Caracas. Es ingeniero de Sistemas y cuenta con un diploma de Harvard. Desde pequeña aprendió que el éxito hay que trabajarlo y que no es cosa exclusivamente de la suerte. Ese ejemplo lo tomó de su padre, un hombre exitoso. En su currículum aparece que ha ocupado los máximos cargos en compañías de la talla de Seagram Venezuela, después llegó a la presidencia de Nabisco México. El grupo Moët Hennessy supo de ella, conoció su trabajo y la llamó para ofrecerle el cargo en Argentina, funciones que desempeña desde 2001.
Sus entrevistas aparecen en diversos medios latinoamericanos, conversaciones que giran sobre el tema de la economía y estrategias de negocios. Otro tópico reiterativo es sobre alta gerencia y su condición de mujer. No es ser de estereotipos, por eso siempre comenta: "La verdad, yo nunca he sentido dificultades por ser mujer". Para Margareth es más importante la actitud que se tenga ante las tareas y nunca dejarse llevar por lo negativo. Tampoco cree en fórmulas para alcanzar el triunfo. Este se basa en la capacidad de trabajo, en el esfuerzo personal, en querer superarse constantemente, no conformarse.
"El hombre no se va a apartar para que la mujer entre, ella tiene que buscar una manera creativa de hacerse un espacio", dijo en una ocasión.
El haber desarrollado una carrera casi en su totalidad fuera del país no le ha borrado sus recuerdos gustativos primarios, de allí que en una ocasión le preguntaron con qué acompañaría un vino Malbec y respondió: "Con una hallaca".
El país para ella es una sumatoria de entrañables recuerdos, los amigos de siempre, sus padres y la familia, por eso siempre está presente. Mayte Navarro