"No hay gloria mayor para el hombre mientras
vive que lo que hace con sus pies o con sus manos". Homero
Pocas personas tienen la valentía de ser
un inconformista a ultranza todo el tiempo. ¿La tiene
usted? ¿O alguien que usted conozca?
Los gobiernos socialistas totalitarios y cerrados siempre
libran una guerra sostenida contra el individuo que expresa
su disidencia con fortaleza y carácter. Estos sistemas
tratan de controlar toda la sociedad con mano dura. Si lo
logran, durante algún tiempo pueden convertir a las personas
en esclavos del Estado, así como hizo Stalin en la década
de los treinta después de matar a millones de personas
en el proceso de eliminar la clase de los kulak, agricultores
con bienes de fortuna.
Esto es, sin duda, una atrocidad que sirve a los fines de
la ingeniería social del Estado y podría satisfacer
objetivos políticos en un momento de crisis. Pero destruir
la vida de un individuo destacado, un Galileo, Marlowe, Raleigh
o Darwin en potencia, es un desastre capital definitivo para
la humanidad. Recuerden lo que la Unión Soviética
intentó hacer al escritor Solzhenitsin cuando el sindicato
de escritores controlado por el Estado le negó el acceso
al papel para mecanografiar sus trabajos.
Piensen en el compositor Dimitri Shostakovich y el físico
Andre Zachkaroff, quienes permanecieron encerrados en sus
apartamentos de una habitación bajo arresto domiciliario
durante años. En las condiciones de un régimen totalitario,
nadie puede pensar en su hogar como su castillo.
Estos hombres defendieron la esperanza de la soberanía
y la libertad de la mente del individuo al crear nuevas novelas,
sinfonías o al escribir cartas de protesta contra la
proliferación nuclear de la carrera armamentista en la
segunda mitad de la Guerra Fría.
Recuerden cómo el Holocausto empujó a Walter Benjamin
y Stefan Zweig al suicidio.
Felizmente para el mundo, los nazis también enviaron
al exilio a sus mejores físicos o de lo contrario la
pesadilla de un misil nuclear V-2 pudo haber cambiado el resultado
de la II Guerra Mundial.
En un Estado socialista totalitario, todo hombre tiene el
deber de sumergir su identidad en el colectivo. Pero el individualismo
sobrevive y sobrevivirá. Toda persona pensante debe percibir
que incluso la cooperación más elemental rápidamente
alcanza su límite y que todos los negocios vitales
del mundo los deben realizar individuos que en última
instancia responden a los impulsos de sus propios egos.
Nuestra propia biología muestra la realidad primordial
del individuo: su identidad única basada en su ADN. Por
tanto, el promedio, la campana de Gauss, el estereotipo y
la media estadística son todas ilusiones cuantitativas
que se usan para enmascarar la realidad elemental: el individuo.
La opinión pública misma es una ilusión, un
mosaico siempre cambiante y evanescente de apreciaciones individuales
y subjetivas. Como afirmó brillantemente Margaret Thatcher,
la sociedad no existe, sólo los individuos. La opinión
pública es la siempre cambiante alucinación colectiva
de los encuestadores y los planificadores del Estado.
Como señaló H.L. Mencken, los peores gobiernos
pretenden ser los más ajustados a la moral. Algunos,
además, integrados por cínicos tienden a ser tolerantes
y compasivos. Pero, cuando verdaderos fanáticos religiosos
o políticos están en el poder, a menudo no hay límite
a la opresión. Además, durante las guerras o tiempos
de profunda polarización política, la relatividad
de todas las nociones morales se somete a prueba nuevamente.
Cualquier cosa que haga el enemigo, por más gallarda
o razonable que sea, es denunciada como inmoral, y cualquier
cosa que hagan los verdaderos leales al partido único,
sin importar cuán brutal o deshonesta sea, es elogiada
como un acto heroico en pro de la causa del bien colectivo.
Entretanto, a menudo se pierde el tiempo al querer darles
soluciones pragmáticas a problemas reales. Esto se intensifica
aun más si el Gobierno exige a sus representantes principalmente
lealtad en lugar de competencia operativa.
En ese medio polarizado, todo esfuerzo de ambos bandos se
dirige a tratar de moldear las perspectivas de los medios
en un vano intento de controlar o moldear la opinión
pública.
Incluso, los regímenes que poseían el dominio ideológico
y hegemónico de todos los medios cayeron por acción
de individuos que evaluaron por sí mismos la realidad
de la situación que vivían. Hay, por lo tanto, ciertas
interrogantes empíricas sobre cuán efectivos son
realmente los controles de los medios a la hora de moldear
la opinión pública. Por ejemplo, las sociedades
de Europa Oriental, dominadas por los partidos comunistas
únicos de cada nación, estuvieron sometidas a cuarenta
años de régimen socialista totalitario, propaganda
continua y medios de comunicación bajo un estricto control,
pero la gente en estos países se zafó de los comunistas
cuando descubrió que el Ejército Rojo no los invadiría.
En agosto de 1991, los mismos rusos abandonaron su propio
sistema a favor de una sociedad más abierta y plural
con un saldo de apenas dos muertes accidentales.
¿CÓMO OCURRIÓ ESTO?
Estas rápidas transformaciones políticas ocurren
debido a que los individuos pensantes constituyen la base
por excelencia de toda soberanía, y en última instancia
los individuos pueden ocultar sus verdaderas opiniones
durante un tiempo en una espiral del silencio y luego manifestarlas
todas de golpe.
La espiral del silencio es una teoría que busca explicar
los cambios, a menudo rápidos, que de hecho ocurren en
la medición estadística de la opinión pública.
La teoría la desarrolló Elizabeth Noelle-Neumann,
fundadora del Instituto Allensbach, en Alemania. Ella sigue
la línea de pensamiento de filósofos del pasado,
tales como John Locke, David Hume y James Madison al afirmar
que la opinión pública ejerce cierta clase de fuerza
estabilizadora que ayuda a cohesionar la sociedad y que puede
controlar las decisiones y actitudes políticas de la
gente. La frase "espiral del silencio" se refiere a cómo
la gente tiende a permanecer en silencio cuando siente
que sus puntos de vista son minoritarios, incluso pueden llegar
a renunciar públicamente a su propio juicio. Noelle-Neumann
atribuye la espiral del silencio al miedo de quedar en aislamiento.
En otras palabras, la mayoría de las personas que sienten
que están en la minoría se mantienen calladas porque
sienten que la mayoría las pondría en ridículo.
Noelle-Neumann declara que la espiral del silencio se ve exacerbada
por la siguiente característica psicológica: a menudo
tendemos a subestimar el número de personas que comparten
nuestro punto de vista y a sobreestimar el número de
personas que se oponen al mismo.
Todo el mundo ha estado en una situación en la cual
su opinión ha sido minoritaria. ¿Cómo reaccionaría
usted? De acuerdo con la teoría de Noelle-Neumann, la
mayoría de la gente entraría voluntariamente en
la espiral del silencio cuando se enfrenta a lo que percibe
como una diferencia de parecer ante la opinión pública,
mucho más al enfrentar la ortodoxia y la autoridad impuestas
por un gobierno. La teoría de la espiral del silencio
fue concebida a finales de los años setenta, así
que no considera ni a Internet ni a otras nuevas tecnologías
de la comunicación que definitivamente confieren poder
a los individuos inconformistas de todas las tendencias políticas,
por lo que pueden ayudar a algunos a romper con su silencio
y encontrar a otros individuos de ideas similares.
Vivimos en un mundo polarizado, donde en una democracia que
funcione un presidente puede acusar al director de un periódico
importante de haber traicionado a su país. Mal pensados
atrapados por la espiral del silencio. No estoy hablando de
Venezuela.
Obviamente me refiero a las opiniones que manifestó
George W. Bush respecto de un tal señor Keller,
actual director de The New York Times, quien denunció
el uso de la tortura en Guantánamo por parte del Ejército
de Estados Unidos contra capturados en Afganistán e Irak.
Un periodismo vigilante es un dolor de cabeza para casi todos,
menos para las víctimas del abuso de poder.
Sin embargo, cuando los que están en la espiral del
silencio comienzan a sentir que sus opiniones tienen una oportunidad
de convertirse en parte de un nuevo consenso, entonces la
multitud que antes se mantenía silenciosa tendrá
el valor de expresar sus verdaderas opiniones por primera
vez y de una vez por todas. La espiral del silencio ayuda
a explicar cómo la opinión pública puede cambiar
masiva y rápidamente.
El concepto explica la caída del sha de Irán
y del bloque oriental y la desintegración de la Unión
Soviética, así como la rapidez con la cual las dos
mitades de Alemania se reunificaron.
Las estadísticas, los promedios, las encuestas son ilusiones
momentáneas. Lo único que realmente existe son sólo
los individuos que deben enfrentar una compleja realidad y
arreglárselas con ella a su propia manera. Un periódico
o un medio que no refleje las realidades de la calle no tendrá
credibilidad para la única realidad social primordial
existente: el individuo. La venta de ideología requiere
mucho dinero, y finalmente fracasa si no se logra ningún
mejoramiento de la sociedad.
Dado que el individuo es la única realidad primordial,
El Universal decidió conmemorar su aniversario
99 rindiendo homenaje a valiosos venezolanos que, con la fuerza
de sus vivencias, darán a otros el valor de soñar,
tener esperanzas y planificar su propia salida de la oscura
espiral del silencio hacia la bulliciosa y resplandeciente
luz de la excelencia y el logro.