Home
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
Humberto Campíns
Enamorado del universo
Para este científico, además del lado racional hay otro donde caben la magia, el romanticismo, el rostro poético. Por eso cuando ve un atardecer lo mira con el corazón y no lo analiza.
Uno de los asteroides que descubrió lleva su nombre lo que es motivo de orgullo familiar
(Kelsey Hargrove)
Enviar Imprimir Comentarios
(2) 18 votos
Votar
PILAR DÍAZ 
EL UNIVERSAL

A los cuatro años el pequeño Humberto sacó de quicio a su nana. Con claridad meridiana, el niño le aseguró que, tras abordar un helicóptero, llegaría a Marte. "Loco". Ese fue el comentario que recibió a su propuesta, pero el niño, inspirado por la labor científica de su  padre, siguió con la idea.


Hoy, Humberto Campíns, es profesor de Física y Astronomía, dirige el Grupo de Ciencias Espaciales y el Planetario en la Universidad del Centro de Florida (UCF), adonde llegó para tomar las riendas de un departamento que comenzó con 45 estudiantes en cada semestre. Con el paso del tiempo se convirtió en un lugar de estudios donde 1.200 alumnos aprenden sobre Astronomía.


Campíns se ha especializado en el estudio de los asteroides y el papel que pudieron desempeñar en los orígenes del agua, así como de los seres vivientes en el planeta Tierra. El trabajo ha recibido apoyo financiero de la Agencia Nacional Aereoespacial (NASA), donde ha propuesto explorar la Luna terrestre y una de las lunas del planeta Marte. No llegará en helicóptero, pero igual estará en el planeta rojo de alguna manera, la investigativa.


-¿Qué estudia un astrónomo?


-Las estrellas, los planetas y los cuerpos celestes para determinar su origen,  composición,  influencia sobre el origen y evolución de la Tierra. Cuando ésta se formó estaba muy caliente, era un océano de magma, pura lava. Poco a poco se fue enfriando la corteza. Los cometas que la impactaban  fueron creando el agua, hasta llegar a lo que conocemos.


Campíns se prepara para vivir un año sabático, tiempo en el que se acercará más a los astros. Se irá a las islas Canarias, donde se   levanta el telescopio más grande que hay en el mundo.


-¿Cómo se sintió cuando la Unión Astronómica Internacional bautizó el asteroide 3.327 con su apellido?


-Fue una sorpresa muy agradable. Es de resaltar que un colega lo descubrió y propuso que llevara mi nombre y los de cuatro compañeros que estaban en el mismo proyecto de investigación. El que descubre el asteroide no impone sino propone el  nombre que se le quiere dar. Es la Unión Astronómica Internacional la que aprueba la propuesta.
Lo que más me emocionó es que mi padre, quien también fue científico -ganador del Premio Nacional de Medicina-, me dijera que había inmortalizado el nombre de la familia,  que estaba muy orgulloso de mí. Siempre lo he admirado, pues en verdad que no sé de dónde sacaba tiempo para atender sus responsabilidades clínicas, investigativas, atender a una familia con 7 hijos y tener una hacienda.


-Para usted, que es un estudioso del Universo, ¿cuál es el atardecer más bonito que ha visto?


-Los de Barquisimeto y Quíbor, en general los atardeceres de la tierra larense. Para mí son inolvidables los que vi cuando era niño. Yo viví muchos años en Arizona.  Es una zona muy parecida climáticamente a Barquisimeto, pero no he visto nada como los atardeceres con los cardones.

 

-¿Esa respuesta forma parte de un estudio científico o está hablando con el corazón?

 

-Con el corazón. Hay algo curioso. A mí me gusta todo lo que tiene que ver con la ciencia. Pero si hay algo que vale la pena ver con el corazón es un atardecer. Si bien es cierto que eso me llevó a estudiar Ciencias, considero que la parte subjetiva de un cielo despejado no permite hacer análisis, para que todavía siga siendo mágico. Lo poético complementa mi lado científico.


LE DECLARÓ LA GUERRA A LA MALARIA
Doctora en Medicina (MD), máster en Ciencias y PhD, médico e investigadora son sólo algunos de los logros que figuran en el currículo de Adriana Tami, una destacada científica venezolana que ha realizado grandes aportes para el tratamiento de enfermedades epidemiológicas. Adriana se graduó como médico en la Universidad de Carabobo en el año 1999, tras desarrollar su tesis en el control de la schistosomiasis urbana, investigación que llevó a cabo en las comunidades indígenas de la región amazónica de Venezuela.  En 1994 se trasladó a Inglaterra, donde ingresó en el London School of Hygiene and Tropical Medicine y obtiene el doctorado, título con el que viaja a Tanzania para avanzar en el control de la malaria en esa nación. El exitoso proyecto combinó la recopilación in situ de información humana y entomológica con epidemiología, sistemas de información geográfica y modelos matemáticos. Es experta además en genética y políticas de salud referentes a enfermedades tropicales e infecciosas.
PUBLICIDAD
 
 
Participa
envíanos tu comentario. 
 
Comentarios
(1)
Enviar Imprimir
reyna varela
08.06.2008 | 12:31 PM
Gracias a la iniciativa de El Universal por destacar a los venezolanos de peso...pero hay miles, muchos mas, en cada lugar luchando por ser mejores y aportar. Respecto al Dr Campins, pense que la cronica aludiria al Dr. Humberto, padre, gentilisimo vecino del Centro Historico de Barquisimeto. Toda la cuadra recuerda al catirito que en lugar de quedarse jugando en la Plaza Lara cruzaba como una flecha hasta llegar al Observatorio, frente al Colegio San Jesé de Tarbes...