Este es un artista que no vive de la música sino para ella. Sus canciones son una referencia para todos los venezolanos, y también lejos de las fronteras (Cortesía)
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Oscar D'León
"Soy un profesional nato"
Con la gracia del ritmo y derrochando color y sabor caribeño, peleó con constancia para alcanzar sitio de honor en la historia de la salsa: "el Diablo" de Antímano transmutó en Sonero del Mundo
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OSCAR MEDINA
EL UNIVERSAL
Hay que ser de otro planeta o de alguna tribu perdida en
la selva para no haber escuchado nunca al hijo de Carmen Dionisia
y Justo León. De Antímano salió para convertirse
en el Sonero del Mundo y ya nada pudo detenerlo. La fiesta
que comenzó con su nacimiento en 1943 -por suerte para
todos- aún sigue prendida. Y lo que falta.
-Por ahí dicen que la única manera de bajarte
de un escenario es con un abogado, que cuando empiezas no
hay manera de llegar al parampampán final...
-Decir que con un abogado es como un poquito exagerada la
cosa. Realmente hay casos en los que los empresarios tienen
un tiempo estipulado en el escenario y se ponen nerviosos.
Pero yo lo hago porque me gusta, porque disfruto lo que estoy
haciendo y para mí no es ningún trabajo. Lo que
pasa ahí es que soy un profesional nato.
-¿Siempre disfrutas tanto tus presentaciones
o alguna vez has pensado "me quiero ir de aquí ya"?
-Puede pasar eso cuando se ven muchas peleas o cuando hay
inconvenientes en el espectáculo que no son los de la
tarima. Los problemas en tarima los puedo resolver, pero los
externos no y a veces uno quiere irse ya de una vez.
-¿En qué momento entendiste que lo tuyo
iba a ser cantar y cantar salsa?
-Era sólo una persona a la que le gustaba mucho la música,
pero en lo que entendí que iba para profesional, pues
le puse mucho más seriedad. Fue en ese momento.
-¿Cuál es el sitio a donde siempre quieres
volver a dar conciertos?
-A casi todos.
-¿Cuál es el lugar más extraño
en el que hayas dado un concierto?
-Pienso que Japón. Y para satisfacción de este
servidor, fue un éxito nuestra tercera incursión
en ese país.
-De las miles de presentaciones que debes haber hecho
en la vida, ¿hay alguna que recuerdes con especial afecto?
-La gira de Cuba en 1983, a la que siempre hay que respetarla
y recordarla porque rompió todos los paradigmas.
-¿Cuál ha sido ese concierto, ese sitio,
en el que hayas sentido que por llegar ahí tu carrera
ya alcanzaba un pico importante? Algo así como: "aquí
coroné".
-Hay muchos. Aquí, en La Guaira, donde se puede decir
que el que gusta en ese sector gusta en todo el mundo. También
de Maracaibo se puede decir lo mismo. Pero pienso que llegar
a Cuba y triunfar allí, después de eso creo que
uno está hecho.
-¿Qué requisitos debe cumplir un
músico para tocar en tu orquesta?
-Mucho talento, responsabilidad, disciplina y puntualidad,
esa es la base principal. El respeto es fundamental.
-Con ese enjambre de músicos y tanta fiesta,
¿cómo puedes hacer de papá-ogro con tu hija
y espantarle a los pretendientes de vez en cuando?
-No me encargo de eso, ella es mayor de edad. Además,
desde niña ella creció entre hombres, entre los
músicos de la orquesta porque viajaba mucho conmigo.
Y creo que eso la ayudó a aprender más de la vida.
-¿Del repertorio latino, cuáles son las
canciones imprescindibles para ti?
-Nombro algunas sólo por el compromiso, porque son muchas.
De Palmieri, Busca lo tuyo y Muñeca; de Celia Cruz y
La Sonora Matancera, Saoco, La cumbanchera de Belén,
Mi chaparra. Y de Tito Rodríguez pueden ser Oyeme Antonia,
El oso y la osa.
-¿Cuáles son esos discos entrañables
que siempre quieres tener contigo?
-Los de la Sonora Matancera, de Tito Rodríguez y de
todos los que me antecedieron y que son baluartes y ejemplos
a seguir.
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