"Tener un restaurante es como un matrimonio, porque debe ser para toda la vida", así lo afirma "Lucho", como llaman a Luis Quintero sus amigos y clientes que plenan diariamente, desde las once de la mañana hasta las once de la noche Cocotero, restaurante que él creó y se encuentra en Manhatthan.
Luis llegó a la ciudad de los rascacielos movido por la vocación religiosa y por el deseo de aprender otro idioma. De eso hace 23 años. Aunque decidió no ser hombre de sotana, su fe continúa intacta, a tal punto que nunca dudó que conquistaría el paladar de los neoyorquinos a punta de sazón criolla, y lo está consiguiendo en su local llenó de detalles que hacen recordar a El Hatillo.
Después de abandonar sus labores en la iglesia, decidió buscar trabajo. El gran paso lo dio apoyado por su hermana Minerva. Ella le aconsejó que se fuesen a trabajar juntos en el mismo restaurante. Allí, al comienzo, lavó platos, pero el entusiasmo fue tal que a los tres meses el dueño los encargó de la cocina. Estuvieron al frente durante tres años. Después surgió la necesidad de tener su propio negocio.
Lucho, como todo zuliano es extrovertido, lo que se traduce en una atención cálida para con los clientes que sienten todo el calor de su Cabimas natal, desde donde emigró a Caracas cuando Gloria Gaynor reinaba en las discotecas, entonces surgió el gusanillo de curiosear en las grandes ciudades. Deseo que no archivó entre los imposibles y decidió irse a Nueva York.
En Cocotero no se escucha a Never can say goodbye, pero sí a la paisana del dueño, Lila Morillo entonando su emblemático y rocolero Cocotero. "De vez en cuando y si me lo solicitan pongo una gaita", exclama con picardía.
Los venezolanos han hecho del restaurante un lugar de encuentro. "Por acá pasan Ángel Sánchez, Patricia Velásquez, Lupita Ferrer y hasta Simón se tomó su güisquisito cuando vino a cantar en el Carnegie Hall". Algunos, dice Lucho, creen que es un poco costoso, porque comparan los precios con los de Venezuela. De inmediato aclara: "son precios de acuerdo a esta ciudad". En cuanto al plato estrella no duda en señalar el pabellón criollo como el más solicitado por los gringos, al igual que el sandwich maracucho, hecho con patacones rellenos de queso y pernil, además de la arepa que el bautizó con el zulianísimo Chiquinquirá. Lleva queso guayanés, aguacate y tomates. En Cocotero las hallacas se sirven todo el año y para ello Lucho adiestró a una cocinera ecuatoriana. "Antonia aprendió a la perfección nuestra sazón", afirma.
Y ante la curiosidad de cómo se abastece, señala que tiene sus proveedores, además en "Nueva York se consigue de todo". La conversación termina porque la gente lo reclama. MN
Aramai. Es el nombre del restaurante venezolano ubicado en Carrer Pere IV 192 Bajos, Barcelona, España. Su página web es www.aramai.com.es. Ofrecen una comida elegante y con sabores venezolanos, sin caer en el folclorismo. Vladimir Cira y Margot Montiel son los encargados de atender y dar de comer a quienes los visitan. Han viajado por medio mundo.
Coupa Café. Para acceder a esta página hay que marcar www.coupacafe.com. Allí se puede conocer de qué se trata este sitio dedicado al café en Palo Alto, California y Beverly Hills.
Angel Falls Cofee Company. Acceder a esta
página por www.angelfallscofee.com.
Ofrecen un buen negrito.