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En una palabra: Mérito
La democracia sólo es posible cuando se toman en cuenta los méritos de los individuos. Los que alcanzan sus metas gracias a ellos son los que deben destacar y no un colectivo sin rostro.
Constancia, esfuerzo, aptitud. Una mezcla que garantiza el éxito, sea donde sea (Nicola Rocco)
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MARÍA TERESA MATA

 
Cualquier sociedad que por razones dadas pierda su balance o equilibrio, al anularle o cerrarle el paso a individuos innovadores o consolidadores, acaba por fracturar al sistema y hacerlo presa fácil de tremendas dificultades e inclusive de revoluciones sin destino.  No son pocos los casos que podríamos citar,  pero escapan al asunto al que hacemos referencia. Pericles, general y estadista ateniense que alcanzó logros sin precedentes en Atenas, en su famosa oración fúnebre a los caídos durante el primer año de las guerras del Peloponeso y que fuese recogida por Tucidides  expresa: "En lo que respecta a las diferencias sociales, el progreso en la vida pública se vuelca a favor de los que exhiben el prestigio de la capacidad. Las consideraciones de clase no pueden interferir con el mérito. Aun más, la pobreza, no es óbice para el descenso" Quienes remaban los barcos de la marina ateniense, eran ciudadanos seleccionados por su virtud y el mérito de su servicio en la guerra, aunque su única propiedad fuesen los zapatos especializados y el remo que llevaban consigo.

Cualquier ciudadano tenía acceso a esta honra, siempre y cuando sus condiciones físicas, su constancia y esfuerzo lo convirtieran en una persona apta. Sólo los mejores iban a la guerra, lo cual era considerado la más alta distinción. Asimismo, los hombres de empresa, riquísimos algunos de ellos como el propio Pericles, alcanzaban posiciones públicas destacadas basadas sólo en su capacidad.

No es retórico afirmar, entonces, que la democracia ateniense tenía el mérito sin distinción social o económica como uno de sus principios rectores. Es lo que hoy en día se denomina "meritocracia". Sólo aquellos que se ganan sus posiciones o alcanzan sus metas por mérito propio están en capacidad de destacarse y de asumirlas con derecho pleno o valorarlas con justicia.

Adjudicarlas sin condiciones previas o igualarlas por debajo automáticamente, hace que tales posiciones y las metas o logros que alcance cada individuo, corran el riesgo de perder relevancia, o lo que es peor, perder su eficiencia. Tratándose de logros, equivale a desmerecerlos como conquistas.

Cita el texto mencionado otro párrafo ilustrativo: "Cultivamos refinamiento sin extravagancia; el conocimiento lo apreciamos sin blandicie; la riqueza la usamos en cosas útiles más que en fastuosidades, y le atribuimos a la pobreza una única desgracia real. La pobreza es desgraciada no por la ausencia de posesiones, sino por el declinio del hombre en su batalla por superarla".

Lo que significa que a pesar de luchar por la excelencia y generar riquezas, el objetivo de esta polis era simplemente luchar contra la pobreza y utilizar sus ingresos de una manera útil para todos sus ciudadanos.

Una democracia nace y se hace, en suma, cuando basada en su espíritu igualitario original -que data de hace más de 2500 años-, reconoce el mérito individual como un valor primordial del ciudadano, independiente de los orígenes de la persona. Y es así que el desarrollo de la excelencia individual dentro de una "meritocracia" abierta, y no la fuerza de un colectivo sin rostro ni apersonamiento y totalizador de lo humano sea lo que garantice la sustentabilidad social y política del sistema, su eficicacia y eficiencia sin conducirlo irremediablemente a su colapso.

Haciendo un paralelismo con el mundo antiguo, vale la pena recordar que fue el propio Pericles quien inició la construcción del Partenón, una obra de majestuosidad tal que por milenios ha representado la superioridad de los valores atenienses, su sistema de gobierno y su modo de vida. Inicialmente, esta obra fue realizada en parte para lidiar con un desempleo en alza. Para ella no sólo fueron utilizados los tres hombres más destacados en sus profesiones para su diseño y ejecución (Phideas, Callicratus e Ictinuswas) sino los ciudadanos comunes más sobresalientes para su construcción. "Son sin duda poderosos las marcas y monumentos que hemos dejado. Los hombres del futuro se maravillarán de ellas de la misma forma que lo hacen nuestros contemporáneos".

Aproximándonos al centenario del periódico, esta 99va edición le rinde homenaje no sólo al mérito individual consagrado en nuestro fundador, el poeta y autodidacta, Andrés Mata, sino al de todos aquellos venezolanos que en el empeño por destacarse como individuos han prestado sus servicios a nuestro país. Su heroísmo y su fama -lo dice Pericles-, radica en haber escapado al deshonor y "preferir morir resistiendo a vivir sometidos" y conformes.

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Comentarios
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Rubén Rodríguez
14.06.2008 | 4:48 PM
El país no está bien, pues desgraciadamente hay conciudadanos que creen en el "mérito automático", esto es, en el hecho de que pertenecer a una tolda política dada les confiere un pretendido mérito. Desgraciadamente esto no es así, pues el mérito viene de las propias obras. Es la causa por la cual esta cuestión "antinatura" por la cual estamos pasando tarde o temprano dará estrepitosamente con sus huesos al suelo. Desgraciadamente es así. La historia lo ha demostrado harto de veces: El comunismo ruso, el comunismo europeo, el comunismo chino, el castrocomunismo y el diabólico nacionalsocialismo. ¿Hasta cuándo algunos se aferrarán a cosas no funcionales? Es ignorancia supina... De todas maneras, "no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista". Y no creo que esto llegue a cien años ni mucho menos. Pero hay otros  una mayoría silenciosa y diligente  que día a día lucha con un sublime y amoroso afán por nuestra querida Venezuela. Antes se decía: Es que el venezolano es flojo. Personalmente discrepo de este aserto, al cual considero una verdadera falacia. Para demostrarlo solo basta mirar una de nuestras autopistas a las cinco de la mañana: Muchísimas personas yendo en sus vehículos en dirección a sus lugares de trabajo& Los personajes retratados en esta edición aniversaria son la demostración palpable de lo dicho. Afirmé antes no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Espero que el bien tan dignamente representado por ustedes  la libertad de expresión  dure cien años y muchos más. ¡Felicitaciones!
 
Catalina Prieto
18.05.2008 | 6:28 PM
Gracias por tan buen desarrollo sobre los el origen y base de la Democracia la cual solo vive si se alimenta de la Meritocracia. Felicitaciones en su 99 aniversario y comparto el haber tenido un abuelo autodidacta que siempre me enseñó a "Buscar" con ese olfato e instinto tan usual en los en ellos... Un abrazo y MIl años mas de éxitos!