Luis Enrique Bolívar concibe la moda y la fotografía como "vida, muerte y reencarnación". Desde el 2004 coordina la revista mexicana blink (Ana Lorena Mendez)
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Luis Bolívar
"La moda mueve mi vida"
Radicado en México, utiliza la fotografía para timonear su vida entre el sueño y la perseverancia, inspirado, siempre, en la belleza inocultable de la mujer
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FRANK LÓPEZ BALLESTEROS
EL UNIVERSAL
Sin tropiezos y con acentos mezclados por la vorágine
de la lingüística castellana, entre un mero mexicano
y la lírica imperdible del venezolano, Luis Enrique Bolívar
Lugo (estado Trujillo, 1974) se presenta reflexivo y consciente
del valor que han tomado sus pasiones para definirse. De la
fotografía hizo su verbo. Del mundo de la moda un sujeto
a explorar. De sus logros el predicado, eso que todos pueden
oír y agregar.
Sobre esa misma pasión por las artes, Bolívar ha
logrado edificar su propio mundo a la luz de la belleza, como
aquel que inmortaliza la realidad a través de los sentidos
y construye con una mirada el universo de un espectador.
Sensible absoluto, ante lo que puede ser posible o imposible
a través de una fotografía, -quizá por su formación
en Comunicación Social y Publicidad-, este venezolano
radicado en México desde 2001 coordina la revista Blink
desde su fundación en 2004 por empresarios de Guadalajara,
y que ahora es referencia obligada para la moda y lifestyle
internacional en ese país.
En años anteriores hizo parte de varios proyectos fotográficos,
los cuales demostraron su capacidad perceptiva en el complejo
y riguroso mundo de la moda que define como "vida, muerte
y reencarnación".
Ya en 2003 había trabajado en la versión latinoamericana
de la revista Flaunt como editor asociado, "por lo que la
oportunidad de plasmar nuestra visión sobre un mundo
tan profundo como la moda se iba a dar con Blink", comenta
eufórico.
En su computadora almacena un sinfín de imágenes,
las cuales retoma y olvida sobre la base de lo que quiera
encontrar o rehacer. A lo largo de su carrera profesional
ha logrado plasmar la sensualidad y la esencia de la mujer
latina a través de la fotografía para el mundo de
la moda, donde busca, más que la perfección, plasmar
la naturalidad.
"No me desvela -confiesa- el no haber fotografiado a grandes
modelos; a cualquiera le gustaría, pero la esencia está
en lo que te rodea". Su último trabajo para la firma
mexicana Maniquí Modelos fue con mujeres de rasgos orientales,
un reflejo de la diversidad latinoamericana que sorprende
en este mercado. Pero lo que más le gusta en su oficio
"es la mujer global, aquella que tiene un poco de latina,
asiática, europea, africana: simplemente, la mujer".
La fotografía aplicada a la moda resulta para Luis un
experimento gratificante porque "la moda mueve mi vida y mis
inquietudes sociales o políticas terminan reflejándose
en imágenes que, a simple vista, pueden parecer meramente
banales". Por su pasión ha experimentado "en el mundo
de la confección, el estilismo y la crítica".
Con aciertos, desilusiones, sueños y perseverancia,
desde México, insiste en un principio: "es importante
considerar que no sólo las firmas y diseñadores
hacen moda, si no quien la luzce también. Lo más
interesante es divertirse con esto. El objetivo final de la
moda es masificarse y es en ese momento cuando incluye a todos".
En este tiempo vive una "etapa de la fotografía que
llamaría 'simplista'; fondos muy limpios, chicas casi
sin maquillaje y centrándome básicamente en la belleza
natural" porque para él este oficio "es un medio para
acercarme a realidades que de otra manera sería muy difícil
estar inmerso. Por medio de las producciones logro crearlas
por un breve momento de mi vida".
Guarda como bienes preciados de su tierra "un pasaporte que
luce muy informal; una medallita de la Virgen de Coromoto,
una foto del puente Rafael Urdaneta, un libro de Rafael Cadenas
y películas como Jericó y Una vida y dos mandados".
Luis sólo evoca: "mi país siempre está en el
corazón".
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JUNTO A LOS MÁS CONOCIDOS DE LA RED
Alrededor de la moda se han desarrollado varias actividades
y algunas de ellas se vinculan con la red. Así tenemos
la comunidad social network FashMacht.com. Esta red tiene dos
finalidades: la diversión, ya que permite que el usuario
pueda armar sus propios conjuntos, y ahorrar tiempo para hacer
sus compras. De esta manera brinda la oportunidad de que cada
quien sea su propio estilista y tener libertad de hacer sus
combinaciones. A través de ella también se pueden
hacer amigos, intercambiar ideas y obtener información
acerca del acontecer del mundo de la moda. Entre sus fundadores
se encuentra un venezolano, Jonathan Gheller. La página
recibe un promedio de cinco mil visitas diariamente, por lo
que forma parte de los 30 finalistas para el Premio Webware
100 2008 en la categoría Commerce & Events. Compiten
en esa misma clase nombres de la talla de Amazon, Ebay y Craiglist.
Las elecciones fueron on line. Jonathan Gheller estudió
en la Universidad Simón Bolívar.
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