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Guillermo Mariotto
La fe, secreto del éxito
Calificarlo como el venezolano más famoso de Italia no resulta exagerado y en ese camino hacia el éxito no olvida a Venezuela, donde aspira a realizar una obra para los jóvenes
Enarbola la bandera del éxito y ha llegado a la meta a través del camino de la educación y el trabajo constante (Cortesía Maison Gattinoni) Beautiful Garbage  (Cortesia Guillermo Mariotto)
Enarbola la bandera del éxito y ha llegado a la meta a través del camino de la educación y el trabajo constante (Cortesía Maison Gattinoni)
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ELIANA LOZA SCHIANO 
PERIODISTA

Es el venezolano más famoso en Italia, ha logrado conquistar un muy digno lugar en el difícil mundo de la moda y su irónica presencia es frecuentemente requerida en programas de televisión. Desde la caraqueñísima esquina de El Conde, donde nació bajo el signo de Aries, hasta la Maison Gattinoni, Guillermo Mariotto ha recorrido un largo camino con pasión, talento y, sobre todo, con una gran fe.

Conversador, directo, simpático y sin prisas, cuenta que todo empezó cuando decidió aprender inglés y, con grandes sacrificios, su madre, odontóloga, lo mandó a Estados Unidos.

Más adelante, motivado por una historia de amor, dolor y algo de despecho llegó a Italia, donde trabajó en diseño de objetos e interiores. Parece ser muy enamoradizo y apasionado pues por un nuevo amor descubrió la moda.

En 1988, Mariotto entra en el equipo de Fernanda Gattinoni -protagonista indiscutible de la elegancia romana por más de 50 años- debuta en la pasarela en 1994 con su primer desfile dedicado a "Eva" (que inspiró a Robert Altman una escena de su película Prêt-à-porter), asume la dirección artística y hereda un tercio de la empresa al morir su fundadora en 2002.

Su desfile del 27 de enero en un estadio deportivo, se centró en "El hombre, la mujer, el ambiente". Causaron sensación su "Econovía", un fabuloso vestido nupcial confeccionado con la fibra ecológica "ingeo" obtenida del maíz y "Fin del mundo", hecho con desechos de tela que instan a reciclar y proteger el ambiente. "3.500 personas aplaudiéndome fue una emoción muy fuerte, después de quedarme por un instante pasmado, me di cuenta de que era una verdadera explosión de amor", dice radiante. Así, este venezolano se puede atribuir un verdadero "golazo" en el campeonato italiano de la moda.

Mariotto es un gran comunicador y lo transmite en su trabajo. "La moda debe comunicar un mensaje, me aburriría si sólo vendiera vestidos a las señoras", con las 23 personas que trabajan en su taller está en constante búsqueda de nuevos materiales para accesorios, estampados para sus telas y significados trascendentales para sus colecciones. ¿El secreto de su éxito? "¡Fe!", responde tajante, "estoy seguro de que Dios me quiere como yo lo quiero a Él".

Por esa gran fe, en medio de dibujos, muestrarios de telas, lápices de colores y montones de papeles, destaca en su escritorio una imagen del padre Pío, una Virgen y un rosario y, por esa misma fe, quiere "retribuir el amor" que recibe en Roma, un posible tema de su próxima colección "prêt-à-porter". 

A pesar de su itálico apellido es venezolanísimo y muy patriota. Determinantes en su formación fueron las mujeres de su familia: su madre, Hilda Ortiz Zambrano, viuda que educó sola a 6 hijos, su abuela enfermera, Leonor Zambrano, que lo llevó por 14 años a las procesiones de Semana Santa cumpliendo una promesa para salvar al pequeño Guillermo Jesús de una sospecha de leucemia afortunadamente superada, y su tía poetisa, Cecilia Ortiz. Ellas forjaron la seguridad en sí mismo, la religión y el arte, pilares de su fuerte personalidad.

De Venezuela aportó a su moda "la libertad" y extraña el clima y los niños. "Me encantan los carajitos y en Italia hay pocos", explica. Está pensando cómo plasmar ese amor en una ayuda concreta a los jóvenes del interior para construir sus propias casas. Otros proyectos lo llevarán a su país en agosto, el rodaje de un documental para la TV italiana para promover el turismo.

LA PROYECCIÓN A TRAVÉS DE LA ESTÉTICA
La arquitectura es una profesión que se mueve entre el arte y la rigurosidad científica. Los edificios hablan sobre la vida de una ciudad así como los vestidos reflejan un momento en la del hombre, por eso no resulta extraño ver a arquitectos artistas.  Luz María Charlita pertenece a ese grupo. Egresada de la Universidad Central de Venezuela, explica que decidió estudiar la carrera porque a través de ella podía fantasear y hacer de esa fantasía otra nueva. Entre las obras que ha realizado se encuentra la remodelación de Galerías Preciados, que estuvo ubicada en Madrid, Formó parte de un equipo capitaneado por otros dos arquitectos venezolanos, Marión Cisneros y Edmundo Díquez. A su regreso a Venezuela dio un giro a su trabajo y gracias a la influencia que en ella ejerció Sevilla vuelca su creatividad en la orfebrería. Realiza una serie de piezas donde deja impresa la conjunción de dos conocimientos, el del oficio y el de la profesión. Exhibe sus piezas en 17 Peck Gallery, Providence, Rhode Island, EEUU.
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