Lo llaman el poeta, y no les falta razón. Más allá de los sus títulos El Amor Tóxico (2005), Boulevard (2002), Tatuaje (2000), Balada (1993) y La Orilla Encendida (1983) Leonardo Padrón ha sabido inundar sus creaciones con una magia particular, que aun en medio del maltratado género de la telenovela, sus diálogos están llenos de una poesía que va de lo sublime a lo urbano. Sus personajes, incluso los más locales, hablan un lenguaje que trasciende, y sin duda, -con sus altas y sus bajas- podrían estar sentados en la silla de enfrente del escritor y ser protagonistas de sus Imposibles.
Leonardo Padrón creyó en sus años pueriles que la Ingeniería de Sonido sería su destino, pero la palabra y sus modos de decirla le regalaron la posibilidad de hacer vida contando historias.
El mundo, gracias a la distribución de sus telenovelas, más de ocho, ha conocido de su obra. Más allá de los convenios entre empresas que permiten que las producciones de Venevisión se transmitan en Estados Unidos y Latinoamérica, España, por ejemplo ha conocido de las temáticas locales de Cosita Rica o Ciudad Bendita.
Pero Leonardo Padrón no es un libretista o un guionista divorciado de la realidad social, por ello su obra recrea y enseña, su obra entretiene y permite reflexionar las situaciones de la vida.
Sus telenovelas son un fenómeno, no sólo en Venezuela, sino en el exterior. Por ello el autor ha sido invitado a numerosas conferencias y seminarios sobre el género.
Salamanca, Praga y algunas ciudades de Colombia han recibido a Padrón para que éste cuente cómo se hace una telenovela que contenga el sentido original del género, la historia de amor, pero que abarque también otras características de la vida social que a cada pueblo le corresponde enfrentar.
Por ello sus buhoneros, sus barrios, sus matrimonios en crisis, o sus mujeres empeñadas en surgir, más allá de lo que los convencionalismos mal entendidos han determinado por siglos.
El cine, en menor medida, pero también con su contribución importante ha permitido la internacionalización de Padrón. Manuela Sáenz recorrió el mundo con un guión de su autoría para conocer a una "Libertadora del Libertador" en otra faceta, mucho más humana.
Sus libros, sin convertirse en bestseller se encuentran en las estanterías de países tan remotos como Bulgaria, donde Balada, traducida a tres idiomas, se editó con mucho éxito, lo mismo que ocurre con El Amor Tóxico, su más reciente edición, que ya está en España.
Además Padrón, exigente en su búsqueda de
personajes que tienen mucho que decir, prepara una edición
internacional de su exitosa serie Los Imposibles, un libro,
que sin dudas, dará de qué hablar, y de qué
leer. Alfredo Yánez Mondragón
Crónicas Marcianas. Con la audiencia cautiva por los temas del corazón, o cotilleo, el estilo irreverente y de vanguardia de Boris Izaguirre supo imponerse en las noches de la televisión ibérica. Como contertulio acaparó la aceptación del público.
El Juego de la Oca. Concurso de competencias originales, en un fantástico estudio de televisión. Ivonne Reyes, una venezolana destacada en su patria, más por las telenovelas que por la animación, convenció por su frescura en la conducción, como contrafigura.
Miss España. Formó parte del boom
que causó en la televisión como cantante sensual.
Carlos Baute llevó adelante la presentación del
certamen de belleza.