Home
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
Carlos Cruz-Diez
"No me inspiro, reflexiono"
El espíritu del maestro del cinetismo volvió a Caracas. Desde París, sin embargo, levanta el teléfono y abre su buzón electrónico para mostrar los matices que a los 85 años encuentra en el mundo
El arte lo ha marcado y lo ha llevado a ocupar lugares privilegiados, y esto ha sido posible gracias a su honestidad como artista	(Cortesía) (Leonardo Noguera) (Leonardo Noguera) (Leonardo Noguera) (AP/Archivo) (Leonardo Noguera) (Leonardo Noguera)
El arte lo ha marcado y lo ha llevado a ocupar lugares privilegiados, y esto ha sido posible gracias a su honestidad como artista (Cortesía)
Enviar Imprimir Comentarios
(3) 40 votos
Votar
JOSEPH POLISZUK 
EL UNIVERSAL

(YouTube)
"Sibarita" confeso y detractor de "culebrones como El Señor de los Anillos"; cineasta amateur y cuatrista en los tiempos libres; paciente de un mal al que llama "Caraquitis"; víctima de una fobia contra las cucarachas y, sobre todas las cosas, maestro del cinetismo. Carlos Cruz-Diez ha hecho muchas cosas pero advierte que lo suyo no es cuestión de musas que caen del cielo.

-¿Qué lo inspira?

-No me inspiro, reflexiono

-¿Cómo quiere que lo recuerden?

-Como lo que soy, porque es lo único que he podido hacer.

-¿Ha ido a todas las ciudades que ostentan sus obras?

-Una obra de grandes dimensiones no se puede realizar sin ver y estudiar el sitio.

-¿Un Cruz-Diez provoca diferentes reacciones en Caracas, París o Seúl?

-La reacción ante el espectáculo y asombro de la obra cinética es reconfortante. Me confirma que el arte no tiene fronteras, pues, he logrado comunicar con un espectador, sin saber su idioma ni costumbres.

-Cada Cruz-Diez vale varios dólares. ¿Acaso el arte puede subir cerro?

-Amar el arte es un estado superior de la sensibilidad y no tiene que ver con el estrato. Para quienes la vida consiste en comer, fornicar y defecar, las cosas del espíritu no entran. Por eso, el compromiso de una sociedad y un Estado es dar la posibilidad de crecer espiritual y culturalmente.

-¿Qué papel juega la cultura en una ciudad en la que 50 personas mueren cada fin de semana a manos del hampa?

-Si el Estado y la sociedad no rescatan a la gente cultural y humanísticamente, estos se quedarán en el estrato animal, donde el valor de la vida, del vivir en colectividad y pertenecer a un país, no existen.

-Su página web dice: "La obra no está desligada de las circunstancias generacionales del artista...". ¿Qué influyó en su propuesta?

-Fue la misma motivación de mis compañeros de generación. Queríamos crecer, enfrentarnos al nivel de los artistas del mundo desarrollado. Mirarle a los ojos sin bajar la cabeza. Mi generación sufría de la dependencia cultural, por la escasez y retardo en que llegaba la información. Por eso nos vinimos a Europa.

-¿Dónde pasó el Mayo francés?

-Ya tenía ocho años en París y lo viví intensamente. Creíamos que la sociedad había cambiado y todo sería diferente. Fue una de las más bellas ilusiones que la civilización occidental ha vivido.

-¿Cómo convirtió su taller en una empresa familiar?

-Es un proyecto de vida que elaboramos entre mi esposa Mirtha y yo. Cuando la enamoraba, la convencí de que un artista no hacía diferencia entre la vida y el arte. Así lo he practicado, involucrando a nuestros  tres hijos y ahora a los nietos.

-En 1981 dijo que sufría de "Caraquitis". ¿Aún padece de ese terrible mal?

-Ahora menos, porque vengo menos. Es la angustia y la desesperanza que me produce constatar que pasan las décadas y seguimos en el mismo sitio. Que el país, en lugar de avanzar al siglo XXI, retrocede a  una sociedad decimonónica.

-¿Qué sintió cuando demolieron el mural del puerto de La Guaira?

-Fue una obra para solucionar un problema urbano, que di al pueblo de La Guaira y que aceptó con afecto, pero, otros que no eran del pueblo la demolieron. Son los imponderables de un país como el  nuestro.

ESCENARIOS INTERNACIONALES PARA LOS CRIOLLOS
El arte venezolano ha tenido cabida en museos extranjeros, donde creadores plásticos nacionales entraron por la puerta grande. Así tenemos que en el MoMa de Nueva York la obra de Reverón fue todo un acontecimiento social y cultural. Otro de los cuadros del pintor, "Mujer desnuda leyendo", forma parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, donde también llegaron las obras de Gego y Alejandro Otero. En el Reina Sofía, Madrid, integraron la muestra "Cinéticos" Jesús Soto, Carlos Cruz Diez y Víctor Valera.  En las salas del Museo de Arte Moderno de Bogotá se presentó la exposición "20 artistas venezolanos", pero también dejaron ver sus trabajos los dos Franciscos, Bellorín y Hung. Alirio Rodríguez, gracias a un convenio cultural entre Bélgica y Venezuela, el Museo de Arte Moderno de Bruselas acogió una exposición antológica de su obra. Oswaldo Vigas encontró en Anger, Francia, lugar adecuado para sus colecciones de tapices, óleos y cerámicas.
PUBLICIDAD
 
 
Participa
envíanos tu comentario. 
 
PUBLICIDAD
LA PROTAGONISTA
Marisol Escobar

La soledad es la compañera predilecta de Marisol, nombre con el que se conoce a esta escultora venezolana, quien cuenta con fama internacional, gracias a poseer un estilo propio. En un apartamento en Nueva York, habita junto a su perro Ichi, trozos de material abandonado que le sirven de insumos para su obra y un enorme silencio. Sin embargo, su fama de ermitaña no le ha impedido transmitir a través de sus obras las miserias humanas, las paradojas del poder, su admiración por los maestros del arte moderno y del renacimiento, y su desdén manifiesto por la aristocracia. 

Marisol nació en 1930 en París. No recuerda haber tenido un lugar al que pudiera llamar hogar, pues pasó la mayor parte de su infancia recorriendo con su familia las ciudades más cosmopolitas de Europa y Estados Unidos.

Tras la muerte de su madre, en 1941, los Escobar regresan a Venezuela. Del país, recuerda que le asustaba la exuberancia del trópico, en especial el tamaño de los insectos y el hecho de que las cucarachas caraqueñas tuvieran alas, dijo en una entrevista dada a Ana María Escallon.

La artista cursó sus estudios en varios internados dirigidos por religiosas, fue en ellos donde se percató de que le aterrorizaban los convencionalismos y que no quería ser parte de la sociedad.

Después de estudiar pintura en la Jepson School, en Los Ángeles, se muda a París para continuar su formación académica en la Escuela de Bellas Artes. Las imposiciones de los profesores franceses le molestaban, así que en 1951 se trasladó a Nueva York. Allí estrechó lazos con el movimiento expresionista abstracto, abandonó la pintura y llevó a cabo su primera exposición individual en la Galería del marchante Leo Castelli, en 1958.

Un año más tarde se va a Italia para estudiar las obras del renacimiento y reevaluar sus metas como artista. Tras el año sabático, Marisol vivirá un período de alta productividad, en el cual sus obras serán adquiridas por importantes museos.

En los años 60, perfecciona su técnica para trabajar la madera y realiza sus primeras obras de ensamblaje, esculturas que combinan el uso de diversos materiales. También en esa década, es reconocida como integrante del movimiento Pop Art, no tanto por el uso de materiales comerciales en sus esculturas sino más bien por la patente crítica social que se percibe en sus obras y tal vez por mantener contacto con Andy Warhol, quien una vez la calificó como "la primera artista con glamour".  

Desde entonces, produjo una colección que no encaja en los movimientos reconocidos por los críticos. Se podría decir que Marisol logró lo que siempre quiso: ser diferente. Rebeca Fernández