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Aída Yéspica
Belleza que abre puertas
Una de las mujeres más deseadas por los italianos. Se siente contenta por eso. Su belleza y sex appeal la han llevado al éxito a que aspiraba. ¿Qué más puede pedir?
Italia sucumbió ante la belleza de esta venezolana que en noviembre tendrá su primer hijo	(Cortesía Aída Yéspica) (Sandro Pace/AP)
Italia sucumbió ante la belleza de esta venezolana que en noviembre tendrá su primer hijo (Cortesía Aída Yéspica)
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ELIANA LOZA SCHIANO 
PERIODISTA

Una de las mujeres más deseadas de los italianos, la bella venezolana Aída Yéspica, aun sin proponérselo, da mucho que hablar en la prensa sensacionalista local, que le atribuye declaraciones que no ha hecho, amistades que no tiene y hasta aspiraciones políticas que jamás se le habrían ocurrido. Ella sólo quiso buscar nuevos horizontes en el modelaje, comenzó con la pasarela, mostró su escultural desnudez en calendarios y saltó a la fama con un programa de televisión, hoy es lo que en Italia llaman "soubrette", una de las reinas del espectáculo cómico-musical.

  No le gustan los periodistas, pero acepta la entrevista con una compatriota. En su camerino de la Sala Magherita, sin un gramo de maquillaje, se aprecia mejor su bello rostro, en persona luce más joven y delgada que en la TV. Es sencilla, sincera, habla poco, las preguntas la ponen algo incómoda porque teme los chismes. La más reciente falsedad: Silvio Berlusconi le habría propuesto una candidatura a diputada por su partido Pueblo de la Libertad, a lo que ella habría replicado a través de una revista que no votaba y si tuviera que hacerlo elegiría al adversario Walter Veltroni, del Partido Democrático.

"Pero, ¿cómo se les ocurre?" Berlusconi jamás me ha pedido nada de eso, yo ni siquiera soy italiana, no sé nada de política, ningún medio me ha preguntado nada, por lo tanto tampoco he dicho lo de Veltroni, no sé por qué inventan tantas cosas", desmiente molesta.
   El interés de la prensa italiana remonta en la ola generada por la boda Carla Bruni-Sarkozy y la presunta relación Naomi Campbell-Chávez, seguramente Aída Yéspica fue blanco fácil de la imaginación periodística porque en una visita del presidente Hugo Chávez a Milán, el entonces primer ministro Berlusconi repentinamente la llamó y pasó el celular al mandatario venezolano para que hablara "con su compatriota más famosa", cosa que hizo. "Si, eso sí es verdad, simplemente saludé a Chávez por teléfono, pero tampoco es que sea su amiga, como dicen por allí", aclara. 

 Para Aída la vida no ha sido fácil. Aprendió a enfrentarla a los 17 años, cuando murió su padre con quien vivía en Petare. Quiso ser modelo, un casting la llevó a Milán, desfiló ropa íntima La Perla y para Ferré, pero no duró en las pasarelas. "Creo que no era suficientemente alta y flaca", a pesar de un nada despreciable 1,78. Fotos en revistas, 4 atrevidos calendarios para Italia y uno para España en los que muestra su espectacular cuerpo, y el salto a la popularidad con su participación en La isla de los famosos, un "reality" de TV. Sin ganar, se impuso por su belleza, un romance con el principal concursante y una pelea a golpes con una antipática contendora. Hoy es la primadonna del Teatro Bagaglino y ya hizo Natale in crocera (Crucero de Navidad), su primera película cómica, con Christian De Sica, hijo del celebérrimo Vittorio, además de una publicidad de TV para una compañía de seguros nada menos que con Sean Connery y el videoclip Latin lover, de Cesare Cremonini.  

Su vida sentimental  ha tenido altibajos. Ahora es novia del futbolista Matteo Ferrari. En la fría Milán, donde reside, extraña a su hermana y a su sobrinita, la comida y el calor de Venezuela. No tiene aún muy claro cuál será su próximo paso, tal vez cursos de actuación, o algo en su país, pero no parece preocuparse mucho; asegura que se encuentra tranquila y bien con lo que hace y que "todo es posible, ya se verá". 
Cómo se siente ser una de las mujeres más deseadas por los italianos. "Cómo quieres que me sienta, contenta!". Obvio, su belleza y sex-appeal la han llevado al éxito.


PARA DAR LA HORA CON PRECISIÓN Y ELEGANCIA
En una vitrina de un centro comercial caraqueño estuvo en exhibición durante un tiempo un reloj marca Versace con esfera de madreperla y correa de cerámica blanca. Aparte de su inusual belleza, esta pieza contaba con otra particularidad: el accesorio había sido diseñado por un orfebre venezolano, Marco Nocera.  Este hijo de emigrantes italianos, proviene de una familia que ya tiene cinco generaciones en el oficio de la orfebrería y cuyas piezas se han dado a conocer tanto en Venezuela como en Europa. Los Nocera diseñan con regularidad para el mercado europeo, pues tienen negocios con cinco fábricas italianas. Sin embargo, que uno de sus modelos haya sido escogida por Versace es un gran logro. Nocera cuenta en una entrevista que un representante de la marca le pidió que hiciera algunos modelos para mostrar en la Feria Internacional del Reloj en Basilea, Suiza. El prototipo causó sensación en el evento, pues recibieron 4 mil 500 pedidos en sólo siete días. 
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LA PROTAGONISTA
María Luisa Ibarra

MARÍA LUISA IBARRA DE POUMAJOU es una dama de las que dictan la moda de vanguardia en París desde su emporio de "boutiques" superexclusivas, que por su éxito ahora están también en Dubai, Emiratos Árabes;  Shanghai, en China, y el Japón.

   El "flair", que podría traducirse como "olfato", de María Luisa, heredado de su madre, ese ícono de la elegancia y del estilo, admirada en París, que es Alicia Parés Urdaneta de Estrada, es infalible y así lo ha probado su trayectoria desde 1989, cuando en la primera tienda con su nombre, "María Luisa", que se ha convertido en un emblema, empezó a proponer una manera de vestir distinta, guiándose sólo por su intuición.

Era un vacío a llenar en París y en eso ella sigue siendo su máxima  autoridad.
Esto como introducción a esta venezolana de la mejor cepa caraqueña, pero también tan francesa como la torre Eiffel. El porqué de su éxito, nada mejor que sus opiniones y conceptos, en lo que es una maestra indiscutida.

  "Moda y elegancia no son sinónimos: una mujer puede ser muy elegante y no necesariamente estar a la moda. Por el contrario, hay las "víctimas de la moda", que son precisamente eso, porque siguiéndola ciegamente, no son elegantes. El estilo, que es ante todo una identidad, es otra cosa: el atreverse a ser distinto y serlo con naturalidad.  Y la moda sirve para tomar los elementos que más atraigan y adaptarlos al estilo personal. Con esto no he dicho que la moda no sea importante. La moda, más que un acto intelectual, es un hecho espontáneo: la primera mujer prehistórica, que al vestirse se puso la piel del animal en otra forma de la acostumbrada, hizo acto de moda. Hay algo de juego en la moda, que siempre tiene que ser agradable y dar placer".  

   La ropa tiene que ser de calidad. Cuando se tienen dieciocho años, el físico te autoriza lo más barato, que en esa edad parece divertido. Pero más tarde ya no lo es. Así, es preferible diez piezas muy buenas que puedas combinar, a cincuenta que las compraste baratísimas y que se nota en el acto.

  Yo propongo en mis boutiques lo que me gusta a mí y que yo pueda visualizar poniéndomelo. Si yo no me lo pudiera poner en ninguna circunstancia, no lo ofrezco, y esa es la seguridad que yo doy a mis clientes.  

  La moda es un acto social, porque como tú vayas vestida es la imagen que estás dando a los demás. Un consejo que yo daría a una mujer que pretenda ser elegante es que aprenda a conocerse y que ose un poquito ser distinta. Que no tenga miedo y que no busque la perfección. A mí no hay nada que más me aburra y encuentre cursi que esas mujeres vestidas como maniquíes de vitrina".
Leopoldo Fontana

 EL LEGADO
Coronas

Maritza Sayalero. En 1979, la espigada morena se titula en Australia como la primera Miss Universo venezolana.

Irene Sáez. En 1981, la ciudad de Nueva York fue testigo del triunfo de la venezolana, una de las pocas mujeres que sólo sonrió, en vez de llorar, al ser designada soberana del universo.

Bárbara Palacios. Con el lema "Yo soy Panamá", la venezolana ganó el cetro universal en el año 1986.

Alicia Machado. Con una personalidad espontánea e irreverente la venezolana obtuvo la corona en Las Vegas, en la edición de 1996; desde entonces Venezuela no se titula.