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Ángel Sánchez
El brillo del esfuerzo
Nadie sabe de lo que es capaz de hacer, hasta que trata de hacerlo, afirmó el escritor Orison Swett Marden y este diseñador venezolano lo demuestra diariamente con sus logros
 
Cuando la profesión se vive ocupa las 24 horas de la vida; por eso Ángel Sánchez es un diseñador a tiempo completo sin que esto lo convierta en un ermitaño (Gil Montaño 
   Cuando la profesión se vive ocupa las 24 horas de la vida; por eso Ángel Sánchez es un diseñador a tiempo completo sin que esto lo convierta en un ermitaño 	(Gil Montaño) (Gil Montaño)  (Gil Montaño)  (Gil Montaño)  (Gil Montaño)  (Gil Montaño)
Cuando la profesión se vive ocupa las 24 horas de la vida; por eso Ángel Sánchez es un diseñador a tiempo completo sin que esto lo convierta en un ermitaño (Gil Montaño Cuando la profesión se vive ocupa las 24 horas de la vida; por eso Ángel Sánchez es un diseñador a tiempo completo sin que esto lo convierta en un ermitaño (Gil Montaño)
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MAYTE NAVARRO  
EL UNIVERSAL

Impecablemente vestido de negro, alejado de cualquier pose superflua, Ángel Sánchez narra su historia en Nueva York. Hace 6 años que emigró a la Gran Manzana, pero no dijo adiós porque continúa ligado a su terruño, para muestra su colección Concept, hecha especialmente para una tienda por departamentos venezolana.

Se ha trazado un objetivo y para lograrlo usa dos instrumentos: el trabajo y la disciplina, por eso no extraña que el periodista Freddy Galiano lo califique como "el diseñador latinoamericano con más  futuro dentro del panorama de la moda americana".

Orgulloso, habla de su último desfile en la neoyorquina carpa de Bryan Park, donde rompió el hechizo, de que siempre, el mismo día de su presentación sucediese algún acontecimiento que distrajera la mirada de la pasarela. "Lo que presenté en este febrero es muy Balenciaga", explica el diseñador trujillano con el mismo júbilo con el que anuncia la inauguración de su nuevo atelier, donde ha dejado su huella como arquitecto, carrera que estudió en la Universidad Simón Bolívar. Los espacios cuentan con el estilismo de Christopher Coleman. "En junio me mudo a esos 7.200 pies donde todo está creado para satisfacer mis necesidades de trabajo".

Que un traje suyo esté en la alfombra roja no le quita el sueño. Prefiere llegar a una fiesta y conseguirse a una dama con alguna de sus creaciones. La soberbia tampoco lo caracteriza. Esto se evidencia cuando sostiene que este período de su vida ha sido de un fuerte aprendizaje. Tampoco la modestia se ha convertido en compañera incondicional pues sin titubeos hace referencia a la colección que lanzará en septiembre, donde está presente el conocimiento del mercadeo y se muestra seguro de la capacidad de producción, lo que le permitirá estar en todo Estados Unidos.

Nombres como Eva Longoria, Queen Latifah, Sandra Bullock están entre sus clientes. No tiene prisa en subir los peldaños de la fama, sabe que lo importante es dar pasos seguros hacia adelante todos los días.     No importa el tiempo que se tarde en llegar, lo importante es hacerlo, afirma. En estos seis años Ángel ha ganado en conocimientos. "No sólo es diseñar. Tengo que conocer y entender lo que es una gerencia, saber leer los números, manejar el mercadeo y la publicidad porque es la única manera de dirigir exitosamente un negocio. Hay que tomarse el trabajo en serio porque la gente identifica la verdad". Al hablar de tendencias califica su colección otoño-invierno 2008 de contemporánea, gráfica y enfocada al corte.

  La diferencia entre el joven de finales de los 80 que se presentaba a casa llena en La Esmeralda a beneficio de Invedin y él de hoy es que ahora hay menos sueños, más conciencia, indagación y sobre todo más conocimiento del negocio. Entre aviones y citas siempre consigue tiempo libre para leer. "Lo hago en inglés, porque aprendí el idioma ya de adulto y debo practicar". Carolina Herrera afirma que lo habla impecablemente.
 "Cuando se trabaja fuera lo más duro es desligarse del país. Los venezolanos estamos pendientes de lo que sucede. Venezuela se convierte en una obsesión. Yo me fui sólo por mi carrera, porque necesitaba crecer profesionalmente".

 Mata la nostalgia en Cocotero, restaurante de dos maracuchos en Nueva York. Algunas piezas de arte en su casa también le recuerda al país pues son piezas de jóvenes creadores venezolanos.

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Crear moda para los niños del mundo

Una de las firmas venezolanas que se expande con rapidez es EPK. Al frente de ella se encuentran Alexandra Azpurua y su esposo Patric Leret, dedicados a crear moda para los más pequeños.  Primero nació la franquicia venezolana que se encuentran en varias ciudades y después se extendió al exterior. Su presencia ha llegado a Colombia, donde han abierto  en Bogotá, Cali y Medellín. Ecuador  tiene una tienda en Guayaquil.

República Dominicana ofrece los productos en sus locales de Santo Domingo y Santiago. En Madrid son dos los almacenes. Un crecimiento rápido que no se debe a la suerte sino a un trabajo en equipo que va desde la selección de los materiales, el estudio de las tendencias del momento, hasta obtener un producto final donde la calidad y el precio llenen las expectativas. Presentan dos colecciones al año  y fabrican prendas desde la talla 0 hasta las de preadolescentes. María Alexandra Azpurua señaló que el éxito radica en pensar en los padres y en sus hijos.

 LA OPINIÓN
Glamour exportable

NELSON BOCARANDA
PERIODISTA

Definiéndolo como "Encanto sensual que fascina" (DRAE) podemos darnos cuenta que en Venezuela -a pesar de los avatares del tiempo, las crisis económicas y los distintos gobiernos que la han malherido- tanto la mujer como el hombre han llevado ese encanto a través de los siglos. Desde el caballero Francisco de Miranda que el 14 de febrero de 1787 encantó a Catalina de Rusia o la seductora pianista Teresa Carreño deleitaba con sus conciertos en Berlín, París o en la Casa Blanca frente a Lincoln, un elegante gentilicio venezolano ha circunvalado el globo terráqueo.

Las venezolanas se han mantenido a la moda y por eso París y Milán han definido la elegancia en nuestra tierra. Aun las mujeres más humildes han hecho gala de ese encanto como lo demostró nuestra primera Miss Mundo en 1955: Susana Duijm. Ejemplos de la admiración que en los centros de la moda hay por las venezolanas nos permite identificar tres elegantes mujeres que han sido iconos para dos grandes modistos: para Cocó Chanel fue Mimí González Rincones, Mimí Herrera lo fue para Christian Dior y Alicia Estrada lo es aún para Karl Lagerfeld. Las pasarelas de los desfiles contaron en los años 60 con Elizabeth Palacios y las portadas de las revistas con Laura Álvarez en los 70. Nombres como Beatriz Uzcátegui, Antonieta Scannone y Margarita Zingg impactaron con su sola presencia.  Hoy la diseñadora venezolana Carolina Herrera continúa el glamour que su suegra Mimí derrochaba en la hacienda La Vega, donde junto a su esposo Reinaldo Herrera Úslar fueron anfitriones de la nobleza y el llamado "jet set internacional". Por el lado masculino tanto Reinaldo padre como Reinaldo hijo, esposo de Carolina, captaron siempre la atención de los flashes fotográficos internacionales por su "savoir faire". Parejas como Eugenio y Luisa Mendoza o Rafael Domingo y Luisa Revenga coparon las páginas sociales. Modelos como Enrique Palacios siguen destacando en pasarelas y revistas ligadas a la última moda. Otras han pasado con bajo perfil en sus salidas con Alberto de Mónaco, con Mike Jagger y varios toreros españoles tras haberlos cautivado con su sensualidad. Otros han corrido con suerte al lado de bellas princesas o millonarias de Europa, Colombia y Estados Unidos.

Aunque lo que más suena es lo que se exporta hay que reconocer que no todo ha salido de nuestra geografía. Bodas y fiestas especiales en las principales ciudades como  Caracas, Valencia, Maracaibo y Barquisimeto no tienen nada que envidiarle a las que el propio "jet set" realiza en París, Madrid, Roma, Londres, Nueva York, Miami y Beverly Hills.  Hoy en centros turísticos de millonarios como La Romana, en República Dominicana, los saraos que allí han ofrecido -y siguen ofreciendo- algunos venezolanos han dado que hablar a la prensa del cotilleo y el corazón. Recuerdo una fiesta en la embajada de su país en Caracas en la que el famoso jeque Ahmed Zaki Yamani, entonces ministro de Petróleo de Arabia Saudita, vio un enorme y elegante toldo de Festejos Mar -eran de los primeros en forma de carpa con diez metros de altura- y le gustó tanto que decidió comprárselo al propietario de la agencia, Francisco Rodríguez. Mandó un avión especial   transportarlo a Riad. Este diario ha registrado por décadas en las columnas de jueves y domingos del colega Omar Lares lo que ha sido el glamour de los venezolanos en distintos escenarios y momentos. Hoy la boliburguesía, despilfarrando miles de millones de dólares que nunca pensaron tener y de los que se han apropiado impunemente, incluyendo banqueros de nuevo cuño, monta grandes saraos y recurren a cantantes costosos como Marc Anthony, Don Omar y la repetida y preferida Olga Tañón, en celebraciones vistosas pero sin ningún glamour ni estilo. Del savoir faire con elegancia al bon vivant bonchón en sólo una década.