SUSANA BENKO- MUSEÓLOGA
Muchos artistas venezolanos han optado por residenciarse
en el exterior con el fin de proyectar su obra en el ámbito
internacional. Este éxodo en la historia del arte venezolano
no es nuevo. Conocemos la importante proyección que ha
tenido la obra de nuestros grandes artistas de finales del
siglo XIX en Europa. Viajar a Europa, América Latina
y Estados Unidos ha sido la escogencia tanto de maestros como
noveles desde el siglo pasado. Estos lugares proveen referencias
artísticas acordes a las búsquedas plásticas
de los creadores: el movimiento muralista mexicano, por ejemplo,
sensibilizó a aquellos interesados por una obra de contenido
social; Europa y Estados Unidos por la modernidad y contemporaneidad
artística en sus diversas manifestaciones. La primera
motivación coincidente para que un artista viaje es la
necesidad de ampliar su campo de referencias y consolidar
su propia producción personal en otros espacios, sean
expositivos, comerciales o de difusión.
Los artistas que viven y trabajan en el exterior son muchos.
Imposible nombrarlos a todos. Cualquier mención de nombres
pecará de omisiones importantes. Continúan fuera
artistas de trayectoria insigne como Carlos Cruz-Diez, Narciso
Debourg, Manuel Mérida, Darío Pérez Flores,
César Andrade por mencionar algunos de la tendencia cinética
en Francia, mientras Marisol Escobar, artista figurativa,
prosigue en EE. UU. Algunos han muerto y se les recuerda:
Jesús Soto, Marcel Floris, Elba Damast, entre otros.
La distancia geográfica agudiza en algunos artistas
el sentido de pertenencia. Vuelven temporalmente para mostrar
sus últimas piezas o para renovar proyectos con nuevos
impulsos. La mayoría viene por sus propios medios. Hay
galerías como Minotauro, Durban, Sala Mendoza, Sala Alternativa,
Freites, entre otras, que exhiben sus trabajos. Recientemente
han expuesto en instituciones públicas y privadas: Asdrúbal
Colmenárez, Pancho Quilici, Gabriela Morawetz, Milton
Becerra, Carlos Poveda, Carlos A. Castillo, Francisco Salazar
(Francia), José A. Hernández-Diez, Fernando Adam,
Érika Sogbe (España), Amalia Caputo(EE. UU.), Clemencia
Labin (Alemania). Importante labor hacen las colecciones privadas
Mercantil y Cisneros, que muestran el arte venezolano en el
exterior.
Pero no todos los artistas tienen cobertura expositiva. Algunos sencillamente centraron sus intereses fuera delpaís. Los conocemos por medio de algunas muestras colectivas nacionales; algunas revistas internacionales; pero a la mayoría les seguimos sus trabajos a través de Internet. Las galerías foráneas insertan su obra en el mercado y las difunden: la histórica Galería Denise René, Espace Meyer Zafra y la Galería Nery Mariño en París. También Enrique Faría Fine Arts en EE. UU. e instituciones como CIFO Fontanals en Miami. Pero lo cierto es que la mayoría de los artistas han proyectado sus trabajos completamente solos. Es particularmente notoria la proyección internacional que han tenido, además de los mencionados, Karim Borjas, Annette Turrillo, René Ugarte, Martha Rodríguez, Yucef Merhi, Annabel Guerrero, Eloïn Feria, Octavio Herrera, Marisela Hernández, Carlos David en Francia, mientras que en Estados Unidos se proyectan Eugenio Espinoza, Arturo Herrera, Alessandro Balteo, Javier Téllez, Juan Iribarren, José G. Fernández, Marcos Margall, Andrés Michelena, Sylvia Riquezes, Aisen Chapín, Lucía Pizanni, Leonor Mendoza, Susana Amundarain, Jorge Parra, Sydia Reyes, Ernesto León. En Martinica, Luis Pannier; en Alemania, Carlos Manrique y Nayarí Castillo; en Inglaterra, David Palacios; mientras en España están Emilia Azcárate, Adonay Duque, Alejandro Kobiakov, Alexander Apóstol, María Isabel Mas (ilustración) y los grupos No Domain y Vectorsoul en diseño gráfico.