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ELIANA LOZA SCHIANO
PERIODISTA
Una de las mujeres más deseadas de los italianos, la
bella venezolana Aída Yéspica, aun sin proponérselo,
da mucho que hablar en la prensa sensacionalista local, que
le atribuye declaraciones que no ha hecho, amistades que no
tiene y hasta aspiraciones políticas que jamás se
le habrían ocurrido. Ella sólo quiso buscar nuevos
horizontes en el modelaje, comenzó con la pasarela, mostró
su escultural desnudez en calendarios y saltó a la fama
con un programa de televisión, hoy es lo que en Italia
llaman "soubrette", una de las reinas del espectáculo
cómico-musical.
No le gustan los periodistas, pero acepta la entrevista
con una compatriota. En su camerino de la Sala Magherita,
sin un gramo de maquillaje, se aprecia mejor su bello rostro,
en persona luce más joven y delgada que en la TV. Es
sencilla, sincera, habla poco, las preguntas la ponen algo
incómoda porque teme los chismes. La más reciente
falsedad: Silvio Berlusconi le habría propuesto una candidatura
a diputada por su partido Pueblo de la Libertad, a lo que
ella habría replicado a través de una revista que
no votaba y si tuviera que hacerlo elegiría al adversario
Walter Veltroni, del Partido Democrático.
"Pero, ¿cómo se les ocurre?" Berlusconi jamás
me ha pedido nada de eso, yo ni siquiera soy italiana, no
sé nada de política, ningún medio me ha preguntado
nada, por lo tanto tampoco he dicho lo de Veltroni, no sé
por qué inventan tantas cosas", desmiente molesta.
El interés de la prensa italiana remonta
en la ola generada por la boda Carla Bruni-Sarkozy y la presunta
relación Naomi Campbell-Chávez, seguramente Aída
Yéspica fue blanco fácil de la imaginación
periodística porque en una visita del presidente Hugo
Chávez a Milán, el entonces primer ministro Berlusconi
repentinamente la llamó y pasó el celular al mandatario
venezolano para que hablara "con su compatriota más famosa",
cosa que hizo. "Si, eso sí es verdad, simplemente saludé
a Chávez por teléfono, pero tampoco es que sea su
amiga, como dicen por allí", aclara.
Para Aída la vida no ha sido fácil. Aprendió
a enfrentarla a los 17 años, cuando murió su padre
con quien vivía en Petare. Quiso ser modelo, un casting
la llevó a Milán, desfiló ropa íntima
La Perla y para Ferré, pero no duró en las pasarelas.
"Creo que no era suficientemente alta y flaca", a pesar de
un nada despreciable 1,78. Fotos en revistas, 4 atrevidos
calendarios para Italia y uno para España en los que
muestra su espectacular cuerpo, y el salto a la popularidad
con su participación en La isla de los famosos, un "reality"
de TV. Sin ganar, se impuso por su belleza, un romance con
el principal concursante y una pelea a golpes con una antipática
contendora. Hoy es la primadonna del Teatro Bagaglino y ya
hizo Natale in crocera (Crucero de Navidad), su primera película
cómica, con Christian De Sica, hijo del celebérrimo
Vittorio, además de una publicidad de TV para una compañía
de seguros nada menos que con Sean Connery y el videoclip
Latin lover, de Cesare Cremonini.
Su vida sentimental ha tenido altibajos. Ahora es novia
del futbolista Matteo Ferrari. En la fría Milán,
donde reside, extraña a su hermana y a su sobrinita,
la comida y el calor de Venezuela. No tiene aún muy claro
cuál será su próximo paso, tal vez cursos de
actuación, o algo en su país, pero no parece preocuparse
mucho; asegura que se encuentra tranquila y bien con lo que
hace y que "todo es posible, ya se verá".
Cómo se siente ser una de las mujeres más deseadas
por los italianos. "Cómo quieres que me sienta, contenta!".
Obvio, su belleza y sex-appeal la han llevado al éxito.
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