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Elías Murciano
En el paladar del mundo
Con formación gastronómica impecable, al lado de grandes maestros, este joven chef abrió su restaurante en la madrileña zona de Salamanca. Desde allí, saborea éxito y reconocimientos
Elías Murciano podría ser el primer venezolano en tocar las estrellas, en este caso, Michelin. Mientras, se dedica a perfeccionar sus recetas donde mezcla el sabor mediterráneo con el tropical (Gustavo Bandres)
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GIULIANA CHIAPPE 
  EL UNIVERSAL

Elías Murciano juega con la comida. Y se come al mundo. Apenas salía del bachillerato cuando descubrió que los alquimistas siguen existiendo.  Los de ahora hacen su magia en los fogones. Decidió convertirse en uno de ellos.

Trece años después, a sus 31 apenas cumplidos, se ha convertido en uno de los chefs con mayor proyección internacional. Desde la madrileñísima zona de Salamanca, en la capital española, despacha en su restaurante Citrá, donde acuden intelectuales y artistas españoles e internacionales, ha logrado colarse entre los cocineros favoritos del New York Times e incluso se perfila como un posible ganador de una, o más, estrellas Michelin.

Elías prefiere reír en vez de hablar de esa posibilidad que lo consagraría como el primer venezolano en obtener una de las rutilantes estrellas gastronómicas.  Por los momentos, se inclina en perfeccionar sus recetas, que optan más que nada por los sabores mediterráneos, pero con ciertos y traviesos toques tropicales y alguna que otra reminiscencia de la tradición judía. Estas diferencias, que sorprenden a los paladares españoles, están arraigadas en su infancia.

El niño Elías adoraba comer cachito con Riko Malt, tumbaba mangos en las calles de Caurimare y jugaba en los patios del colegio Hebraica, en Los Chorros. También celebraba las fiestas judías en la mesa familiar, comiendo cordero y otras carnes preparadas con la receta tradicional.

Ahora, los olores y sabores que se quedan en esa memoria que jamás se desvanece, la de la infancia profunda, los versionó en su cocina profesional. El mango se puede asomar, con ese sabor entre lo dulce y lo ácido, por ejemplo, en un foi grass en terrina con pulpa de esa fruta, gelatina de campari y caramelo de vino tinto. O los platos tradicionales judíos, que se funden en un cordero con cuscus y calabaza glaseada y ciruelas, en una carrillera glaseada con piñones y praliné o en una pieza de solomillo de buey con trigo cremoso, tratado como si  fuera risotto .  "Siempre incluyo influencias, siempre alguna cosa me regresa, espiritualmente, a mi tierra", dice.

Elías, el niño, incursionaba en los fogones como un chiquillo que juega un rato a cocinar. El primer coqueteo formal ocurrió en un kibbutz de Israel. Sus padres lo enviaron, apenas terminó el bachillerato, a pasar un tiempo en la patria judía, mientras definía sus estudios universitarios. Le tocó trabajar en la cocina, en labores ramplonas. Pero el encanto escondido de la culinaria le hizo un guiño. Y lo conquistó.

No es un improvisado. Es de impecable formación, primero en el instituto Culinario de Améroca (CIA) y luego en Europa, a donde fue buscando a los instructores maestros del mundo. Logró acercarse, trabajar y aprender de maestros como Alain Ducasse, Heinz Winkler y Martín Berasategui, quien es ahora un admirado amigo personal. Fue cocinero y jefe de cocina de algunos restaurantes españoles, hasta que, tras adquirir experiencia y adaptarse al carácter del español, decidió ser chef de su propio restaurante, Citrá.

Buena decisión. Ahora, Citrá es un restaurante exitoso, con gratos reconocimientos en su hoja profesional, como los concedidos por The New York Times, que lo nombró restaurante favorito en 2005 y un año después a Murciano como el chef de mayor proyección internacional. Y él, saboreando tanta buena noticia.


NO ES UN TAMAL, NO ES UN PASTEL, ES UNA HALLACA
Los que deciden irse fuera de nuestras fronteras, cuando llega la Navidad se les presenta un dilema, dónde comer hallacas, porque como las mejores son las "de mi mamá" la cosa se pone difícil. Muchos logran superar ese prejuicio y se dan a la tarea de buscarlas, pues este plato ha podido internacionalizarse en Miami, Barcelona, Madrid, Milán, Madeira y Londres. Eso sí, son más caras.  Los lugareños las confunden con tamales o pasteles y hay que explicarles que no es ni lo uno ni lo otro, son hallacas, el plato emblemático de la Navidad venezolana. En ese mapa también hay que ubicar a Canarias y Santander. Algunos blogs dan fe de nombres como Raúl Véliz en Orlando y María Renault en Queens, quienes las ofrecen por encargo. Otro muy famoso en Florida es Don Pan, que comenzó internacionalizando los cachitos, luego agregó el pan de jamón y ahora también las multisápidas. El cantante Reinaldo Armas las incluía en el menú de su restaurante de Florida. 
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Comentarios
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Melanie Aserraf
16.05.2008 | 10:57 AM
Eres el mejor Elias!!!!! Todos nos sentimos orgullosos de ti!! Sigue adelante
 
patricia bitan
13.05.2008 | 2:43 PM
ES EL MEJOR CHEFF, QUE REPRESENTA A VENEZUELA Y AYUDA A TODOS LOS VENEZOLANOS QUE QUIERAN SEGUIR SUS PASOS. !!!!ERES EL MEJOR!!!!