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Asdrúbal Baptista
El petróleo desde otra óptica
Determinar las consecuencias de una economía petrolera y elaborar una teoría sobre el rentismo ocupa el valioso tiempo de estudio de uno de los más reputados investigadores del país
Muchos lo han definido como el economista vivo más importante de Venezuela. Su pasión por la Historia Económica de Venezuela forma parte del acervo nacional (El Universal)
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LETICIA BERRIZBEITIA 
EL UNIVERSAL

Hay quienes dicen que no se van de Venezuela por el clima privilegiado y la calidez de la gente. Lo que es poco común es escuchar razones como las del  profesor Asdrúbal Baptista: "quiero estar en Venezuela porque ¿a qué otra cosa puede aspirar un científico social aparte de estar en el centro de los acontecimientos? No será este el mejor de los momentos, pero sí es un tiempo fascinante, empezando por el hecho de que es el único que nos tocó vivir".

Convertir al propio país en objeto de estudio sólo es posible cuando hay un sincero compromiso con la labor investigativa e intelectual. Esta ha sido la vocación del profesor Baptista, que lo llevó, por años, a desarrollar las especificidades de una economía basada en la renta petrolera. "Es mi modestísimo aporte recorrer este asunto del petróleo desde las ópticas por las que la ciencia social la puede ver", afirma.

Doctor en Economía, con licenciaturas tanto en esa especialidad (1968) y en Derecho (1969), Baptista construyó su formación académica entre la Universidad de los Andes (ULA) en Mérida, su ciudad natal, y universidades inglesas, entre ellas Cambridge. "Mérida tenía virtudes excepcionales para la vida académica. Es uno de esos privilegios que da el destino", comenta.

Gracias al financiamiento de esa casa de estudios pudo ir al Reino Unido,  donde cayó en cuenta de que "era muy largo el camino que faltaba por andar". Por eso, tras cuatro años de estudio regresa a Venezuela decidido a leer los clásicos del pensamiento económico. "Descubrí la diferencia abismal, imposible de exagerar en su importancia, entre un libro de texto y uno de pensamiento auténtico". Estos estudios rendirían sus frutos posteriormente, a la hora de proponerse como línea investigativa la economía petrolera.

"El tema del petróleo es el tema de la renta del petróleo. Es un hecho mundial, no local. Pero a la vez ¿qué problema más interesante impone un país como Venezuela?", explica Baptista, quien ha publicado diversas investigaciones al respecto, donde destaca "El relevo del capitalismo rentístico.

Baptista, quien  preside la Academia Nacional de Ciencias Económicas, insiste: "el petróleo es tan dominante en la escena mundial que termina por ser único. Es un patrimonio común decisivo".

Entre los méritos que acumula el especialista en economía petrolera, recuerda con especial agrado su nombramiento en la cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge, privilegio que comparte con los intelectuales Luis Castro Leiva, Mario Vargas Llosa y Germán Carrera Damas. 

  Quizás su mismo interés científico por el contexto venezolano lo llevó a aceptar en 1994 el Ministerio de Estado para la Reforma de la Economía. Sólo pasó tres meses frente al despacho, debido a la conciencia de que a la política "no se va improvisadamente, no valen los libros y los títulos". No obstante, si las circunstancias lo demandaran, Baptista consideraría aceptar un cargo público: "no me estoy ofreciendo en modo alguno. Pero hay otras maneras de servir sin estar en el aparato administrativo".

"No me iría de Venezuela porque hay arreglos complejos que sólo se dan aquí… cuando me paseo por los jardines de Cambridge, aunque son hermosos, me pregunto ¿y aquí pasará algo alguna vez?". No es lo individual lo que preocupa a Baptista sino lo que es capaz de dejar a su sociedad mediante el esfuerzo intelectual. Y personajes tales nunca dejan de ser servidores públicos. 


EN SUELO MERIDEÑO INVESTIGAN ORIGEN DE LA GALAXIA
Anna Katherina Vivas lleva 13 años observando el cielo. De tanto recorrer el firmamento con el telescopio, un buen día se topó con un grupo nuevo de estrellas que distantes brillaban en la Vía Láctea. Eran 70 en total y todas pertenecían al prototipo RR de la constelación Lira, que se encuentra ubicada en el halo (o primer componente) de la galaxia. "Estas estrellas son las más viejas de la galaxia. El estudio de cómo están distribuidas en el cielo, cuál es su composición química  y cómo se mueven, ofrece información sobre cuándo y cómo se formó el halo. Es uno de los problemas más grandes que tiene la astronomía hoy y nosotros trabajamos en ello", explicó Vivas, quien se graduó cum laude en Física en la Universidad de Los Andes en el año 1995. En la investigación, se usó una cámara de gran formato instalada en un telescopio del Observatorio de Llano del Hato, ubicado en los Andes merideños, por lo que puede afirmarse que todos los datos del trabajo son 100% venezolanos.
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 LA OPINIÓN
Cultivar y preservar los cerebros

MANUEL CABALLERO
HISTORIADOR

Hasta hace unos cuarenta años, cuando, fuera de las fronteras patrias, uno mostraba el pasaporte, lo más probable es que el interlocutor dijese: "¿Venezolano? ¡Ah, petróleo!". Más acá, hace un cuarto de siglo, la exclamación era diferente: "Venezuela? ¡Ah, mujeres bellas!". Hoy se va imponiendo en Europa y América, en los ambientes cultos primero, en el público grueso después, una exclamación diferente: "¿Venezuela?¡Ah, la música!".

Para lo que una expresión ya medio cursilona llama la "autoestima" nacional, debería ser mucho más importante esta última exclamación que las dos primeras. Porque aquellas pueden ser atribuidas al capricho de Dios Padre Todopoderoso, pero esta última se ha ganado a punta de trabajo y, para no abandonar el tono bíblico, con el sudor de la frente.
A todos nos enorgullece que un Simon Rattle, director de la más famosa orquesta del mundo, hable de una "resurrección" de la música a partir de Venezuela. Pero, para los venezolanos, hay una lección que no se debería olvidar jamás, a saber que el celebrado arte de los jóvenes músicos venezolanos no es sólo producto del talento, sino del tesón.

Es muy conocido el chiste del millonario norteamericano que trasladó piedra por piedra un castillo inglés a California; pero no pudo reproducir en su tierra, y tal cual, su brillante y sedoso césped. Al interrogar al jardinero sobre la fórmula empleada para obtener ese resultado, éste le replicó : "Muy sencilla: regarlo todos los días y podarlo todos los meses… durante cuatrocientos años seguidos". No hay otra: en nuestro caso, con hechos y no con palabras, las orquestas sinfónicas juveniles se han lanzado a un combate contra el peor de los males de los venezolanos, la improvisación.

Así, lo que el mundo entero celebra hoy con justicia no es el genio aparecido por obra y gracia del Espíritu Santo, sino el resultado del trabajo cotidiano durante treinta años.
Cuando revisamos la lista propuesta sobre los venezolanos más destacados, encontraremos allí en el ejemplo de cada una de esas individualidades, que han llegado a donde han llegado siguiendo la misma fórmula de los músicos que ha formado el maestro José Antonio Abreu: trabajo, trabajo y más trabajo. Pero todo lo anterior sería apenas descriptivo, la constatación del triunfo de un talento y un tesón individuales, si no pudiese tener un resultado real y efectivo más allá del uno en provecho de todos: pluribus unum, para no ahorrarnos el latinajo.

¿Es eso posible? No sólo lo es, sino que estas orquestas juveniles nos señalan un camino para alcanzar esa meta, colectiva y no sólo individualmente. Pero además, no es nada nuevo, ni tampoco una ensoñación individual, una ciega apuesta al futuro. Desde los tiempos de Napoleón Bonaparte, en Francia se dieron cuenta de lo útil y necesario que era lanzarse a la caza de talentos en matemáticas, becarlos, internarlos y darles una formación rigurosa: se trata del famoso Politécnico. Y no es cosa que se reduzca a las llamadas "ciencias duras": después de 1945, se creó la Escuela Nacional de Administración (ENA), donde se forman los mejores talentos para la administración pública. Algunos de los mejores gobiernos que ha tenido Francia, se han sostenido con el apoyo de una especie de aristocracia no de cuna ni de dinero, sino del talento, los famosos "enarcas".

Las individualidades que los lectores han escogido como lo más representativo de su talento, y el verdadero (y no simplemente "pantallero") orgullo nacional, demuestran que la materia prima (la materia gris) existe. Las orquestas juveniles muestran cómo eso puede volverse un fenómeno de masas. Lo uno sostendrá lo otro, y así no se deberá temer la "fuga de cerebros". A condición de que la política del Estado no sea la "expulsión de cerebros".