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Amílcar Maestre
La clave está en la conciencia
No come arepas sino "blinis". No ha pisado los 30 y ya fue condecorado por la Universidad de San Petersburgo. Las neurociencias aplicadas son su área de investigación.
En Venezuela, dice Maestre, existen hoy en día instituciones científicas más sólidas que en el pasado, aun cuando falta mucho por hacer (Gil Montaño)
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SARA CAROLINA DÍAZ 
EL UNIVERSAL

Amílcar Maestre tiene 28 años, mucha curiosidad y un trabajo difícil de digerir: Realiza investigaciones en el área de la neurociencia aplicada y enfermedades neurodegenerativas de etiología genético-infeccioso y neurovirología. Rusia y los fríos países nórdicos acogieron con calidez sus investigaciones hasta el punto de que el joven científico fue distinguido en 2005 como Profesor Ad Honorem, del English Language Department of Neurology and Medical Genetic de la Academia de Ciencias Médicas de San Petersburgo.

-¿Por qué se fue del país?

-Me fui en 1997 por la falta de seriedad y  de normas eficaces con que se abordaban muchos asuntos relacionados con la Ciencia, entre ellos los presupuestos. Mis profesores venezolanos actuaban entre acrobacias y vía crucis  interminables ante la ignorancia suprema de los analfaciencia. Durante mucho tiempo hubo una ignorancia total con respecto a los científicos.

-¿Cuáles son sus expectativas sobre el aporte que pueda hacer el llamado socialismo del siglo XXI al desarrollo científico venezolano?

-Ya ha aportado algo positivo, y eso hay que reconocerlo. Se ha creado un Ministerio de Ciencia y Tecnología, se han creado instituciones científicas más sólidas que ayer y se ha creado un grupo más serio de instituciones de ciencia donde hay gente de reconocimiento mundial trabajando en crear algo mejor, salir del atraso. No obstante es en el desarrollo de nuestra conciencia-nación en donde está la clave de nuestro crecimiento. Siempre habrá torpezas, errores, obstáculos en el hacer. Pero nada es tan negativo, tan lesivo, como  desear el fracaso absoluto de tu propia nación.

-¿Cómo evalúa el actual éxodo de artistas y científicos venezolanos?

--Fatal. Pero no he visto nuestras principales referencias científicas, que son mundiales, como una masa de éxodo evitando las grandes circunstancias a las cuales se enfrentaron en su tiempo. Vargas construyó una casa del saber en medio de la independencia con una vocación prometeica; Fernández Morán , el IVIC en la dictadura; José Antonio Ramos Sucre, Lazo Martí y muchos otros dotaron de  universalidad a la poesía venezolana. A partir de allí un sinnúmero de ejemplos titánicos que se dieron a la tarea de construir una nación virtuosa. Hay ejemplos como Américo Negrette, Gustavo Dudamel, Jesús Soto, José Ramón Guzmán y muchos otros que fueron y son referencia en sus especialidades.

-¿Considera que desde otro país se puede hacer un aporte a Venezuela en cuanto a la difusión de conocimientos, etc?

-Totalmente, siempre que haya un interés franco, sincero y abierto. Debo decir que el que no admira lo mejor, no puede mejorar. El que ve los defectos y no las virtudes, las culpas y no los méritos, las discordancias y no las armonías, muere en un bajo nivel donde vegeta como un crítico. Por tanto, la forma de mejorar con, y gracias al aporte de otras naciones, es hacerles ver nuestras prioridades y sus potenciales ayudas eficaces.

-¿Qué es lo que más extraña de Venezuela?

-Siempre se extraña todo si se le conoce con profundidad. No hay paisaje que no se asimile en grado sublime cuando se está pisando tierra venezolana.

-¿A qué saben las arepas en San Petersburgo?

-No hay arepas. Sólo blinis.


UNA NOVELA QUE ESTÁ EN MÁS DE 40 LENGUAS
Cuando se habla de la gran novela venezolana hay que remitirse a Doña Bárbara, la obra más relevante de Rómulo Gallegos. Es considerada fundamental. Se publicó en España, en febrero de 1929 y siete meses después, en septiembre  fue declarada por la crítica como la mejor novela del mes publicada en el país ibérico. Se dio a conocer en los Estados Unidos, en 1931 con la traducción de Robert Malloy.  La primera reseña de Doña Bárbara de que se tiene noticia se publicó en el diario El Universal el 24 de abril de 1929 y la escribió Pedro Sotillo. En 1944 la novela alcanzó cuarenta y cuatro ediciones y su popularidad podía compararse tan sólo con la de María de Jorge Isaacs. Fue llevada a la pantalla grande en 1943. La película la  produjo Clasa Films, bajo la dirección de Fernando de Fuentes. El rol estelar correspondió a la actriz mexicana María Félix. Ha sido traducida a unos cuarenta idiomas, entre los cuales se cuentan el mandarín, el coreano, el checo, el inglés y el italiano.
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Comentarios
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Vasily Rodrigues Leshikov
17.05.2008 | 2:10 AM
Amilkar Maestre es uno de los jóvenes científicos más importantes de la Academia de Ciencia Médicas de Saint Petersburg, Russian Federation. Su nombre lo conocí en Inglaterra durante unas conferencias generales de Ciencia. Y allí es considerado un Académico práctico. De por sí, creo que sino me equivoco, es el único latino-americano con tal distinción y el más joven en haber recibido la misma. Hay información en ruso sobre eso. Muchos no le conocen en su país natal&