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BÉLGICA RODRÍGUEZ
CRÍTICO
DE ARTE
La trascendencia de Armando Reverón (Caracas,1889-1954),
comienza en su obra. Desde sus años de estudiante es
reconocida en España y, tempranamente y sin preámbulos,
lo es en Venezuela por coleccionistas, intelectuales, críticos
y poetas.
Reverón tuvo conciencia de trascendencia histórica,
sabía que estaba proponiendo una nueva manera de mirar
y explorar el paisaje y la figura, una nueva manera de pintar,
hasta un comportamiento de vida que formó parte intrínseca
de su ser creador, él y su famoso castillete de Macuto,
se convertirán en símbolo emblemático del anecdotario
cultural del país. Fue un ser humano y un artista inédito
en el ámbito de la plástica venezolana, por supuesto
irrepetible. Estuvo junto a los pintores dedicados al paisaje
del Círculo de Bellas Artes y, sin sentirse obligado
a pintar como ellos, eligió un camino propio: el estilo
Reverón admirado nacional e internacionalmente.
Su obra se comprende sin esfuerzo en poética del
misterio y de la alucinación, son emocionales las tensas
pinceladas, los bruscos brochazos y las apariciones de imágenes
que sin completarse reverberan en la superficie de la tela
cruda y basta, pintura ultra impresionista resuelta en energía
luminosa que hace estallar y fragmentar las formas. No permitió
que los éxitos le extraviaran el camino y como el gran
creador que fue, continúo con la emoción prudente
de desarrollar herramientas visuales para un trabajo pictórico
que cambió códigos formales y expresivos. Tan temprano
como 1928, el éxito comercial era abrumador, sin embargo
vivió en la modestia del artista que solo necesita crear
y realizar su obra, su propia cosmogonía, su castillete
habitado por muñecas y objetos salidos de la magia de
sus manos.
Tanto que, este mismo año su pintura cambia hacia fronteras
infinitas de lo que podría calificarse como la máxima
expresión de lo pictórico; la percepción visual
y emocional debe agudizarse para atrapar las imágenes
contenidas en la superficie del soporte, como diría César
Vallejo en "procesión de luces". Su biógrafo y amigo,
Alfredo Boulton, define a esta etapa como Período Blanco,
los temas, desnudo, paisaje o retratos, como rumores figurativos,
conllevan una propuesta visual extrema del impresionismo histórico,
especialmente en el tema del paisaje, con el que se posesiona
de la historia, aunque todavía es obra desconocida.
De Reverón no podría decirse que fue un artista
abandonado por el país. Todo lo contrario. En su biografía,
muy bien reseñada en el Diccionario Biográficos
de las Artes Visuales Venezolanas, leemos un recuento minucioso
de una trayectoria expositiva internacional que comienza en
1934 en la Galería Katia Granoff de Paris, gracias
a gestiones de su admiradora Doña Luisa Phelps; 1937
año de la Medalla de Honor en la Exposición
Internacional de Paris y en 1938 el recién inaugurado
Museo de Bellas Artes de Caracas, envía su obra a la
gran exposición conmemorativa del centenario de la fundación
de la ciudad de Bogotá, sobre la que el escritor Guillermo
meneses en la revista Elite comenta … Reverón vende,
a Reverón se le discute, Reverón es buscado en su
retiro de El Playón, por personas de toda índole,
desde los más altos especimenes de nuestra aristocracia,
hasta los más bohemios artistas … Desnudos en gran formato
lleva a la Feria mundial de Nueva York 1939 y este año
aparece el primer estudio monográfico sobre su obra en
la Revista nacional de Cultura, escrito por Mariano Picón
salas. Año tras años la obra de Reverón representa
a Venezuela en el extranjero; en 1941 varias de ellas están
en la exposición dedicada a la conmemoración del
IV Centenario de la fundación de Santiago de Chile, recibe
Medalla de Honor y Diploma. En 1954, 14 obras suyas
son seleccionadas por el Comisario Graciano Gasparini para
el Pabellón de Venezuela en la XXVII Bienal; este año
muere Armando Reverón.
Luego de la retrospectiva del Museo de Bellas Artes de Caracas,
1955, comienza el gran período internacional de Reveron.
En 1956, el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston,
Massachussets, USA, inaugura una muestra individual
retrospectiva que viaja al Museo Nacional de Bellas Artes
de Houston, Texas, al Isaac Delgado Museum of Art de Nueva
Orleáns; Museo de Arte de San Francisco, California;
la Corcoran Gallery of Art de Washington, D.C. y a la Knoedler
Gallery de New York. De aquí en adelante la presencia
de la obra de Reverón se convirtió en una constante
en exposiciones latinoamericanas y representaciones de Venezuela
en el exterior, como en "The Emergent Decade", organizada
por el Museo Guggenheim de New York, en la XV Bienal de Sao
Paulo y para 1978, una selección de sus obras se presenta
en el Museo de Arte Contemporáneo Rufino Tamayo y en
el Museo Monterrey, México. No debe olvidarse que en
1992, la Galería de Arte Nacional, GAN, en cooperación
con el Museo Armando Reverón de Macuto, organizó
la muestra antológica "Armando Reverón , para el
Museo Reina Sofía de Madrid y años más tarde
la itinerante "Armando Reverón: luz y cálida sombra
del Caribe", viajó por museos de Colombia, República
Dominicana, Puerto Rico, Costa Rica y Venezuela.
No fue entonces la del Museo de Arte Moderno de New York,
la primera en su especie, aunque se reconoce que el MOMA es
el MOMA y el esfuerzo realizado para hacerla fue extraordinario.
Se necesitaba esa exposición de Reverón para poner
su obra en el mapa de la historia del arte universal.
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