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Alí Cañas
Técnico Mundial
Como asistente del mandamás de Ghana en la cita mundialista de Alemania 2006, vivió en carne propia lo que significa estar en el evento que mueve pasiones en el orbe maría
La partida del estratega a la cita de Alemania 2006 fue muy reseñado. Hoy está en la periferia de la agenda futbolística para todos, menos para quienes dirigen equipos, pues él siempre será una opción (Archivo El Universal)
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MARÍA JOSÉ REY PALERMO- EL UNIVERSAL

Su entrada en el fútbol comenzó como espectador,  viendo a su padre, Ramón Alí Cañas, jugar en la liga amateur. Así fue como Alí Cañas también quiso vestir la camiseta de un equipo y por eso se convirtió en jugador profesional a mediados de la década de los 70. Su aventura duró casi 10 años, y la desarrolló en Estudiantes de Mérida y ULA FC.

Como era común en esa época combinó las tardes de fútbol con el estudio y se graduó de educador. En su vocación para enseñar vio la oportunidad de mantenerse en la cancha haciendo lo que más le gusta.

Dirigió en Venezuela al ULA, Monagas y Unión Atlético Maracaibo. Su dedicación al trabajo lo llevó hasta el equipo nacional como asistente técnico de tres seleccionadores: Eduardo Borrero, Omar Pastoriza y Ratomir Dujkovic, este último le dio la mayor oportunidad al ofrecerle trabajar a su lado con la selección de Ghana, con la cual estuvo en el Mundial de Alemania 2006, y con ello se convirtió en el primer venezolano sentado en un banquillo en una Copa del Mundo.

-¿En qué ha cambiado el fútbol que jugaba su padre, el que jugó usted, y el que hay ahora?

-Hoy en día hay gente más preparada desde el punto de vista académico para trabajar en el fútbol. Hay universidades y carreras para la preparación física y muchas más posibilidades que cuando yo jugaba.

-Dicen que los comienzos nunca se olvidan. ¿Qué recuerda usted?

-Cuando trabajé con la Universidad de los Andes (ULA) hubo personas que me dieron la oportunidad, como Alfredo Carabobo o Eduardo Borrero, y las enseñanzas de Ratomir Dujkovic, quien me terminó de formar. He aprendido mucho de él.

-Junto a él vivió la experiencia más grande que ha tenido en el fútbol hasta ahora. ¿Qué significó estar en un Mundial de fútbol?

-Lo sentí como una responsabilidad porque en mis hombros estaba representar a Venezuela. Así fue. Quien vaya a describir lo que significa estar dentro de un Mundial, creo que no tendrá palabras para hacerlo. Cuando en Alemania sonó el himno de Ghana yo soñaba con que fuera el nuestro.

-¿Ése es el próximo objetivo, la selección nacional en la Copa del Mundo?

-Sigo soñando con eso, esté el técnico que esté dirigiendo la selección. Hoy día es César Farías y le deseo suerte, igual fue con Richard Páez. El camino para llegar es duro, pero debemos trabajar todos en función de que eso de haga más fácil.

-¿Siente que usted es un ejemplo que demuestra las capacidades de los venezolanos?

-Lo que yo he hecho puede servir  para darnos cuenta de que sí podemos lograr los objetivos que nos proponemos, mientras creamos en nosotros mismos.

-¿A su regreso sintió que en Venezuela se aprovecharon sus conocimientos para mejorar el fútbol nacional?

- Responderé con unas palabras del profesor Maturana (técnico colombiano) en una conversación que tuvimos en Alemania: "Usted se dará cuenta de lo que hizo dentro de cinco años. Y su país se dará cuenta de lo que usted hizo dentro de 20 años".

-¿Qué es lo más difícil?

-La motivación que uno debe darse constantemente. En nuestro país no creemos en nosotros mismos y ese es el principal reto que me ha tocado sortear.

-¿Qué es para usted el fútbol?

-Como enseñanza es mi vida. Me ha dado la formación, me ha hecho entender que la vida hay que vivirla así como es el fútbol. Asumir responsabilidades y tomar decisiones con respeto. A madurar.

VICENTE LLOBREGAT FUE ÁRBITRO EN EL MUNDIAL 74
La historia del balompié venezolano acumula nombres que al ser recordados, reivindican su larga, y a veces poco valorada, andadura. En ese sitial, lamentablemente, no se incluye de primera mano a Vicente Llobregat. Este árbitro, venezolano de corazón y nacionalidad, fue el primero de este país en pitar un partido en un Mundial de fútbol.
Fue en la cita de Alemania 1974, cuando Llobregat estuvo al mando del Italia-Haití de la primera fase de aquella Copa del Mundo. Fue precisamente en ese partido donde el atacante caribeño Zanon, rompió el récord de imbatibilidad en Mundiales que poseía el guardameta Dino Zoff. Al final la "azzurra" ganó 3-1. Según Llobregat, de 75 años, no tuvo problemas. "Los jugadores fueron respetuosos. Recuerdo que ninguno dijo mayor cosa, pese a los nervios que representan pitar un Mundial", señaló. El árbitro fue linier en dos duelos más de ese Mundial, además de haber pitado la final de la Copa Libertadores en 1974. Javier Ramírez-Musella
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EL PROTAGONISTA
José A. Delgado

QUÉ POCO DE LA VIDA SABEN LOS QUE ESTÁN VIVOS. Tan poco que no saben que aun desde otro plano, aquellos que ya no están, mantienen su presencia viva, su espíritu, sus vivencias.

José Antonio Delgado es uno de esos venezolanos que fue capaz de borrar los límites de una frontera y de un gentilicio. Un buen día, con el morral al hombro, cargado de ilusiones y convicciones se embarcó en la ruta hacia las cumbres y desde allí nadie logró sacarlo, ni la propia muerte, que en un intento por destruir su obra, lo enalteció, regalándole la gracia, que pocos entienden, de mantener su camino a las cumbres, unas más agrestes, que requieren de una grandeza particular, esa que sólo un temperamento y una decisión como las de "Jose" podrían asumir.

Cinco de las 14 montañas de más de ocho mil metros de altura estuvieron bajo sus pies, incluyendo la mítica cima del Everest, la que le llevó al estrellato aquella mañana del 23 de mayo de 2001.

Pero desde mucho antes anduvo "Jose" entre senderos, conociendo culturas y dándole el valor a cada quien por lo que era, por sus dones, por sus capacidades.

Así entendió que el ascenso es mucho más que hacerse al camino por las sendas de una montaña que cambia de clima según se avanza en la escalada. Que ascenso podría ser incluso bajar hasta profundidades inimaginables o volar en caída libre con la sensación de un desplome controlado que encuentra freno en la conciencia de quien salta desde un avión en movimiento sujeto sólo a la canopia de un paracaídas. Por eso, por esa visión amplia, clara, especial, magnificada ante lo que para muchos no son más detalles sin capacidad de ser hilvanados, su "Ascenso" se convirtió en un reto para muchos que compartían con él, el concepto de la cumbre, de la cima, del logro.

Gracias a ese festival de fotos y video "Jose" congregó en una misma sala a un grupo de atletas que sólo sabe de aventuras, del riesgo, de la vida al límite. Un grupo, qué paradoja, que sigue creyendo en la vida y que vuelve, con ímpetu, a las cumbres que se trazaron en esa vida, que muchos les critican, pero que son demostración inequívoca de que es necesario conocerse y decidir que lo que se desea, si se trabaja con constancia y disciplina, se puede conquistar.

José Antonio, además de mostrar videos y fotografías, fue capaz de convocar a jóvenes talentos para que se involucren en ese mundo, incomprensible a veces, pero honesto, consecuente con los deseos de libertad que cada uno, en algún momento de la vida se trazó. Una libertad que le costó golpes, cuando recogió firmas en su favor, y que le costó al montañismo venezolano contar con un gran hombre, que prefirió, aunque muchos no lo crean, vivir en otro plano. AYM

 LOS PIONEROS
Olímpicos

Asnoldo Devonish sorprendió al mundo del atletismo en Helsinki 1952, en la disciplina de salto largo. Obtuvo la primera medalla olímpica en la historia del deporte venezolano, cuando se adjudicó el bronce con marca de 15.52 metros.

Francisco "Morochito" Rodríguez ilustre pugilista, se llevó la primera presea dorada olímpica en la historia del deporte nacional. Fue enla edición de México 1968. Arlindo Gouveia ganó oro en Taekwondo en 1992, siendo deporte de exhibición.

Adriana Carmona es la primera, y hasta ahora única, doble medallista olímpica criolla. Se adjudicó el bronce en el Taekwondo en Barcelona 92, como deporte de exhibición, y en Atenas 2004.