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RAÚL CHACÓN
EL UNIVERSAL
De todas las áreas de la arquitectura, es aquella vinculada
al diseño de los paisajes públicos la que ha sido
centro de interés de su vida profesional. Tanto en su
rol de docente como en su trabajo de investigación -por
no mencionar los múltiples proyectos en los que ha aparecido
su firma- el estudio de la relación entre arquitectura
y paisaje ha sido tarea sostenida en el tiempo, una misión
a la que se ha dedicado con tanta pasión, que su nombre
es ya referencia en el plano internacional, sobre todo cuando
se habla de la arquitectura paisajista moderna y contemporánea
en entornos urbanos.
Anita de la Rosa de Berrizbeitia, caraqueña que iniciara
sus estudios de arquitectura en la Universidad Simón
Bolívar, obtendría su maestría como arquitecta
paisajista en Harvard. A esta institución -y a esta rama
de la profesión que no sabía que existía- llegaría
cuando, todavía estudiante en Wellesley College, tomó
un curso de introducción a esa disciplina, que significó
su encuentro con un nuevo mundo. "Me parecía un campo
más creativo, más amplio. Yo crecí viendo los
paisajes más espectaculares, las playas, los Andes, el
mismo Parque del Este... eso me ha debido influenciar muchísimo".
Desde entonces, su ascenso profesional ha sido sostenido.
Luego de trabajar para la firma de diseño Child Associates,
y de haber ingresado en las filas docentes de la propia Harvard
-allí ejerció entre 1993 y 1998-, una nueva oportunidad
de crecimiento se le presenta.
La Universidad de Pensylvania, una de las más respetadas
cuando se habla del estudio de la relación entre arquitectura
y paisaje, la admite en su cuerpo profesoral. Acá encuentra
el entorno ideal para cumplir con las metas que se había
propuesto: estudiar las bases teóricas del paisajismo
contemporáneo. Actualmente profesora tenure -y también
associate chair- del Departamento de Arquitectura Paisajista
de esa institución, dice que la experiencia ha sido fantástica:
"La Universidad de Pennsylvania se destacó a nivel mundial
gracias al trabajo de Ian Mc Harg (jefe del departamento hasta
mediados de los 80), quien, preocupado por el crecimiento
de las ciudades sin ninguna consideración hacia el paisaje
y el medio ambiente, concibió una metodología que
ayudaba a decidir dónde emplazar desarrollos de una manera
económicamente sostenible. Sin embargo, a principios
de los noventa, el énfasis disciplinario en la universidad
cambia. Continúa el interés por la ecología,
pero notamos que debíamos desarrollar el concepto teórico
cultural de la disciplina".
En esa tarea, la venezolana se ha ganado un lugar de prominencia,
gracias, en gran parte, a trabajos de investigación que
han sido premiados. En particular, un libro suyo, Roberto
Burle Marx in Caracas: Parque del Este, 1956-1961, recibió
el prestigioso John Brinkerhoff Jackson Book Prize.
La seducción que ha ejercido Caracas sobre esta arquitecta
es de tal magnitud que no sólo ha sido reconocida por
su libro sobre el Parque del Este. Y es que en varias ocasiones
ha traído al país a sus estudiantes. "Los mejores
momentos de mi carrera como docente los he tenido en Caracas,
donde he expuesto a estudiantes americanos, europeos y asiáticos
sus maravillas y también sus grandes retos (los barrios).
Al terminar la semana salen agotados y transformados. Es una
de las experiencias más gratificantes que he tenido,
pues les he abierto los ojos a un modo diferente de entender
los procesos urbanos, además del orgullo que me da mostrarles
mi ciudad".
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CUANDO LA UNIVERSALIDAD ES ORGULLO NACIONAL
Es un venezolano nacido en Londres. Se llamó Carlos
Raúl Villanueva. La obra urbanística de este arquitecto
se desarrolló en Caracas y fue tan relevante que transformó
la ciudad, colocándola en la corriente del modernismo.
Estudió en París, donde se graduó. Una de sus
grandes obras es la Ciudad Universitaria, declarada por la
Unesco
Patrimonio de la Humanidad, precisamente en el
año del centenario de su nacimiento, es decir en el 2000.
Villanueva estuvo cerca de grandes artistas. Sobre él
opina William Niño, quien afirma: "Villanueva pertenece
a una generación de arquitectos modernos internacionales
que demuestran cómo el proyecto de las vanguardias al
aplicarse en Latinoamérica en condiciones totalmente
distintas a las que dieron su origen en Europa se revitalizó
y humanizó". Carlos Raúl Villanueva obtuvo
premios como el del Congreso Panamericano de Arquitectos en
Lima, el de la Bienal de Sao Paulo y el Premio Nacional
de Arquitectura de Venezuela.
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