MARÍA LUISA IBARRA DE POUMAJOU es una dama de las que dictan la moda de vanguardia en París desde su emporio de "boutiques" superexclusivas, que por su éxito ahora están también en Dubai, Emiratos Árabes; Shanghai, en China, y el Japón.
El "flair", que podría traducirse como "olfato", de María Luisa, heredado de su madre, ese ícono de la elegancia y del estilo, admirada en París, que es Alicia Parés Urdaneta de Estrada, es infalible y así lo ha probado su trayectoria desde 1989, cuando en la primera tienda con su nombre, "María Luisa", que se ha convertido en un emblema, empezó a proponer una manera de vestir distinta, guiándose sólo por su intuición.
Era un vacío a llenar en París y en eso ella sigue
siendo su máxima autoridad.
Esto como introducción a esta venezolana de la mejor
cepa caraqueña, pero también tan francesa como la
torre Eiffel. El porqué de su éxito, nada mejor
que sus opiniones y conceptos, en lo que es una maestra indiscutida.
"Moda y elegancia no son sinónimos: una mujer puede ser muy elegante y no necesariamente estar a la moda. Por el contrario, hay las "víctimas de la moda", que son precisamente eso, porque siguiéndola ciegamente, no son elegantes. El estilo, que es ante todo una identidad, es otra cosa: el atreverse a ser distinto y serlo con naturalidad. Y la moda sirve para tomar los elementos que más atraigan y adaptarlos al estilo personal. Con esto no he dicho que la moda no sea importante. La moda, más que un acto intelectual, es un hecho espontáneo: la primera mujer prehistórica, que al vestirse se puso la piel del animal en otra forma de la acostumbrada, hizo acto de moda. Hay algo de juego en la moda, que siempre tiene que ser agradable y dar placer".
La ropa tiene que ser de calidad. Cuando se tienen dieciocho años, el físico te autoriza lo más barato, que en esa edad parece divertido. Pero más tarde ya no lo es. Así, es preferible diez piezas muy buenas que puedas combinar, a cincuenta que las compraste baratísimas y que se nota en el acto.
Yo propongo en mis boutiques lo que me gusta a mí y que yo pueda visualizar poniéndomelo. Si yo no me lo pudiera poner en ninguna circunstancia, no lo ofrezco, y esa es la seguridad que yo doy a mis clientes.
La moda es un acto social, porque como tú vayas
vestida es la imagen que estás dando a los demás.
Un consejo que yo daría a una mujer que pretenda ser
elegante es que aprenda a conocerse y que ose un poquito ser
distinta. Que no tenga miedo y que no busque la perfección.
A mí no hay nada que más me aburra y encuentre cursi
que esas mujeres vestidas como maniquíes de vitrina".
Leopoldo Fontana
Maritza Sayalero. En 1979, la espigada morena se titula en Australia como la primera Miss Universo venezolana.
Irene Sáez. En 1981, la ciudad de Nueva York fue testigo del triunfo de la venezolana, una de las pocas mujeres que sólo sonrió, en vez de llorar, al ser designada soberana del universo.
Bárbara Palacios. Con el lema "Yo soy Panamá", la venezolana ganó el cetro universal en el año 1986.
Alicia Machado. Con una personalidad espontánea
e irreverente la venezolana obtuvo la corona en Las Vegas,
en la edición de 1996; desde entonces Venezuela no se
titula.