A sus 30 años, el venezolano se ocupa de afinar la producción de su segundo largometraje: La Reina del Sur, basada en el libro de Arturo Pérez Reverte (richard drew/ap)
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Jonathan Jakubowicz
Por las calles de Hollywood
Jonathan Jakubowicz comenzó un ir y venir entre Caracas y Los Ángeles tras el estreno en esta ciudad de "Secuestro Express", su primer largometraje, que le abrió más de una puerta en el cine
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A sus 30 años, el venezolano se ocupa de afinar la producción de su segundo largometraje: La Reina del Sur, basada en el libro de Arturo Pérez Reverte (richard drew/ap)
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ROBERT ANDRÉS GÓMEZ
EL UNIVERSAL
Tras el estreno de Secuestro Express (2005) en Los Ángeles,
el joven realizador Jonathan Jakubowicz inició un periplo
internacional que terminó dándole un lugar en la
ciudad californiana. Con dos años a medio camino entre
Caracas y Hollywood, el cineasta venezolano afina hoy
la producción de La Reina del Sur, su segundo largometraje,
basado en la novela homónima del escritor español
Arturo Pérez Reverte.
Pese a la dedicación, le queda tiempo para transitar
de Silverlake al downtown, y disfrutar de la vida bohemia
que palpita por allí, sin rutinas de por medio.
"Cada día es diferente, cada semana es diferente. Puedo
pasar un día reunido con la gente de efectos especiales
de La Reina del Sur, haciendo "story boards" o planificando
alguna secuencia de acción. Puedo pasarlo en casa leyendo
la nueva versión de un guión en el que estoy trabajando
con otro guionista. Algunos días escribo, edito cosas
que filmo y cosas que no. A veces tengo presentaciones con
productores o ejecutivos de estudio o me reúno con un
actor que quiere estar en La Reina... otros decido desconectarme
y leer a Nietzsche para recordarme por qué fue que decidí
ser escritor, o me leo The Economist para tratar de darle
una ilusión de sentido al mundo".
No obstante, aunque no tiene tiempo para aburrirse,
Jakubowicz tiene más de una razón para recordar
a Caracas. La vista de su casa, dice, es casi un calco de
la imagen de la capital venezolana. "Si a eso le sumas que
todas las mañanas leo las noticias venezolanas y desayuno
arepas, tengo un hogar bastante criollo en Los Ángeles".
-Usted fue profeta en su tierra. ¿Por qué
decidió irse?
-En realidad no me he ido. Divido mi tiempo entre Caracas
y Los Ángeles, pero nunca me he ido ni me iré de
Venezuela.
-¿Qué es lo mejor de vivir fuera?
-Caminar a las 4 de la mañana sin temor a nada, ni al
hampa ni a la policía.
-¿Y lo que más extraña de Venezuela?
-Cuando estoy afuera me hace falta esa intensidad que tiene
la realidad venezolana. Y sin duda el calor humano de la gente,
la familia, los panas, la playa, la rumba.
-En todo caso, usted va y viene. No es un poco esquizofrénico
el ir y venir.
-La mayoría de los venezolanos que conozco que viven
en el exterior se sienten más venezolanos que los que
viven en elpaís. Es un fenómeno que mezcla la nostalgia
con el hecho de que los que viven afuera no se calan las trancas
ni las cadenas de Chávez mascando coca ni el hampa. Creo
que la nacionalidad se arraiga mucho más cuando uno va
y viene, sobre todo porque ves la realidad nacional con más
objetividad, porque eres menos víctima de ella. Personalmente
me siento mucho más venezolano desde que comencé
a viajar, aunque sea un sentimiento esquizofrénico.
-¿Rodar en el extranjero es más fácil?
-Al contrario, rodar en Caracas es más fácil porque
uno se conoce todas las mañas y todos los rincones.
-¿Hollywood es un monstruo de siete cabezas
o es puro cuento?
-No es puro cuento. Es una industria viciada, burocrática,
formulaica, que trata de apostar por lo seguro y teme mucho
a los riesgos. Es casi imposible hacer una gran película
dentro del sistema de los estudios.
-Por estar fuera, ¿su cine será más
o menos venezolano?
-Una película mía filmada en el exterior será
menos criolla que Secuestro Express. Pero creo que mi cine
en el extranjero es mucho más venezolano que el
de los Villanos del Cine. Ellos no hacen cine venezolano,
hacen cine chavista.
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DE A POCO, SE CONQUISTA LA MECA DEL CINE
De a poco, Hollywood se llena de venezolanos. Con un éxodo
aún no cuantificable, a la ciudad más emblemática
del cine han ido a parar más de un hijo de esta tierra,
en busca de su propio hacer.
Detrás de las cámaras, además de Jakubowicz,
se encuentran directores y guionistas como Sebastián
Gutiérrez, quien ya firmó los guiones de Gothika,
Serpientes a bordo y El ojo.
Un cortometraje oscarizado, Pedro y el lobo, puso en la mira
a la escritora y directora Marianela Maldonado. Y no son los
únicos.
El merideño Esdras Varagnolo ya ha puesto su talento
en los efectos visuales de cintas como Ratatouille, Cars o
Yo Robot; y muy pronto en Wall-E.
Antes, Temístocles López rodó Cadena de deseo,
un film coral más que interesante; y ahora preproduce
un biopic sobre Man Ray.
Si de actores se habla, María Conchita Alonso, Edgar
Ramírez y Patricia Velásquez llevan la bandera.
¿Quién sigue?
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